La Pirámide de los Italianos
La verdad histórica sobre la Pirámide de los Italianos, el monumento que vuelve a desatar la polémica
El mausoleo de El Escudo no deja de ser un recuerdo histórico, carente de connotaciones políticas; por el contrario, su destrucción podría ser vista como un acto deliberado de odio contra el pueblo italiano
Los comisarios políticos de la desmemoria histórica prosiguen su labor talibana de destrucción de monumentos que puedan arropar una opinión diferente de la suya. Su democracia es la de Robespierre: hay que eliminar el pasado, controlarlo para orientar a la sociedad hacia un nuevo paraíso. Hemos conocido muchos: desde la Lubianka y la checa de Bellas Artes hasta el actual Combinado del Este, donde los luchadores por la libertad todavía sufren torturas. Resulta que los monumentos dedicados a quienes lucharon contra aquellas tiranías deben ser eliminados.
En la Guerra Civil murieron 3.796 voluntarios italianos por la libertad religiosa y política de los españoles, amenazada por el Frente Popular. Una parte importante de ellos murió en el frente norte, camino de Santander, y tuvo un destacado protagonismo en la toma del puerto del Escudo, donde se sitúa el monumento.
En la zona fueron enterrados los caídos: 95 en Villarcayo, 26 en Oña, 35 en Haedo, 8 en Haedo y otros en distintos pueblos, con la intención de reunirlos en un mausoleo único.
La razón de la presencia de los voluntarios en España fue principalmente religiosa, aunque se integraron en una unidad militar y en otras tres de la milicia fascista, una de ellas denominada Dio lo vuole («Dios lo quiere»).
Columna de tropas italianas durante la Batalla de Guadalajara
En el mausoleo se reunieron los restos de los caídos italianos de la zona, los de otros caídos en el frente de Soria y los de Alberto Liuzzi, el oficial de mayor graduación –cónsul, equivalente a coronel en la milicia fascista–, caído en la batalla de Guadalajara y perteneciente a la comunidad judía italiana.
Los caídos de fe hebrea están representados con una estrella de cinco puntas y los católicos, con una cruz latina. De ese modo, se reunieron los restos de 384 soldados italianos del CTV (Corpo Truppe Volontarie).
El mausoleo fue construido por el arquitecto Attilio Radic, con la ayuda del capellán militar Pietro Giovanni Bergaminio, quien fue uno de los que asistieron y conocieron a los caídos. La edificación tenía forma de pirámide escalonada, medía 20 metros de altura y presentaba una eme mayúscula en la entrada como indicación de que era un moritorio –mausoleo–, y no una referencia a Mussolini, como afirman algunos por desconocimiento histórico.
En el interior estaban los nichos, con el nombre, la graduación, la unidad y la fecha de defunción de cada fallecido. El terreno fue cedido y actualmente es propiedad del Estado italiano. El mausoleo fue inaugurado el 26 de agosto de 1939 por el ministro italiano de Asuntos Exteriores, el conde Galeazzo Ciano, como quedó grabado en el documental del Instituto LUCE La visita de Ciano (19/07/1939, B1550).
Cuando se creó el Sacrario militare –osario– en la iglesia de San Antonio de Padua de Zaragoza, los restos de 104 de los caídos de El Escudo fueron trasladados allí y el resto fue repatriado a Italia. Desde entonces, el mausoleo no contiene restos humanos, pero ha sufrido actos vandálicos atribuidos a grupos de la izquierda abertzale debido a su cercanía al País Vasco.
En la actualidad, el mausoleo es un monumento que conmemora a los jóvenes cisalpinos que, por idealismo, vinieron a luchar a España y muchos de ellos dejaron aquí su vida. El recuerdo de su presencia en la región es positivo y no constan hechos negativos relacionados con su estancia.
No existe constancia de hechos delictivos o criminales posteriores cometidos por miembros del CTV italiano que empañen la fama del cuerpo de voluntarios.
Del mismo modo, en el campus de la Universidad Complutense de Madrid fue inaugurado, el 22 de octubre de 2011, un monumento a las Brigadas Internacionales, cuyos voluntarios vinieron a auxiliar al bando republicano, reclutados por la Internacional Comunista.
Sin embargo, estos últimos sí tienen un perfil criminal como miembros de las policías políticas de las repúblicas comunistas en las que recalaron después de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial, como se sostiene en el documental del Instituto de Estudios Históricos del CEU.
El mausoleo tiene también como precedente el Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste, un camposanto localizado en las proximidades del monasterio de Yuste que acoge 26 tumbas de militares de la Primera Guerra Mundial y 129 de la Segunda Guerra Mundial, pertenecientes en su mayor parte a la Luftwaffe y a la Kriegsmarine.
Del mismo modo, el mausoleo de El Escudo no deja de ser un recuerdo histórico, carente de connotaciones políticas; por el contrario, su destrucción podría ser vista como un acto deliberado de odio contra el pueblo italiano. El senador italiano Roberto Menia, de Fratelli d’Italia, presentó escritos y alegaciones institucionales ante las autoridades españolas para proteger el monumento.
Una vez más, los comisarios políticos de la desmemoria histórica pretenden acercarnos a la visión uniforme de las antiguas dictaduras populares para ocultar su incapacidad para convivir con personas de otras opiniones políticas.