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Imagen de archivo de estudiantes realizando la PAUEFE

La demanda de clases particulares para la PAU crece un 30 % y se multiplica por 10 desde 2020

Lejos de ser un apoyo puntual antes de los exámenes, las clases de apoyo se han convertido en una herramienta integrada dentro de la planificación educativa

A pocas semanas de la celebración de la PAU, miles de estudiantes españoles se preparan para afrontar una de las pruebas más decisivas de su etapa académica. La presión por alcanzar las notas de corte exigidas, la competencia en determinadas carreras y las dudas sobre el futuro universitario han impulsado de nuevo la demanda de clases particulares y apoyo académico especializado.

Según datos de la compañía educativa Mundoestudiante, las solicitudes de refuerzo relacionadas con la Selectividad han crecido un 30 % respecto al pasado año. Además, el número de alumnos atendidos en esta etapa se ha disparado desde la pandemia, con un incremento del 1.000 % desde 2020. La empresa, especializada en educación personalizada y con 17 centros repartidos por España, considera que esta evolución refleja un cambio profundo en la forma en la que estudiantes y familias afrontan el acceso a la universidad.

Lejos de ser un apoyo puntual antes de los exámenes, las clases particulares se han convertido en una herramienta integrada dentro de la planificación educativa. Cada vez más alumnos recurren a este acompañamiento desde meses antes de la prueba con el objetivo no solo de mejorar sus resultados, sino también de reducir la incertidumbre y afrontar el proceso con mayor seguridad.

Antonio Barbeito, CEO y fundador de Mundoestudiante, asegura que la preparación de la Selectividad ya forma parte de una estrategia educativa más amplia. Según explica, las familias buscan un apoyo que permita a los estudiantes tomar decisiones más informadas sobre su futuro académico y profesional, especialmente en un contexto marcado por la elevada competitividad y la rápida transformación del mercado laboral.

Gran incertidumbre sobre qué estudiar

La incertidumbre sobre qué estudiar es, de hecho, una de las principales preocupaciones entre los jóvenes. De acuerdo con los datos de la compañía, cerca del 60 % de los estudiantes reconoce no tener claro qué carrera elegir o hacia qué ámbito profesional orientar su futuro. Las dudas más habituales giran en torno a las notas de corte, las asignaturas necesarias para acceder a determinados grados y las posibles salidas laborales de cada itinerario.

Esta falta de definición tiene además consecuencias posteriores. Entre un 20 % y un 25 % de los estudiantes termina cambiando de carrera o de opción formativa durante los primeros años tras Bachillerato o Formación Profesional. Por ello, la orientación académica y profesional se ha convertido en un complemento cada vez más demandado durante la preparación de la PAU.

En cuanto a las materias con mayor demanda de refuerzo, Matemáticas, Lengua Castellana e Inglés encabezan la lista, seguidas de Biología y Química, especialmente entre quienes aspiran a acceder a carreras sanitarias como Medicina. Estas asignaturas suelen concentrar mayores dificultades y tienen un peso decisivo en la nota final de acceso a la universidad.

La compañía también detecta una creciente polarización educativa. Mientras los alumnos de Primaria presentan carencias importantes en cálculo y comprensión lectora, los universitarios demandan apoyo para adaptarse al nivel académico de sus estudios. No obstante, el mayor volumen de actividad continúa concentrándose en 2º de Bachillerato, etapa que representa más de 300.000 horas de clases individuales al año dentro de la empresa.

De cara a la próxima convocatoria, las previsiones apuntan a que la demanda de apoyo académico seguirá aumentando, impulsada por la presión de las notas de corte, las dudas vocacionales y la necesidad de un acompañamiento cada vez más personalizado en los momentos clave del recorrido educativo.