Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN
Obligados a cohabitar
Sánchez deja de hacer de verso suelto de la OTAN y Trump pasa de la crítica al halago
Ankara fue el escenario de la transformación internacional del presidente español, una más. Se presentó en la cumbre como un socio cumplidor
Después de que Pedro Sánchez presumiera de haber mantenido una «conversación informal con absoluta y total cordialidad» con Donald Trump mientras ambos esperaban para hacerse la foto de familia de la cumbre de la OTAN, el presidente de Estados Unidos volvió a la carga.
Durante su última comparecencia ante la prensa antes de regresar a Washington, y preguntado sobre la negativa de países como España e Italia a involucrarse en la guerra de Irán, Trump insistió: «España lo ha hecho muy mal. Otros aliados lo han hecho muy bien, casi todos los países lo han hecho muy bien. Pero España no nos ha ayudado, y la verdad es que no los necesitamos (…). No me han gustado las declaraciones de España, porque nos dicen que quieren ayudarnos cuando la guerra ha terminado. Este no es el espíritu de Winston Churchill para nada».
Después dio un giro y, en el avión de vuelta, señaló: «Debo decir que tuve problemas con España, y aún los tengo, pero hoy España se redimió por completo. España fue muy generosa hoy... accedieron a una solicitud de pago importante, y si no lo hubieran hecho, ni siquiera les habríamos hablado», sin concretar más.
Ankara fue el escenario de la transformación internacional de Sánchez, una más. Después de llevar casi tres años haciendo de verso suelto de la OTAN (desde la respuesta de Israel a los salvajes atentados del 7 de octubre de 2023), el presidente español se presentó en la capital turca como un socio cumplidor, un alumno aventajado de la Alianza Atlántica. Y esgrimiendo un extenso informe de 15 páginas sobre el esfuerzo que ha hecho España en defensa durante su mandato. Y, en especial, en el último año.
Puedes descargar el pdf desde aquí: El informe sobre el grado de cumplimiento de España esgrimido por el presidente
Sin embargo, nada de lo que hizo durante la cumbre pareció convencer al presidente norteamericano... hasta que estuvo volando a Estados Unidos. Ni la exposición de Sánchez en el plenario, cuando defendió que España ha consolidado el 2 % del gasto en Defensa y es el sexto país que más ha aumentado su inversión militar en los últimos ocho años, hasta llegar a 35.419 millones de euros en 2025. Ni tampoco la rueda de prensa en la que el presidente español anunció que España se sumará a la misión de la OTAN con fuerzas terrestres avanzadas en Finlandia. El objetivo es reforzar la vigilancia, la disuasión y la capacidad de reacción rápida en la región Ártica y el Alto Norte.
La foto de familia de la cumbre de la OTAN en Ankara
En el Gobierno restaron importancia a las arremetidas del imprevisible mandatario estadounidense en Ankara, como si fueran el pan de cada día. Sánchez llegó a afirmar que las encaja «con calma y con paciencia, y una cierta normalidad». Porque después no se traducen en nada, según el Ejecutivo. Ya en la anterior cumbre de la OTAN, Trump amenazó a España con aranceles tras su negativa a comprometerse a alcanzar el 5 % del gasto en Defensa en el horizonte de 2035. Ayer amagó con romper toda relación comercial, pero Sánchez se sabe a salvo en ese sentido: el presidente y su equipo esgrimen que la UE es una unión comercial en la que no puede singularizarse a ningún Estado miembro, porque es un todo. Y que los vínculos económicos los tejen las empresas, «no los gobiernos».
«España ha venido a esta cumbre de la OTAN con los deberes hechos, satisfecha con la forma en la que se ha consensuado la declaración de este año y decidida a seguir prestando un apoyo férreo a sus aliados», sostuvo Sánchez. Sin embargo, Trump lo despreció. La primera vez delante del secretario general de la Alianza, Mark Rutte, quien sí reconoció el esfuerzo de España por llegar al 2 %. No obstante, lo consideró un mérito del presidente de Estados Unidos por su insistencia, no del Gobierno de Sánchez. La segunda vez fue en su multitudinaria rueda de prensa.
En el Ejecutivo han aprendido a cohabitar con Trump, o eso creen al menos. Durante su comparecencia, Sánchez recordó que ya convivió con él en el transcurso del primer mandato de Trump, dando a entender que lo conoce. Esta vez no tocaba ir al choque, ni escenificar distancia con el resto de los aliados como en 2025, ni mantener la mirada desafiante al norteamericano. Solo hacerse el encontradizo con él y hablarle del Mundial de fútbol y de golf. Hasta que el presidente español decida que ha llegado la hora de encararse con Trump de nuevo.