Jude Bellingham, en el Real Madrid - Rayo Vallecano del pasado sábado
El Real Madrid planifica su próximo lustro con la renovación prioritaria de Güler y Bellingham
La continuidad de larga duración de Arda, Jude y Tchouaméni pretende asegurar el centro del campo del futuro
El Real Madrid cumple ante el Rayo y saca los tres puntos con goleada y alguna duda
Aurelien Tchouaméni tenía diversas ofertas de la Premier League en el verano y el Real Madrid se las quiso comunicar por si deseaba estudiarlas. Su enfrentamiento con Valverde en la primavera fue un incidente desagradable y a los dos futbolistas se les preguntó si querían continuar. El PSG adujo que le interesaba Fede Valverde si el Real Madrid admitía traspasarle. El Manchester United y otros clubes ingleses apostaban por el galo. El Real Madrid se encontró con dos respuestas de madridismo exacerbado.
Sabía que el uruguayo es blanco hasta a médula y lo confírmó. No hubo debate. Valverde nunca se iría. Y no se vende. Además, quería ejercer de primer capitán. Tiene contrato hasta 2029. «Nunca se moverá de aquí», fue la frase. Lo que José Ángel Sánchez se encontró después fue admirable: Tchouaméni adujo también que nunca se movería del Real Madrid. Dos dilemas solucionados. Los dos permanecen en la plantilla como ejes del centro del campo madridista. Mourinho constató que los dos gladiadores habían solucionado sus cuitas y estaban juntos y revueltos en la caseta. No había problema. Perfecto.
Tchouaméni se quedaba y rechazaba los cantos de sirena de la Premier. Era lo que la dirección deportiva necesitaba saber, si continuaba o se marchaba, porque la cúpula está creando el Real Madrid del futuro. El equipo del próximo lustro. El francés deseaba seguir siendo madridista y la entidad decidió renovar su contrato por dos años más, hasta 2031. Fue el punto de inflexión de una política de formación del equipo a largo plazo que comenzó el año pasado con las adquisiciones de Huijsen y Carreras.
Un plan de largo recorrido que ha continuado este año con los fichajes de Diomande, Cucurella, Espí y Konaté. Una filosofía que se ha refrendado con las renovaciones de larga duración de Vinicius y Thiago Pitarch. Una planificación que ahora ataca dos puntos culminantes en la cimentación de la obra: la renovación de Bellingham hasta 2031 y de Güler hasta 2032. Son la línea de flotación y de creación. Güler tiene ficha hasta 2029 y se le propone un convenio por tres años más. Jude está atado también hasta 2029 y se le propone un acuerdo hasta 2031. El Real Madrid quiere a los dos artistas para mucho tiempo.
Bellingham, al nivel de Mbappé y Vinicius
La propuesta de futuro de Bellingham cumple otro requisito en la programación de la dirección madridista: un contrato al nivel económico de Mbappé y Vinicius. El máximo goleador de todo, Mundial, Champions y Liga, es quien más cobra, porque disfruta de una importante prima de fichaje tras venir gratis del PSG. Vinicius es actualmente el segundo futbolista que más ingresos percibe en la casa blanca, 24 millones netos, después de la renovación firmada en agosto. Y Bellingham debe obtener unos emolumentos similares, porque es de justicia tras observar su rendimiento y su progresión, meteórica desde que Mourinho volvió a colocarle cerca del área, como Ancelotti hizo hace tres temporadas.
Los tres tenores tienen que ser valorados en su justa medida y deben estar contentos. Vinicius llevaba un año peleando por su dinero. No era una situación agradable. Al final se le pagó una prima de fichaje de diez millones que remató su renovación. Ahora le toca a Bellingham entrar en ese escalafón. El joven Thiago Pitarch también renovó hasta el comienzo del tercer decenio del siglo. Su situación es distinta. A lo largo del curso se valorará si es conveniente que siga en el Real Madrid o si es mejor que juegue cedido en otro equipo donde será protagonista absoluto. Es un caso parecido al de Nico Paz.
Habrán observado que no hemos incluido a Valverde en esta ecuación de renovaciones. El argumento es sencillo. El uruguayo posee ficha hasta 2029, le quedan tres años, es el primer capitán y nunca habrá problema con él.
Fede Valverde celebra su gol ante el Inter
El plan de la delantera del futuro se centra en Diomande. Mourinho le otorgará mayor protagonismo a partir de ahora, después de su titularidad frente al Rayo. «Es un espectáculo», resaltan en Valdebebas. Juega con ambas piernas y su combinación de balón pasándoselo de la derecha a la izquierda y viceversa, como si jugara con un compañero, es alucinante. Físicamente es tan fuerte que arrolla a los defensas, que le agarran y no le frenan. El entrenador le pule para que mejore los movimientos tácticos.
Es un extremo para las dos bandas que centra muy bien y tiene buen disparo. Sus saques de esquina delatan su toque. Es tal la confianza de la empresa en Diomande que ostenta el contrato más largo del Real Madrid: siete años, hasta 2033. El joven africano entrará en liza cada vez más. Carlos Espí también. El ariete se come el mundo y quiere comérselo cuando Mourinho le saca. Marca goles decisivos, cuando hacen falta con urgencia. Va camino de ser internacional con Luis de la Fuente. Es el nueve del plan quinquenal.
La defensa renovada
Cucurella y Konaté han venido a poner cemento armado en una retaguardia debilitada durante el curso anterior por la plaga de lesiones. El lateral de la melena voladora es un seguro de vida en la destrucción y un extremo puro en la construcción. Ha firmado hasta 2032 con el objetivo de apuntalar el flanco izquierdo. A su lado, Konaté ha rubricado su fidelidad madridista por cuatro años con el reto de conseguir la seguridad en el centro de una defensa lastrada en su eje por la lesión de Militao y los problemas físicos de Asencio y Rüdiger, que ya se han reintegrado al equipo.
Antonio Rüdiger jugó ante el Rayo. Rotará con Konaté y Huijsen, quien supone una asignatura pendiente que el entrenador piensa aprobar. El joven español está siendo recuperado por Mourinho tras una mala temporada que le dejó fuera del Mundial. Llegó hace un año como uno de los pioneros de la formación de este Real Madrid del próximo lustro. Carreras le acompañó en este plan operativo de remodelar la defensa. Los dos no estuvieron bien. Por eso han llegado Cucurella y Konaté.
Lo bueno para el Real Madrid es que Mourinho ha 'picado' a Huijsen y Carreras. Les ha sumado para la causa. Ahora compiten con Cucurella y Konaté. Huijsen ha vuelto a ser titular. Carreras tiene minutos. El veterano Dumfries fue contratado para reforzar el lateral derecho y se ha ganado el puesto porque ofrece mayor eficacia defensiva que Trent. Es un futbolista de rendimiento presente. Lo mismo sucede con Courtois. El mejor guardameta del mundo va a renovar hasta 2028 porque se lo ha ganado. Mbappé y Courtois son los imprescindibles del Real Madrid. La estrella posee contrato hasta 2029. Tranquilidad. Hay tiempo. Se estudiará también su futuro.