Desde Quirónsalud recuerdan que iniciar la actividad física es una decisión positiva para la salud cardiovascular, muscular y mental
«El reposo absoluto no suele ser la solución»: así explica un especialista cómo prevenir el dolor articular
El doctor Ghassan Elgeadi, traumatólogo de Quirónsalud, revela las claves para comenzar sin sobrecargas ni lesiones
Tras el fin de las fiestas navideñas, marcadas por el sedentarismo y los excesos, miles de personas se proponen incorporar el ejercicio físico a su rutina diaria. Enero se convierte así en el mes con mayor afluencia en gimnasios y centros deportivos, pero también en uno de los periodos más intensos para las consultas de traumatología. El denominador común suele repetirse: mucho entusiasmo y un cuerpo que no está preparado para asumir cargas intensas desde el primer día.
Desde Quirónsalud recuerdan que iniciar la actividad física es una decisión positiva para la salud cardiovascular, muscular y mental, pero debe hacerse bajo criterios médicos de prudencia y progresión. «El organismo acusa los periodos prolongados de inactividad. No se puede exigir el mismo rendimiento que cuando se entrenaba de forma regular», señala el doctor Ghassan Elgeadi, Jefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales QuirónSalud San José y Valle del Henares.
El impacto de la inactividad en músculos y articulaciones
Aunque la motivación inicial suele ser alta, la realidad fisiológica es otra. La resistencia cardiovascular disminuye, los tendones pierden capacidad de adaptación y la musculatura se vuelve más vulnerable a sobrecargas. Retomar el ejercicio con la misma intensidad que meses o años atrás multiplica el riesgo de sufrir lesiones inflamatorias o traumáticas.
La clave está en ajustar el estímulo al estado físico real, no al que se recuerda o al que se desea alcanzarJefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales QuirónSalud San José y Valle del Henares
El doctor Ghassan Elgeadi subraya que muchas de las consultas que se registran en estas fechas están relacionadas con tendinopatías, contracturas y sobrecargas musculares. «La clave está en ajustar el estímulo al estado físico real, no al que se recuerda o al que se desea alcanzar», explica.
Adaptación progresiva
Para que el inicio del ejercicio sea sostenible en el tiempo, la adaptación progresiva resulta esencial. En el entrenamiento de fuerza, se recomienda reducir tanto el peso como el número de series durante las primeras semanas. En las actividades cardiovasculares, acortar la duración de las sesiones permite que el sistema cardiovascular y muscular se readapte sin estrés excesivo.
Otro de los consejos pasa por comenzar con actividades conocidas o de bajo impacto. Disciplinas como el pilates o el yoga facilitan la recuperación del tono muscular, la movilidad y el control corporal. A partir de esa base, se pueden introducir progresivamente ejercicios más exigentes.
Disciplinas como el pilates o el yoga facilitan la recuperación del tono muscular, la movilidad y el control corporal
El disfrute también juega un papel clave. Practicar actividades que resulten agradables, como la natación o el ejercicio en grupo, mejora la adherencia y reduce el abandono precoz, uno de los problemas más habituales tras las primeras semanas.
Señales de alerta
No todas las molestias son iguales. Las agujetas o una ligera fatiga forman parte del proceso de adaptación, pero existen síntomas que indican que el cuerpo está sobrepasando sus límites. Un dolor que impide realizar actividades cotidianas, como bajar escaleras, es una señal clara de sobreesfuerzo.
La dificultad para conciliar el sueño tras el entrenamiento o una sensación de agitación persistente también pueden indicar que el organismo no está tolerando bien la carga. A ello se suman la inflamación articular o la rigidez prolongada, signos habituales de sobrecarga en tendones y articulaciones.
Un dolor que impide realizar actividades cotidianas, como bajar escaleras, es una señal clara de sobreesfuerzo
Ante estos síntomas, los especialistas aconsejan reducir la intensidad, suspender temporalmente la actividad más agresiva y consultar con un profesional para ajustar la rutina.
Ejercicio y patologías previas
Desde el punto de vista traumatológico, gran parte del dolor musculoesquelético está relacionado con niveles bajos de actividad física. En personas con lesiones antiguas o patologías previas, el ejercicio no debe eliminarse, sino adaptarse. «En muchos casos, un dolor de rodilla no mejora con reposo absoluto, sino fortaleciendo la musculatura que protege la articulación», apunta el doctor Elgeadi.
Un dolor de rodilla no mejora con reposo absoluto, sino fortaleciendo la musculatura que protege la articulaciónJefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales QuirónSalud San José y Valle del Henares
Por ello, la valoración individual resulta clave para diseñar programas de ejercicio seguros y eficaces, especialmente en personas que retoman el deporte tras largos periodos de inactividad.
Volver al gimnasio sin riesgos
Elegir un centro deportivo cercano, fijar objetivos realistas y respetar los tiempos de descanso son factores determinantes para mantener la constancia. Intentar recuperar en pocas semanas la forma física perdida durante meses suele traducirse en lesiones y abandono.
Intentar recuperar en pocas semanas la forma física perdida durante meses suele traducirse en lesiones y abandono
Desde Quirónsalud insisten en la importancia del asesoramiento profesional antes de iniciar entrenamientos intensos. Escuchar al cuerpo y contar con la guía adecuada permite disfrutar de los beneficios del ejercicio físico sin comprometer la salud para que el propósito de año nuevo se convierta en un hábito duradero y seguro.