Pedro Sánchez junto al presidente de China Xi Jinping
El PSOE se abstiene al pedir más firmeza frente a la política comercial de China: «Estamos en un punto crítico»
El Parlamento Europeo pide equilibrar la balanza comercial con el país asiático y advierte de la intromisión en los sectores estratégicos
El Parlamento Europeo ha reclamado este miércoles una política más firme de la Unión Europea hacia China que combine el diálogo con Pekín pero también una reducción de las dependencias económicas en sectores estratégicos y ha defendido que el bloque responda de forma «proporcionada» si las autoridades chinas no garantizan un acceso recíproco a sus mercados.
En un informe aprobado en el pleno de Estrasburgo (Francia) con 454 votos a favor, 86 en contra y 110 abstenciones, los eurodiputados han defendido mantener la cooperación con China ante desafíos globales como la paz y la seguridad, el cambio climático o los Derechos Humanos, aunque advierten de que las relaciones entre Bruselas y Pekín han llegado a un «punto crítico» por las prácticas económicas chinas.
Pero llama la atención que el grupo español de Socialistas y Democracia, el PSOE, se ha abstenido a la hora de dar el visto bueno a esta resolución. De hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es uno de los máximos impulsores de las relaciones con China dentro de los jefes de Gobierno de la Unión Europea.
En concreto, la Eurocámara ha reclamado una estrategia «rigurosa» para reducir los riesgos derivados de la dependencia europea de China, especialmente en ámbitos como las materias primas críticas, los medicamentos, las baterías, los vehículos eléctricos, las tecnologías de la información, los semiconductores y otros sectores considerados estratégicos.
«El Parlamento señala que el exceso de capacidad industrial de China, las subvenciones estatales y las restricciones que dificultan el acceso de las empresas europeas al mercado chino plantean desafíos cada vez mayores para la economía de la UE», se lee en el informe.
En este sentido, los eurodiputados han respaldado que la UE adopte una respuesta «proporcionada» en caso de que Pekín no abra sus mercados y ha pedido reforzar el control de las inversiones y la protección de tecnologías, infraestructuras y cadenas de suministro críticas.