Fundado en 1910

La suma de las habitaciones no podrá superar el precio de la vivienda completaEDUARDO PARRA / EUROPA PRES

Vivienda

Así afecta el 'decreto Maricarmen' a los pisos compartidos y al alquiler de temporada

La nueva regulación fija que la suma de los cuartos no supere la renta total del inmueble y fuerza a justificar por escrito cada contrato temporal

La entrada en vigor del Real Decreto-ley 26/2026 transforma el marco legal del arrendamiento en España para atajar el uso de contratos temporales o por estancias como vía para esquivar la regulación de la vivienda habitual. La norma incorpora por primera vez estas dos modalidades dentro de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), imponiendo nuevas restricciones de precios y mayores exigencias de justificación.

Para las personas que viven de alquiler por habitaciones, la principal novedad radica en la fijación de un tope global a los ingresos del arrendador. A partir de ahora, la suma total de las rentas cobradas por cada uno de los cuartos de una vivienda no podrá exceder el precio máximo fijado para el alquiler del inmueble completo.

Esta medida busca frenar la fragmentación de pisos como fórmula para multiplicar los beneficios por encima de los límites legales establecidos en el mercado.

En los arrendamientos temporales, el texto exige que el motivo de la estancia —como estudios, traslados laborales o proyectos de duración determinada— quede expresamente documentado y justificado en el contrato. Con carácter general, estos contratos tendrán una vigencia de entre 31 días y 12 meses.

Si no se acredita la causa real de la temporalidad o se encadenan más de dos contratos temporales con el mismo arrendatario, la relación contractual se transformará automáticamente en un alquiler de vivienda habitual, quedando sujeta a los plazos de prórroga y protecciones de la LAU.

Indemnizaciones al inquilino y debate

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno se complementa con penalizaciones para el arrendador que decida rechazar la prórroga de un alquiler sin una justificación de fuerza mayor acreditada, llegando a fijar indemnizaciones de hasta 12 mensualidades a favor del inquilino.

Esta contundencia ha generado discrepancias en el ámbito económico, donde analistas advierten de posibles distorsiones en el mercado. Señalan que apretar las condiciones al arrendador sin ofrecer seguridad jurídica ni incentivos reales a la oferta de vivienda puede terminar retirando inmuebles del mercado de alquiler e intensificando el problema de acceso.