Bernardo Silva, Cucurella, Dumfries y Diomande
Florentino ataca como si estuviera en los 2000 y consigue a todos los jugadores que quería el Barcelona
El presidente actúa como si debutara en el cargo y revoluciona el equipo con fichajes que encandilan a la afición; Rodri sería la guinda
El PSG no se toma nada bien el inminente fichaje de Diomandé por el Real Madrid: «No nos dejaremos arrastrar»
Florentino on fire. Así le gusta al madridismo: que no sea políticamente correcto, que responda al Barcelona con hechos. Que denuncie con fuerza la corrupción arbitral protagonizada por el club catalán y que le quite a todos los futbolistas que Laporta tenía en su cabeza y que interesen verdaderamente al Real Madrid, porque ante la elección todos lo eligen. Es lo que está sucediendo. Y el madridismo sociológico, que diría Laporta, disfruta como nunca.
Los aficionados blancos están felices porque han vuelto a ver al Florentino caníbal que va a por todas. Al presidente que trajo a Figo, destrozó al Barcelona, hundió a Gaspart y revolucionó la Liga hace un cuarto de siglo, cuando todavía no le conocían. Los seguidores madridistas se muestran ilusionados porque han vuelto a ver al hombre que en 2009 recuperó la presidencia y llegó con Cristiano, Kaká, Xabi Alonso, Benzema y Arbeloa para dar un vuelco al equipo. Ahora, 'Flopper', como le llaman los jóvenes, ha ganado las elecciones una vez más y ha vuelto a actuar como si debutara en el sillón del Real Madrid. Cucurella, Bernardo Silva, Dumfries, Konaté, Diomandé en la sala de llegadas y Rodri a la espera.
El colofón de este ataque empresarial que encanta a los incondicionales enfervorizados es que Florentino Pérez le ha ganado la partida al Barcelona al fichar a Dumfries, Cucurella, Bernardo Silva y Diomandé, cuatro futbolistas en la lista de Laporta que Deco tuvo que eliminar porque se pasaron al enemigo. El golpe de efecto con Bernardo Silva, que tras decir «no» a los azulgrana iba al Atlético, es el remate de esta satisfacción popular del madridismo. Florentino Pérez también se lo quitó a Miguel Ángel Gil Marín, su otro rival sanguíneo, doce horas antes de firmar. A eso se le llama un doble golpe de mano a los dos enemigos eternos.
Este es el 'tito Floren' que ama el madridismo: guerrero, en primera línea de batalla y líder del mercado del fútbol europeo. El enfado del PSG con Diomandé es la rúbrica de que las cosas se están haciendo bien. La adquisición de Mourinho como director técnico es el corolario de este sentimiento positivo del forofo merengue. Ven a un Florentino combativo que trae al entrenador más competitivo del mundo. Esta película dirigida por Pérez se llama «Volver a empezar», tras dos años de resignación que había que transformar en máxima ilusión.
El ridículo del Barcelona
Esta es una verdad meridiana, objetiva, indiscutible. Por la boca muere el pez y las redes sociales están repletas de manifestaciones de los portavoces y voceros de Laporta 'vendiendo' los fichajes de Cucurella, Dumfries, Bernardo Silva y Diomandé como claros objetivos del Barcelona. Incluso se dibujaban alineaciones con estos nombres colocados al lado de Cubarsí, Olmo y Lamine. Los memes de esos voceros arrasan actualmente en las redes sociales futbolísticas como filmes de humor blanco, nunca mejor dicho. Recuerdan a una famosa portada de la prensa catalana vistiendo a Roberto Carlos de azulgrana y a otra portada barcelonesa diciendo que el fichaje de Modric por el Real Madrid daba vergüenza. La única realidad es que Florentino Pérez dejó a Deco sin trabajo hace un mes, porque sus fichajes los hizo el Real Madrid. Deco tuvo que inventarse un Plan B. Este fue el proceso.
Dumfries estaba en la lista del Barcelona, pero no quería gastar los 20 millones de la cláusula que exigía el Inter. Llegó el Real Madrid y dialogó con el defensa holandés. Rápidamente dijo que sí. El club español pagaría la cláusula, pero lo haría en julio por cuestiones fiscales. Así fue. El defensa fue anunciado por el Real Madrid hace dos semanas. Gol por el flanco derecho.
Denzel Dumfries, en un partido con el Inter esta temporada
El segundo golpe de mano fue Cucurella. El Barcelona pensaba en su antiguo canterano ante la incógnita del futuro de Balde. Lo que hizo el Real Madrid fue dialogar directamente con el Chelsea y con el futbolista, quien dijo sí en un santiamén. Ya era un asunto entre clubes. Acordaron un traspaso de 55 millones. El lateral de la selección española era madridista justo antes de empezar el Mundial. Laporta y Deco se quedaron boquiabiertos.
El tercer golpe de mano fue Bernardo Silva, una actuación que derrotó primero al Barcelona y luego al Atlético. El club catalán no quería pagar 20 millones de prima de fichaje a Bernardo Silva y sus agentes. Los portavoces del Barcelona dijeron que Flick no le necesitaba. Camuflaron la realidad. Jorge Mendes habló entonces con el Atlético, que también pujaba por el portugués. Todo quedó pactado con los rojiblancos en unos días. En pleno Mundial. Pero todo se resolvió cuando Mourinho habló con el Real Madrid. Bernardo era un centrocampista interesante para él. Se habló con Jorge Mendes. El Real Madrid pagaría los veinte millones. El superagente tuvo que llamar al Atlético para decir que no había reunión a la mañana siguiente porque Bernardo ya era del Real Madrid. Recelo en el Atlético y sorpresa en La Masía.
Lo que pocas personas sabían es que Yan Diomandé también estaba en la ristra de deseos imposibles de Laporta. Deco lo tenía en sus oraciones. Ya no reza por él. Su precio era muy alto y, al conocer que el Real Madrid apostaba por el marfileño, el Barcelona se bajó de la pelea. Sabían que el joven delantero es madridista confeso. No había nada que hacer. El PSG también perdió la batalla con el diamante africano. Florentino Pérez ha revolucionado el nuevo Real Madrid con cuatro jugadores que pretendía su máximo enemigo. Konaté, el quinto jinete, ya estaba fichado antes. Rodri espera ser el sexto. Y el madridismo también lo espera.
Mourinho remata al nuevo Real Madrid
La llegada de Mourinho fue el preludio del cambio que Pérez atesoraba en su cabeza. Quería dar un vuelco total al equipo. Convocó elecciones, las ganó y se puso a confeccionar una plantilla que debía devolver al aficionado la ilusión.
Necesitaba un once aguerrido y un entrenador que inyectara el carácter competitivo que siempre demostró este club. Mourinho es el icono de la competencia interna y de la competitividad externa. Aquí está.
Y el portugués quiso a Bernardo Silva. Y a Dumfries. Y a Cucurella. Y a Diomandé. Y desea a Rodri. Este Real Madrid rememora ambientalmente al equipo que Pérez hizo cuando debutó en el año 2000. Y recuerda al Real Madrid que Mourinho cogió hace tres lustros. Pero lo que más gusta a los seguidores es pegarle duro al Barcelona y al Atlético. Es así. Es la verdad. El caso Negreira y la inacción de UEFA y FIFA tienen muy caliente al madridismo.