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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

Telefónica arranca nueva era, con Emilio Gayo como ganador y Javier de Paz saliendo de la escena

La emblemática compañía española busca dar con la clave para recuperar su maltrecha acción

Madrid

El presidente de Telefónica, en la imagen con el consejero delegado, ha mostrado un look acorde con la modernización de la compañía

El presidente de Telefónica, Marc Murtra (dcha.) junto a su consejero delegado, Emilio Gayo.

Telefónica España ha anunciado esta semana una reorganización y simplificación de su estructura empresarial, que se traduce entre otras cosas en la creación de tres grandes unidades de negocio independientes: B2B España (negocio con empresas), B2C España (particulares) y Mayorista España (negocio con otros operadores).

Como consecuencia, Borja Ochoa, que fue traído desde Indra hace un año y medio, deja de ser presidente único de Telefónica España y pasa a serlo no ejecutivo, además de responsable de la unidad de B2B.

Acentuar el peso en Emilio Gayo y Óscar Candiles, dos grandes conocedores de la empresa, es, a priori, un acierto

Óscar Candiles, mano derecha de Emilio Gayo, con veintisiete años de experiencia en Telefónica y que hasta ahora era responsable de ingresos de la compañía (Chief Revenue Officer), se ocupará de B2C, la unidad responsable de impulsar la oferta y comercialización de los servicios del ecosistema del hogar a nivel nacional e internacional.

Marisa de Urquía, que lleva en Telefónica desde el año 1995, estará al mando de Mayorista España.

Las tres unidades y CTIO España -responsable de la red, sistemas y operaciones de Telefónica España-, junto con los negocios de Brasil, Alemania y Reino Unido, estarán bajo la responsabilidad directa del consejero delegado, Emilio Gayo.

Con ello se ve que la responsabilidad de Emilio Gayo queda consolidada, y se le puede considerar el gran ganador de los cambios. Que Gayo gane peso, parece una buena decisión. Ingeniero de Telecomunicaciones y MBA por el IESE, llegó a Telefónica en 2004 como director general de Operaciones Internacionales en Telefónica Móviles. Más adelante fue nombrado director de Desarrollo Móvil en Telefónica Internacional, y en 2010 fue situado al mando de Desarrollo de Negocio, Estrategia y Regulación en Telefónica Latinoamérica. En 2011 fue puesto al frente de la dirección de Gran Público en Telefónica España y en 2018 relevó a Luis Miguel Gilpérez como presidente de Telefónica España. Con él al mando, Telefónica España tuvo en 2024 el mejor año de su historia en lo que se refiere al negocio móvil.

Junto con Gayo, que se conoce de arriba abajo la compañía, también gana peso su mano derecha, Óscar Candiles, que igualmente tiene un conocimiento exhaustivo de Telefónica. Candiles, que es ingeniero industrial, se incorporó al Grupo Telefónica en el año 1999. Su carrera en la compañía se ha desarrollado en las áreas de Marketing y Comercial, y en unidades globales. En 2012, como director de Marketing B2C, tuvo un papel relevante en el lanzamiento de Fusión, el producto comercial más exitoso de la historia de Telefónica. En 2018 pasó a formar parte del Comité de Dirección de Telefónica de España como director de Estrategia, Mayorista y e-Verticals. En 2022 asumió la máxima responsabilidad en el negocio de B2C hasta que en 2025 fue nombrado responsable de ingresos de Telefónica España (Chief Revenue Officer), y ahora vuelve a ser responsable de B2C España.

Gayo se rodea de gente de su plena confianza, como Óscar Candiles o Sergio Sánchez -al frente de CTIO-, y con ello tiene el reto de plantear un negocio que haga subir el precio de la acción y el valor de la compañía en Bolsa. Cuando Marc Murtra fue nombrado presidente (enero de 2025) y Emilio Gayo consejero delegado (febrero de 2025), el precio de la acción estaba en el entorno de los 3,9 euros, y hoy está en 3,3. La compañía vale en Bolsa menos de 20.000 millones de euros.

Telefónica necesita un cambio que haga subir su valor en Bolsa, que hoy no llega a los 20.000 millones

La nueva reestructuración y simplificación clarifica la organización de la compañía, pero deja también abierta la puerta a nuevas reducciones de personal, como apunta la propia empresa al hablar de disminuir duplicidades. Solo en los últimos cinco años, la plantilla del Grupo Telefónica ha bajado de unos 100.000 empleados a 82.600, según indica la propia compañía. En España hubo un ERE en 2024 que concluyó con la salida de 3.420 personas, y otro en 2025 que afectó a más de 4.500 trabajadores, por hablar de fechas recientes.

La plantilla y el negocio de Telefónica se reduce, afectado entre otras cuestiones por la salida casi completa de Iberoamérica, y la compañía necesita un filón que le devuelva el vigor en Bolsa. Podría haber sido la defensa, fusionando a Telefónica con Indra, que es lo que le hubiera gustado a Murtra, pero el Gobierno decidió que solo Indra debía ser nuestro campeón nacional -aunque ahora Indra hable de ser un integrdor, más que un campeón-.

El Grupo Telefónica cerró el primer semestre de 2026, últimos resultados disponibles, con unos ingresos de 16.392 millones de euros, un 1,7 % más que en el mismo periodo del año anterior, y un ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) ajustado de 5.768 millones de euros. El negocio en España supone el 39,7 % de los ingresos y el 39,8 % del ebitda, y el de Brasil el 31,6 % de los ingresos y el 38,4 % del ebitda.

La compañía mantiene una deuda de 25.278 millones de euros a cierre de junio, 2,6 veces el ebitda, algo que en principio las agencias de rating consideran bajo control, aunque estarán atentas a cómo evoluciona. Por otra parte, Telefónica tiene ciertos problemas en Reino Unido y en Alemania. En el país germano los accionistas minoritarios le han lanzado una querella en la corte de Munich que está pendiente de decisión.

Mientras todo esto ocurre, un histórico de la compañía como Javier de Paz ha dejado la presidencia no ejecutiva de Movistar Plus. Al parecer, ha sido él, que fue situado en el consejo de administración en 2008 por Zapatero y durante años ha sido quien más ha mandado en la compañía, quien ha pedido no tener la exposición mediática que le implica el cargo, y mantener su condición de adjunto al presidente y su responsabilidad sobre infraestructuras, Activos Inmobiliarios y RSC, además de asumir nuevas funciones de Desarrollo y Continuidad de Negocio en el ámbito europeo. Con ello puede seguir cobrando, y asegurarse una buena indemnización si hay cambio de Gobierno y sale de la compañía.

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