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Álvaro Pretel

De clase a la barra del bar

Más de la mitad de los jóvenes que deciden trabajar lo hacen para pagarse los estudios

Madrid

Un camarero tira una cerveza artesanal en un bar

Un camarero tira una cerveza artesanal en un barEuropa Press

Te levantas, vas a clase de 8 a 2, tienes un rato para comer y ya a las 7 has de volver para ir trabajar en el turno de cena hasta que cierra el local y, cuando vuelves a casa, ya son las 12 y te tienes que ir a dormir; si no, no conseguirás rendir al día siguiente. Este ciclo se repite todas las semanas y es una realidad para miles de jóvenes, además de algo cada vez más común. En 2006, el porcentaje de jóvenes que cursaban estudios universitarios y trabajaban era del 5 %; diez años después, subió aproximadamente al 10 % y, a día de hoy, se sitúa en torno al 16 %. Esto refleja una tendencia creciente en el número de jóvenes que compaginan estudios y trabajo. Las razones de esta subida son las siguientes.

No es un secreto que la situación económica actualmente no es la mejor, por lo que muchos jóvenes se ven obligados a trabajar, pero es importante entender primero por qué toman esta decisión. El motivo principal es la necesidad económica: más de la mitad de los jóvenes que deciden trabajar lo hacen para pagarse los estudios. De hecho, 2 de cada 10 jóvenes que abandonan sus estudios lo hacen porque no se lo pueden permitir. A esto hay que añadir el coste de estudiar en sí: un ordenador, cuadernos y otro tipo de útiles, además del transporte.

Relacionado con la razón anterior, otro de los motivos por las que los jóvenes deciden estudiar y trabajar es que sus familias tienen dificultades económicas. Por ello, suelen intentar generar dinero para apoyarlas, ya que quizá estén haciendo un gran esfuerzo para que su hijo se forme. A cambio, estos jóvenes trabajan con el objetivo de contribuir a la economía familiar.

También ocurre en otros casos, como el de aquellos que quieren independizarse, ya que lo tienen complicado para conseguir una vivienda por el alto coste de estas. Si combinamos esto con el alto porcentaje de paro entre los jóvenes, que llega hasta el 22,7 %, frente al 8,4 % en los otros grupos, encontrar trabajo resulta especialmente complicado para los jóvenes. A esto se suma la sobrecualificación, un fenómeno que hace que muchos jóvenes no consigan desempeñar un puesto acorde con su nivel de estudios. Por ello, la alternativa que escogen es aceptar trabajos de menor cualificación, pero con mayor demanda. Esto resulta en un gran aumento de este tipo de trabajos entre los jóvenes. Estos ven como su única oportunidad para independizarse la posibilidad de generar dinero a través de este tipo de trabajos, ya que no tienen fe en que puedan encontrar un trabajo relacionado con la rama que estudian.

El coste de la vida cada vez es mayor. La vivienda ha sufrido un aumento de entre el 100 y el 130 %, según el INE y el Ministerio de Vivienda, desde aproximadamente 400 hasta 917 euros.

Algo tan básico como el bono de diez viajes en el metro ha subido desde 5 euros hasta el precio actual, 12,20, lo que supone un aumento del 144 % desde la llegada del euro. Otros bienes, como el menú del día, la barra de pan o el café, han sufrido aumentos de más del 200 %. Mientras que los sueldos han tenido una tendencia al alza del 17,8 %, el esfuerzo económico necesario para adquirir cualquier producto es ahora mayor. Por lo tanto, cada familia necesita que más personas trabajen y contribuyan a la economía familiar.

Perfeccionismo social

La obsesión por la productividad que actualmente viven los jóvenes es un factor que hay que tener en cuenta. Todos quieren ser los que más cosas hacen, los que más se esfuerzan, los que más duro trabajan y, dentro de esto, los que mejor lo hacen. Existe un fenómeno entre la juventud llamado perfeccionismo social, que es una respuesta a las expectativas del entorno, junto con la motivación personal. Alrededor del 70 % de los jóvenes admite vincular parte de su valor como persona a sus calificaciones y logros en el ámbito laboral, según psicólogos como Thomas Curran. Por tanto, hay un sector de la juventud que trabaja más por el objetivo constante de destacar y ser más productivo que el resto, evitando así el sentimiento de fracaso.

En resumen, la gran mayoría de los jóvenes que se incorporan al mundo laboral durante su etapa de formación universitaria lo hacen por razones principalmente económicas. Entre las más importantes se encuentran el auge del coste de la vida, el alto coste de los grados universitarios, la dificultad de muchas familias para llegar a fin de mes y el deseo de independizarse. Por otro lado, los jóvenes son cada vez más perfeccionistas y están más centrados en la productividad, lo que podría resultar en un aumento de este tipo de trabajos entre los estudiantes.

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