La Princesa de Gales, en una imagen de archivo
El tierra trágame de la Princesa Kate durante un acto benéfico
Siempre derrochando elegancia y saber estar, a la Princesa de Gales le llamaron la atención en público durante un viaje oficial a EE.UU.
Siempre elegante y con una sonrisa, derrochando saber estar y demostrando que es uno de los activos más valiosos de la Corona británica, rara vez se ha visto a la Princesa de Gales metiendo la pata o perdiendo la compostura. El pasado martes aparecía acompañando al Príncipe Jorge en su primer día en Eton College, impecable con un vestido verde de Emilia Wickstead y un collar de eslabones de Laura Lombardi. Y el viernes, visitaba el hospital de Londres donde recibió tratamiento contra el cáncer para conocer cómo se están utilizando los fondos recaudados a través del Desafío de las Tres Cumbres, que completó a finales del pasado mes de junio. No obstante, como es humana, llegó a vivir algún momento incómodo en público en el pasado.
La revista británica Hello! recordaba esta semana un acto benéfico en diciembre de 2014, cuando Kate que aún era la duquesa de Cambridge, viajó a EE.UU. para una visita oficial de tres días, centrada principalmente en la ciudad de Nueva York.
Kate envolviendo regalos
En una de sus actividades, Kate visitó el Centro Northside Center for Child Development, donde se unió a un grupo de mujeres para ayudar a envolver regalos de Navidad para niños desfavorecidos. Tras los saludos y las presentaciones, tomó asiento en la primera fila, en la zona de empaquetado, pero se giró para charlar con otras mujeres presentes en la sala. Al distraerse e interrumpir su tarea, le llamaron la atención.
Uno de los supervisores de la organización benéfica estadounidense no se anduvo con rodeos con los invitados VIP y se le oyó indicarle a Kate, fuera de cámara, que siguiera envolviendo, lo que provocó que se quedara cortada. De forma obediente volvió a concentrarse por completo en la tarea que tenía entre manos.
La Princesa de Gales en un taller de pasta
El pasado mayo, durante un viaje a Reggio Emilia, en Italia, centrado en la promoción de la educación infantil, la Princesa de Gales participó en un taller de elaboración de pasta fresca. El chef Signor Lampredi les mostró las técnicas para elaborar tortelli, una pasta rellena típica de la región. Mientras se disponía a extender la masa, Kate intentó agarrar el mango de la máquina, pero se le cayó al suelo. Con una reacción de sorpresa, exclamó: «¡Ups!» y rió, antes de decir: «¡Lo he roto!». El chef lo recogió en seguida y ambos comenzaron de nuevo.