15 de agosto de 2022

La Ejecutiva Federal del PSOE, con Sánchez al fondo

La Ejecutiva Federal del PSOE, con Sánchez al fondoEva Ercolanese/PSOE

Nervios en el PSOE

Sánchez se prepara para resistir, encastillado en la Moncloa: «Seguimos teniendo el BOE»

El presidente se reafirma en su intención de no adelantar las generales ni convocar un superdomingo electoral en mayo tras el fiasco andaluz. En los territorios temen que el «virus» se extienda

Una hora estuvo este lunes el portavoz del PSOE, Felipe Sicilia, explicando a los periodistas que el resultado de su partido en las elecciones andaluzas no fue tan malo, sino un cúmulo de circunstancias adversas.
Una hora, y lo primero que hizo al bajar del estrado fue sacar un pañuelo del bolsillo y secarse la frente. Sicilia había sudado la gota gorda –literalmente– tratando de convencer a la prensa de que, básicamente, la catástrofe del PSOE andaluz se debió a tres factores externos.
En primer lugar, la desmovilización de la izquierda, que no entendió –según él– lo mucho que se jugaban los andaluces el 19-J. En segundo, la división de Unidas Podemos. Y, por último, un adelanto electoral diseñado por el PP para pillar a contrapié a Juan Espadas. Pero ni por ésas resultó convincente, a juzgar por los análisis.
Felipe Sicilia durante la rueda de prensa en Ferraz

Felipe Sicilia durante la rueda de prensa en FerrazEva Ercolanese/PSOE

La reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE previa a esa comparecencia no fue un ejercicio de autocrítica, ni siquiera de puertas adentro. Ninguna lo es desde que Pedro Sánchez eliminó cualquier rastro de disidencia. Tampoco hubo reproches hacia el presidente del Gobierno y jefe de filas del partido, a pesar de que todos en el PSOE son conscientes de que el castigo iba dirigido a Sánchez. Y ni siquiera algo parecido a una terapia de grupo.

Que pasen primero

El presidente se prepara para resistir contra viento y marea lo que el PP considera un cambio de ciclo imparable. De la Moncloa salía este lunes un mensaje nítido: si antes no había previsión de adelantar las generales, o de convocar un superdomingo electoral para hacerlas coincidir con las municipales y autonómicas de mayo, ahora menos. Bajo ningún concepto. Las elecciones serán cuando tocan, a finales de 2023, repetían en el equipo de Sánchez. Y él, por supuesto, será el candidato.
De momento, en lo que piensa el presidente es en el Consejo Europeo de esta semana, en la Cumbre de la OTAN de la próxima y en la prórroga del decreto anticrisis que el Consejo de Ministros aprobará el 28 de junio, que incluirá nuevas medidas. «Seguimos teniendo el BOE», señala un colaborador del presidente, haciendo ver que Sánchez conserva la iniciativa política. Por el contrario, las ganas de convocar el debate sobre el estado de la nación para la primera quincena de julio son hoy menos que hace unos días, aunque lo prometido obliga.
La constatación de que el líder del partido dejará que sean los presidentes regionales y alcaldes del PSOE los que primero desfilen ante el electorado, meses antes que él, tiene a los socialistas muy preocupados. El presidente de Aragón, Javier Lambán, llamó este lunes a hacer una «reflexión muy profunda», temeroso de llevarse en mayo un correctivo dirigido a Sánchez. Y no es el único.

Dicen en Ferraz que el 19-J demuestra que, en tiempos convulsos, la ciudadanía se refugia en los gobiernos

Desde Ferraz están intentando tranquilizar a los territorios enviando un mensaje: el resultado de Andalucía es la prueba de que en tiempos de tribulaciones la ciudadanía se refugia en los gobiernos, no quiere experimentos. Y que, por tanto, eso favorece la reelección de los socialistas en la Comunidad Valenciana, Baleares, Asturias, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura, Canarias, La Rioja y Navarra.
Pero esa teoría del voto refugio no está siendo suficiente para contener los nervios y las opiniones –siempre sotto voce, salvo contadas excepciones– que apuntan a que Sánchez debe meter una sexta marcha a su Consejo de Ministros, introduciendo cambios para afrontar un curso que se prevé muy duro.

La pregunta que se hacen

Los socialistas, además, no terminan de entender por qué no están capitalizando las subidas del salario mínimo interprofesional y de las pensiones, la reforma laboral, el ingreso mínimo vital y los 20 millones de trabajadores. Están desconcertados.
Unos creen que no están explicando bien, ni lo suficiente, la acción de gobierno. Lo curioso es que ése fue un argumento que empleó recurrentemente el Gobierno de Mariano Rajoy cuando empezó a caer en las encuestas, viniendo de una mayoría absoluta (los populares no entendían por qué la ciudadanía no les reconocía haber librado a España de un rescate).
Otros deslizan que el problema es de credibilidad. Y algunos, que la cuestión de fondo son las compañías de Sánchez: Unidas Podemos en el Gobierno y ERC y Bildu como socios parlamentarios preferentes. Socios, por cierto, que han olido la debilidad del presidente y no dudarán en apretarle las clavijas. La mayoría Frankenstein teme que el presidente tenga la tentación de dar pasos en busca del centro perdido tras el mensaje enviado por las urnas andaluzas. Y tratarán de evitarlo.
¿Más izquierda o menos izquierda? He ahí una de las decisiones que tendrá que tomar el presidente próximamente, y que afecta de lleno a la coalición de Gobierno. Aunque el mensaje oficial del PSOE y Podemos es que el Ejecutivo no va a romperse, la catástrofe en Andalucía ha reavivado las especulaciones sobre el futuro de la coalición.
No en vano, cada vez son más frecuentes y enconadas las discusiones entre ambos socios, y de Unidas Podemos entre sí. La cohabitación se ha vuelto muy complicada.
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