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Entramos en la fase de madurez de esta saga. Cuando la empecé no estaba convencido de que fuese a tener un gran recorrido, pero resulta que el seguimiento de los artículos es mucho mayor de lo habitual y eso anima a continuar.

Hoy toca otro capítulo arduo, pero no por ello menos importante, la presión fiscal. Lo que voy a analizar es la presión contributiva, o si lo prefieren es el peso que las cotizaciones sociales netas, es decir, lo que pagan trabajadores y empresas para financiar la Seguridad Social representa sobre el PIB. Sumada a la presión tributaria (los impuestos sobre el PIB), da la presión fiscal total, que será lo que veremos en un próximo capítulo.

En este apartado no se incluyen los planes privados de pensiones, solo las cotizaciones netas de las empresas, administraciones públicas y todos los trabajadores que hay en cada uno de los países miembros.

Es muy importante que veamos qué ha pasado para poder sacar conclusiones claras, así que aquí va la tabla que he preparado siguiendo la siguiente fórmula: Presión contributiva = Cotizaciones sociales netas/ PIB Nominal por 100

Esto lo que quiere decir es que si el PIB nominal crece mucho por la inflación eso puede ayudar a que la presión contributiva baje.

En 2018, la presión contributiva de la media de la Unión Europea (UE) era de un 14,2 %. El país con mayor presión era Francia, con un 18 %, seguido de Alemania, con un 16,7 %, y de Países Bajos con un 14,7 %. España tenía un 12,3 % y de los siete países ocupaba la penúltima posición, solo eran más bajos en Irlanda donde la presión era de un 4,4 %.

Pasan seis años, nos vamos al 2024 y lo primero que llama la atención es que de media en la UE la presión contributiva baja hasta un 13,9 %, lo que supone una bajada del 2,1 %, con cuatro países bajando su presión.

La mayor bajada se produce en Países Bajos, sobre todo porque el PIB nominal crece incluso más que el de España, un 42,5 % mientras que en España fue de un 31,9 %, y como las cotizaciones sociales está topadas por arriba, al superar ese tope no crecen ni lo que pagan los empresarios ni trabajadores.

Sánchez ha conseguido que los empresarios y los trabajadores españoles paguemos más

El caso de Francia es completamente diferente, porque lo que ha habido son ajustes en las cotizaciones empresariales a la baja, que se produjo en 2019, y ello ha permitido que la presión baje un 8,3 %.

Lo mismo pasa en Italia, donde la bajada se produce en las cotizaciones sociales de los trabajadores y ello repercute claramente en una bajada de la presión de un 4,5 %.

El caso de Irlanda vuelve a ser el PIB nominal, que crece un 68,1 %, recordemos que Irlanda es el país que más creció el PIB real, un 53 %, y que, por lo tanto, aunque las cotizaciones sociales suben un 54,9 %, lo hacen bastante menos que el PIB nominal y por lo tanto en presión bajan.

Polonia, cuya presión contributiva crece porque se han subido las cotizaciones sociales de los empresarios y, por lo tanto, se está pagando más de lo que se pagaba en 2018.

El caso alemán es aprovecharse de la inflación para recaudar más, es el modelo socialdemócrata que gobernaba Alemania en parte de este período.

Y nos queda España, donde la presión contributiva sube un 7,3 %, y aquí hay varios efectos: la inflación, que produce una subida de salarios y las bases de cotización no se ajustan; el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, que es un impuesto para rellenar la caja de la Seguridad Social, o si lo prefieren para que la Seguridad Social le compre al Estado deuda; y la subida del Salario Mínimo Interprofesional.

Es decir, el sanchismo ha subido los ingresos por las cotizaciones sociales más que el PIB nominal, a través de dos mecanismos que solo dependen de ellos, un nuevo impuesto, el MEI, y el SMI que en definitiva son decisiones exclusivas del sanchismo y se ha aprovechado de la inflación.

Sánchez ha conseguido que los empresarios y los trabajadores españoles paguemos más y que nuestro crecimiento con respecto a la media de la UE se haya incrementado en 9,4 puntos porcentuales.

Crecer, lo que se dice crecer no crecemos mucho. Nuestro PIB real nos coloca en el puesto 16, pero pagar lo que se dice pagar, pagamos mucho más.