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Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla

Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de SevillaCedida

Entrevista | Ramón Espejo

El profesor que lucha para que los colegios no sean 'comunas hippies': «A veces un suspenso es lo mejor»

Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, ha publicado un libro titulado El laberinto educativo y el aprendizaje fake para retratar las numerosas lacras del sistema educativo actual

Desde que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó la Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), la cultura del esfuerzo se ha visto mermada por una serie de políticas que sobreprotegen a los alumnos y en las que los suspensos y repeticiones de curso se han convertido en algo excepcional.

En este contexto, Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, ha publicado un libro titulado El laberinto educativo y el aprendizaje fake para retratar las numerosas lacras del sistema educativo actual y cómo esto influye negativamente en el aprendizaje de los estudiantes.

Este profesor universitario ha expresado en conversación con El Debate que nos encontramos ante «la generación peor preparada» de los últimos años, hecho que, en parte, achaca al partidismo y la politización que impera desde hace años en las aulas. «Estamos en el momento de mayor politización de la educación. Estoy convencido. Diría que esto se remonta a la implantación de la LOGSE, que nos llevó de una educación más neutral hacia otra con un sesgo muy marcado», sostiene.

En esta misma línea, Espejo apunta a una culpabilidad compartida de las familias, ya que muchas de ellas, «no todas», aclara, se interesan por la educación de sus hijos de forma «muy tangencial». «Lo que quieren es que sus hijos estén en el centro escolar el mayor número de horas posible, que no tengan problemas, que todo vaya bien, o al menos que se lo digan. Hay muy pocos padres preocupados por lo que realmente ocurre con sus hijos en la escuela», lamenta.

Asimismo, afirma respecto a la sobreprotección de los alumnos que también ejercen los padres que «a veces, un suspenso es lo mejor que le puede pasar a un estudiante» porque puede ser «la mejor oportunidad para que un niño aprenda algo que no ha aprendido».

Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla

Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de SevillaCedida

«La cultura del esfuerzo ya no existe. Por mucho que la ley quiera mermarla, difícilmente puede hacerlo porque ya está aniquilada», denuncia Espejo. A su juicio, «exigir esfuerzo implica dificultad, y eso puede derivar en fracaso, algo que ni los padres ni los políticos quieren. Los políticos necesitan vender éxito educativo y las familias se conforman con buenas notas que ya no reflejan nada real», ya que opina que «hay una inflación de calificaciones tan descomunal que un niño puede no saber nada y sacar todo notables y sobresalientes».

Según este catedrático, los problemas de la educación española emergieron con la LOGSE, promulgada por el PSOE. «El problema fue el intento ciego de arrasar con todo, como si nada anterior sirviera. Se cometió el error de destruir tanto lo malo como lo bueno. En ese afán utópico de crear una nueva educación, lo que se logró fue una distopía», señala.

En su libro, Espejo afirma que «un centro educativo no es una 'comuna hippie'», metáfora que utiliza para criticar que vivimos en educación «una especie de 'mayo del 68' permanente». «Se promueve una enseñanza sin esfuerzo, todo lúdico, todo emocional, todo felicidad. Vas a un centro escolar y está lleno de corazones, flores y arcoíris. Parece más una regresión a los años 60 que un centro de aprendizaje», critica. «Si después de 40 años de abrazos, murales y emociones no hemos mejorado la educación, está claro que ese camino no funciona. Pero seguimos atrapados en él», señala.

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