Varios viajeros suben a un tren en la estación de Chamartín.
Los problemas de los Avril recortarán casi 100.000 plazas de AVE y Avlo hasta final de año
Renfe ha sustituido «de momento» dos S106 del corredor Madrid-Valencia por trenes con menor capacidad tras el conflicto con los maquinistas por la velocidad de circulación
La sustitución de unidades S106 por trenes de la serie 112 en el corredor Madrid-Valencia supondrá una reducción de cerca de 100.000 plazas de AVE y Avlo hasta final de año, debido a la menor capacidad de los modelos utilizados como alternativa.
Renfe ha precisado que son dos los trenes S106 de ancho fijo que han sido sustituidos por unidades de otro modelo, y no cinco como se había señalado inicialmente. Estas dos unidades realizaban seis servicios y la compañía insiste en que su retirada no responde a problemas de seguridad, sino a las consecuencias de la decisión de algunos maquinistas de reducir la velocidad máxima a la que circulan estos trenes.
La sustitución del material afecta, sin embargo, a siete servicios, tres Avlo y cuatro AVE, en los que los viajeros dispondrán de menos plazas. Los Avril S106 utilizados por Avlo cuentan con 581 asientos, frente a los 438 de los S112 que los reemplazan, lo que supone perder 143 plazas por circulación. En los servicios AVE, la capacidad pasa de 507 a 365 viajeros, 142 plazas menos.
Con la programación actualmente prevista, esta diferencia supondrá una reducción de 33.319 plazas en los tres servicios Avlo y de otras 64.184 en los cuatro AVE hasta el próximo 31 de diciembre. En total, la sustitución de los Avril reducirá la capacidad disponible en 97.503 plazas, según apunta El Economista.
La situación, además, podría no limitarse a las dos unidades sustituidas actualmente. Fuentes de Renfe explican a este periódico que «de momento» son dos los trenes afectados por esta medida, mientras continúa el seguimiento reforzado de los S106 de ancho fijo.
El origen del problema se encuentra en los bogies de los S106 de rodadura fija. Renfe detectó el año pasado las primeras fisuras en ocho bastidores de algunos de estos trenes que circulaban por la línea Madrid-Barcelona. Posteriormente sustituyó otros 19 bogies después de encontrar indicios que apuntaban a que podrían desarrollar fisuras.
La compañía mantiene que los trenes son seguros para circular y asegura que desde el verano de 2025 están sometidos a inspecciones exhaustivas. Estos controles se han reforzado y han pasado de realizarse cada 10.000 kilómetros a efectuarse cada 5.000, con el objetivo de detectar cualquier posible fisura o indicio antes de que llegue a aparecer.
Renfe sostiene además que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) ha avalado que las medidas adoptadas con los S106 de ancho fijo son adecuadas y considera que «no existe base técnica para reducir su velocidad máxima de forma generalizada».
Precisamente la velocidad se ha convertido en el principal punto de enfrentamiento entre Renfe y los maquinistas. La operadora atribuye la sustitución de los dos trenes a la decisión de algunos profesionales de rebajar la velocidad máxima de las circulaciones, algo que, según la compañía, compromete la puntualidad y puede alterar los horarios previstos.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), por el contrario, ha defendido la actuación de sus profesionales ante los problemas detectados en los bogies y ha rechazado las acusaciones de la compañía. El sindicato sostiene que sus decisiones responden al ejercicio responsable de sus funciones y reclama mayores garantías sobre el comportamiento de estas unidades.