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Unos buques navegan por el estrecho de Ormuz, frente a la costa de la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en el sur de IránAFP

El petróleo vuelve a fluir por Ormuz al ritmo previo a la guerra de Irán, pero el gas aún no despega

Septiembre aún continúa un 80 % por debajo de lo normal en tránsito de GNL

El petróleo vuelve a fluir por el Estrecho de Ormuz al ritmo prácticamente similar al anterior del inicio del conflicto bélico con Irán. Según JPMorgan y Goldman Sachs, los envíos de petróleo están ya en el 98 % de las cifras previas a marzo.

JPMorgan afirma que los productores se han acostumbrado a convivir con la situación de incertidumbre y el clima bélico de la región. Además, los productores, en particular Arabia Saudí, han encontrado nuevas formas de exportar el crudo, a través de conductos y puertos alternativos o transferencias barco a barco. De hecho, el 40 % de las exportaciones en septiembre han evitado el estrecho.

En concreto, según Goldman, las exportaciones de petróleo –incluyendo las «clandestinas» por debajo del radar oficial– alcanzaron los 23,3 millones de barriles diarios en septiembre, la misma cifra diaria que se alcanzaba en 2025. Los saudíes, que han duplicado sus exportaciones de crudo, suponen casi la mitad de esta cifra.

La situación, no obstante, dista de ser normal para el diésel, la gasolina y el gas. El tránsito de los dos primeros aún continúa un 48 % por debajo de los niveles habituales, en plena preocupación en Europa por un posible veto de Estados Unidos a las exportaciones de gasóil.

El gas, por detrás

Según explican fuentes de la Asociación de la Industria del Combustible (AICE) a El Debate, tendría un impacto reducido en España (solo el 3 % del diésel que consumimos procede del otro lado del Atlántico) pero dispararía la incertidumbre en Europa, mucho más dependiente.

En el caso del gas, cuyo aprovisionamiento también preocupa en Europa de cara al invierno, la recuperación también ha comenzado, pero el tránsito por Ormuz se sitúa aún un 80 % debajo de lo normal.

El problema aquí es doble. Por un lado, la dificultad de encontrar rutas alternativas. «El crudo puede evitar el estrecho a través de los oleoductos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Pero el GNL no cuenta con una ruta alternativa, por lo que cada cargamento debe transitar por él», según el analista Jack Prandelli.

A ello se suma que los bombardeos han destruido varios trenes gasineros en el gigantesco puerto de Ras Laffan, la mayor instalación de exportación de GNL del planeta, obligando a unas reparaciones que podrían prorrogarse durante varios años.