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Decenas de personas durante la huelga de los profesores de la educación pública en MadridEuropa Press

«Tengo derecho a dar clase y los alumnos a recibirla»: la reivindicación de una profesora y madre por la huelga en Madrid

Considerando justas algunas de las reivindicaciones de los profesores de la educación pública madrileña, advertía de las consecuencias que sufrirán los alumnos con perfil de salida

Débora es profesora de Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales en un instituto público de la Comunidad de Madrid. Además, es madre de siete hijos, que cursan entre 4.º de Educación Infantil y 1.º de Bachillerato. La docente no ha participado en la huelga de profesores de la región y, aunque respeta los motivos para celebrarla, reivindica el derecho de los profesores a continuar trabajando y de los alumnos que quieren seguir recibiendo clases.

«Yo les he mandado a todos al instituto y al colegio. Mis hijos de 1.º de Bachillerato y 4.º de ESO estos días se han venido a casa a las 11:00 porque no había profesores», relataba a El Debate. Su marido teletrabaja y han podido gestionar esta situación. «Los del colegio o 2.º de ESO que se han tenido que quedar allí no han hecho nada, no han dado clase, han estado viendo películas», agregaba, teniendo que hacer frente a los correspondientes enfados porque los niños prefieren que «para no hacer nada, se quedan en casa».

Así, mostraba su preocupación como madre, especialmente por los que presentan un perfil de salida, es decir, los de 4.º y Bachillerato, porque «se pierde materia» de cara a la futura Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). «Creo que es justa la huelga, que hay cosas que son importantes reivindicar porque tenemos muchas necesidades que atender», continuaba. Pese a ello, consideraba que no es solo una cuestión de la Comunidad de Madrid, sino que «viene de más arriba». «Al final, las leyes estatales están por encima de la ley regional», continuaba.

En su faceta de profesora, denunciaba que ella no ha podido «dar clase con normalidad porque los alumnos han faltado mucho». «Para no buscarme problemas con los padres, no he adelantado materia nueva, solo he corregido ejercicios», decía, mencionando el conflicto existente entre las consecuencias del apoyo o no a la huelga. «Son mayorcitos, que valoren qué derecho prefieren: el de la educación o el de la huelga. Tengo derecho a dar clase y ellos a recibirla», aseguraba, insistiendo en que ella tiene la obligación de cumplir con el currículum cada año.

Del mismo modo, denunciaba los «muchos papeleos» que tienen que hacer los docentes o el exceso de alumnos por clase, especialmente cuando tienen que enfrentarse a niños y adolescentes con necesidades especiales. «Es difícil llevarlos. Es que no puedes atenderles con 20 adolescentes. Tienen razón en esas cosas. Pero eso es falta de apoyos, no creo que se vaya a conseguir simplemente con esta huelga», lamentaba, sentenciando que «mientras la educación sea un tema político, no vamos a conseguir nada. Que dejen hablar a los docentes».

Familias «sin alternativas» donde dejar a sus hijos

En ese sentido, la presidenta de COFAPA, Begoña Ladrón, mostraba su preocupación porque el proceso de búsqueda de soluciones está «afectando a nuestros hijos, su rendimiento escolar, asistencia a clase. Nos preocupa que pueda ir en perjuicio de nuestros hijos».

Respetando las reclamaciones de los convocantes «si consideran que lo que firmaron hace un año no es suficiente», criticaba las «imágenes de violencia» como el escrache a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Puntualizando que no es ejercida por todos los que participan en la huelga, mencionaba que «no es la educación que queremos para nuestros hijos».

Por otro lado, lamentaba que haya familias que «trabajan y no tienen alternativas de dónde dejar a sus hijos, salvo si es solos en casa, que no es lo ideal, o llevándolos a la escuela con los servicios mínimos». Así, ponía el acento a los alumnos con perfil de salida, como los de bachillerato, que ven «su proceso interrumpido».