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Sánchez se ha alejado de Estados Unidos y se ha acercado a China

Sánchez se ha alejado de Estados Unidos y se ha acercado a ChinaEl Debate

Sánchez lleva a España a una histórica separación con Estados Unidos y acercamiento a China en la ONU

El presidente del Gobierno ha hecho de su oposición a Trump y su proximidad a Pekín su marca internacional

El presidente de España, Pedro Sánchez, está llevando también a la Asamblea de Naciones Unidas el distanciamiento de su Gobierno con Estados Unidos y el acercamiento a China. Madrid nunca había coincidido menos que ahora con Washington y más con Pekín en las resoluciones de la Asamblea de la ONU con Estados Unidos, según el análisis de las votaciones desde los tiempos de George Bush padre hasta ahora.

Sánchez ha hecho de su antitrumpismo y su oposición a Israel la marca de su política internacional, como paladín de uno de los pocos Gobiernos de izquierdas en occidente. También, son sus frecuentes viajes a China, cuatro en apenas tres años, demostrado su interés de aparecer como un socio preferente para Xi Jinping. Ese posicionamiento tiene su reflejo también en la ONU, donde ha acudido esta semana al cónclave anual, el 81º periodo de sesiones de la Asamblea General.

El centro de gravedad de las votaciones de España el último año se ha alejado de Estados Unidos y se ha acercado a China más que nunca, según el análisis del voto en las resoluciones desde 1992. Las posturas no habían estado tan distantes durante el primer mandato de Donald Trump, con quien Sánchez coincidió a su llegada a La Moncloa. Ni siquiera ni con el enfrentamiento entre el socialista José Luis Rodríguez Zapatero con George Bush hijo a cuenta de la Guerra de Irak. Hasta ahora esas habían sido las épocas de mayor fricción.

El giro de España con en el segundo mandato de Trump es más brusco si cabe teniendo en cuenta que Sánchez venía de marcar el máximo grado de coincidencia con Estados Unidos en el último año del mandato de Joe Biden, según el análisis del voto de Focaldata. La sintonía Sánchez-Biden en las votaciones de la Asamblea de la ONU era incluso mayor que la de la época de José María Aznar con George Bush hijo, quien se mantuvo somo socio leal a pesar de la agitación de la oposición en las calles.

Contra Trump y contra Israel

Sánchez buscó siempre aparentar sintonía con Biden — son recordados los intentos de hacerse ver en público con él en las reuniones internacionales para mostrar afinidad—. Sánchez trasladó ese interés a las votaciones de la Asamblea de la ONU, con una unidad de voto que superaba con creces a la de la relación de aliado fiable que mostró España durante el Gobierno de Mariano Rajoy con la Administración de Barack Obama. Rajoy mostró con Obama más proximidad que Zapatero, a quien la retirada de tropas de Irak le marcó durante todo su mandato como socio desleal, y nunca fue capaz de recuperar la confianza perdida.

Sánchez está llevando a niveles nunca vistos el distanciamiento con Estados Unidos, tradicional socio de España, haciendo gala de su antitrumpismo hasta el punto de entrar al choque directo, después matizado, por las reticencias de su Gobierno a incrementar el gasto en Defensa, en contra de los acuerdos de la OTAN. Por el contrario, ha cultivado las buenas relaciones con China. Este movimiento no ha sacado a España del bloque occidental, pero sí ha desplazado su centro de gravedad hacia oriente.

De hecho, España no ha sido el único país europeo que ha marcado distancia con Trump durante su segundo mandato, alejado por completo del multilateralismo. La tendencia es general en Europa. No obstante, cuando el Viejo Continente ha votado dividido en resoluciones de Naciones Unidas, como ha ocurrido en las diferentes votaciones sobre la guerra de Israel en Gaza, el voto de España se ha puesto en contra de Estados Unidos y de Israel.

El espacio dejado por España como socio fiable de Estados Unidos y de Israel está dejando el terreno diplomático libre a otros países, como Marruecos, que pretende mantener una disputa fronteriza en Ceuta y Melilla. Marruecos está modernizando su capacidad militar gracias a Estados Unidos, y firmó la semana pasada un acuerdo el Estado judío para elevar el nivel de sus relaciones y abrir embajadas.

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