Pedro Sánchez y Xi Jinping, en un encuentro previo en Pekín
Tres días en Pekín
La realidad del cuarto viaje de Sánchez a China: una relación tan desigual como opaca
Este es el viaje con más carga política de los cuatro, porque en lo económico el dato mata el relato del Gobierno: el desequilibrio en la balanza comercial entre ambos países ha aumentado
El presidente inicia este lunes un viaje oficial de tres días en China en el que volverá a destacar el buen momento por el que atraviesan las relaciones entre España y el gigante asiático gracias a su buen desempeño. Sin embargo, hay un solo dato que mata el relato del Gobierno en el comienzo de la que es la cuarta visita de Pedro Sánchez en poco más de tres años, y la primera en la que le acompaña su mujer: el desequilibrio en la balanza comercial entre ambos países, que es el principal hándicap, no solo no ha disminuido. Es que ha aumentado desde 2023, año del primer viaje del presidente.
En 2025, España exportó a China por valor de 7.971,6 millones de euros e importó 50.249,5 millones, según el Informe de Comercio Exterior elaborado por el Ministerio de Economía. Es decir, una balanza comercial favorable a China en 42.277,9 millones de euros. En 2024, las exportaciones habían sido algo menores, 7.467 millones de euros, y las importaciones ascendieron a 45.174 millones. En 2023, las exportaciones fueron de 7.505 millones y las importaciones, de 44.225 millones. Y en 2022, el ejercicio previo al primer viaje del presidente, España exportó 8.048 millones en bienes e importó de China por valor de 49.860 millones. Es decir, exportó tanto como no ha vuelto a exportar.
El presidente chino Xi Jinping, junto con Pedro Sánchez
Desde el Gobierno reconocen que los números son lo que son y que es evidente que el déficit comercial ha seguido aumentando a pesar de las lisonjas al presidente Xi Jinping. Pero lo justifican en que hay que leer estos datos en un contexto de fuertes tiranteces arancelarias entre China y la UE.
Según las mismas fuentes, el desequilibrio es común a los veintisiete. Y básicamente tiene que ver con que las importaciones han aumentado mucho más de lo que lo han hecho las exportaciones. Remachan, por último, que sin las visitas anuales de Sánchez a China España estaría peor y que, más allá de las cifras macro, la relación bilateral es muy buena.
En su viaje de septiembre de 2024, Sánchez intentó ejercer de mediador en la guerra arancelaria entre Bruselas y Pekín por los coches eléctricos chinos, por temor a las represalias de Xi Jinping respecto a las importaciones de carne de cerdo, de enormes consecuencias para la industria cárnica española. Pero no funcionó. Aun así, en el Ejecutivo sostienen que el régimen chino escucha al presidente español y tiene en cuenta sus opiniones.
En esta ocasión, el viaje tiene una carga política extra. Es el primero de carácter oficial, Sánchez acude con Begoña Gómez y el presidente chino ofrecerá un banquete en honor de ambos. También se verá con el primer ministro y con el presidente de la Asamblea Popular Nacional. Es decir, con las tres principales autoridades del país. Y en un momento extremadamente delicado por la guerra de Irán, en medio de una débil tregua de dos semanas y del cuestionamiento a la poca implicación de China.
En Pekín, Sánchez mantendrá un encuentro con inversores chinos, pero el Ejecutivo no ha facilitado la lista. Solo que son de ámbitos como las tecnologías, la energía, el automóvil y las telecomunicaciones. También visitará la sede de Xiaomi y se reunirá con «empresas innovadoras». El acceso de las empresas chinas al mercado español es más sencillo que el de las empresas españolas al chino, donde todo pasa por los despachos del Partido Comunista. No obstante, en la Moncloa señalan que cualquier firma que quiera establecerse tiene que generar valor añadido, empleo local y empresa auxiliar en España.
Desde el Gobierno no aclararán si en esa lista está Huawei, con quien el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tiene estrechos lazos. El pasado verano, trascendió que el Ejecutivo de Sánchez adjudicó varios contratos para el almacenamiento de escuchas telefónicas judiciales y sobre la red 5G de otras infraestructuras críticas a la tecnológica china. Washington tiene vetada a esta última porque la acusa de espionaje para el régimen chino. Y en Bruselas se está tramitando una ley para impedir que participe en el desarrollo de infraestructuras estratégicas. Así que tal fue la presión desde Estados Unidos y desde la UE que el Gobierno canceló esos contratos.
La sombra del expresidente planea sobre este y los viajes anteriores de Sánchez a Pekín, dada su relación con el régimen de Xi. El embajador de China en España, Yao Jing, habló de Zapatero en estos términos en una entrevista en El Mundo en abril del año pasado: «Goza de nuestro respeto y, además, sigue ocupándose de China. Ha colaborado con think tanks chinos y participa en nuestros foros. Agradecemos su relación estrecha y amistosa con China». Y: «Es un viejo amigo de China y ha contribuido al entendimiento mutuo entre los dos países».
El plan de viaje incluye también una conferencia en la Universidad de Tsinghua, donde se reunirá con expertos en relaciones internacionales. También, un encuentro con empresarios españoles con intereses en el país, una visita a la Academia China de las Ciencias (el CSIC chino) y una entrevista con el presidente de la Cámara de Comercio de la capital. La agenda de Begoña Gómez se desconoce por completo. Desde el Gobierno se limitan a señalar que se unirá a algunos actos oficiales, pero no aclaran si tendrá también agenda propia.