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La jurista Mercedes Ruiz-RicoAuren

Entrevista jurídica  Mercedes Ruiz-Rico: «Uno de los principales problemas de la Justicia es la lentitud»

La abogada y profesora del ISDE, premio Nacional fin de carrera al mejor expediente, analiza para El Debate el estado de la justicia y de la abogacía

Mercedes Ruiz-Rico, premio Nacional fin de carrera al mejor expediente académico, es socia de Derecho procesal de Auren Abogados, especializada en resolución de conflictos contractuales e inmobiliarios; además de atender demandas por vulneración del derecho al honor, intimidad personal y familiar y propia imagen. Su trayectoria profesional le ha permitido colaborar con varios despachos en múltiples empresas nacionales e internacionales. En la actualidad también imparte el Máster de Asesoría Jurídica de empresas de la Universidad de Granada y da clases en el ISDE.

–¿Por qué abogada?

–Por mi familia, sin duda. Pertenezco a una estirpe jurídica que son un referente tanto en la judicatura como en la Universidad. Ser «Ruiz-Rico» supone una gran responsabilidad, pero, sobre todo, un auténtico orgullo. No es solo vocacional, el ejercicio de la profesión me ha permitido valorar y sentir la abogacía con auténtica pasión.

Ser abogada es una profesión muy dura pero también muy bonita, ya que utilizamos el derecho para ayudar a resolver los problemas de los demás.

–¿Cuáles son las mayores deficiencias de la Justicia en España?

–Desde mi punto de vista, uno de los principales problemas de la justicia es la lentitud. En mi opinión se carga injustamente contra los jueces, cuando el problema real es la gran carga de trabajo y la insuficiencia de recursos del poder judicial. Esta deficiencia tiene una incidencia directa en la tutela judicial efectiva, pues muchas veces la celeridad en la obtención de un fallo es igual, o incluso más importante, que el acierto del mismo. Y no solo eso, sino que desgraciadamente, muchas veces esta tardanza desincentiva el inicio de procedimientos judiciales y da lugar a resultados injustos.

Además, en mi opinión, es necesaria una objetivación radical de los mecanismos de ingreso y promoción de jueces y magistrados, que deben quedar al margen de la intervención del poder Ejecutivo.

Debemos tender a una justicia pronta y eficaz, impartida por jueces y magistrados técnicamente adecuados y capaces de asegurar en su conjunto la independencia judicial.

–¿La justicia es ciega?

–No debe ser ciega, pero no debe ver la realidad mas que en términos de justicia. No debe ver jamás factores exteriores a los que tiene delante.

–¿Afecta en el día a día de la acción judicial el constante espectáculo político sobre el Poder Judicial?

–Confío en la independencia e imparcialidad de nuestro poder judicial, y en la capacidad de nuestros jueces y tribunales de abstraerse de ese «espectáculo» y de sus propias convicciones y preferencias a la hora de la hora de impartir justicia.

–Usted es experta en derecho inmobiliario, ¿cuáles son los principales pleitos en la materia?

–Llevamos muchos procedimientos judiciales relacionados con problemas en compraventas y arrendamientos, saneamiento de activos inmobiliarios, responsabilidad por vicios ocultos y defectos en la construcción o siniestros por citar algunos ejemplos.

Debo decir que la mayor parte de los procedimientos judiciales en este ámbito se podrían evitar si se acudiera al asesoramiento de un abogado desde el momento inicial, cuando se elaboran los respectivos contratos.

Desgraciadamente en España se suele acudir al abogado cuando ya es tarde y el asunto están en proceso de judicialización. Se intenta ahorrar en nuestros servicios cuando en realidad el asesoramiento preventivo de un abogado evita muchos pleitos y gastos.

–¿En su opinión nos acercamos a una nueva crisis del sector? Con la subida de los intereses de las hipotecas...

–Es cierto que estamos ante un escenario de subida de precio de los inmuebles que nos recuerda al fenómeno de la burbuja inmobiliaria que se inició en 2008, pero las circunstancias actuales son completamente distintas, ya que nos encontramos ante un sistema financiero muy saneado.

Creo que no debemos ser alarmistas y mantenernos cautos al responder a esta pregunta, al menos hasta veamos cómo se desarrolla el mercado en los próximos meses.

–¿Cuáles son los retos de la Abogacía en nuestro país?

–Creo que el principal reto es dignificar nuestra profesión, ya que actualmente hay un porcentaje importante de la sociedad que tiene una opinión de la abogacía muy mejorable.

Los estándares de calidad en el servicio, la ética y los valores en el ejercicio de la profesión, tienen que contribuir a que, como sucede en otros países, la abogacía sea una profesión respetada y valorada.

–¿Se ha alcanzado la Igualdad real en la profesión?

–En la abogacía hay más mujeres que hombres, pero la situación se invierte completamente al llegar a los puestos de sociatura y alta dirección, donde hay un «inmenso techo de cristal».

Por mucho que se intenten camuflar las cifras atendiendo al conjunto, es una realidad irrefutable que las mujeres estamos infrarrepresentadas en los partnership de los despachos nacionales, en los que solo un 20 % de estos puestos están ocupados por mujeres.

Mercedes Ruiz-Rico

No obstante, y aunque nos queda mucho por hacer, debo decir que cada vez somos más los despachos de abogados que trabajamos activamente para incrementar el número de socias a corto plazo y que establecemos planes de igualdad reales y efectivos que permiten conciliar la vida familiar y laboral.

–¿En qué medida la digitalización ha sido un factor positivo para los abogados y en qué medida quedan aspectos por mejorar?

–La utilización de la tecnología por parte de los despachos y las empresas es esencial y está marcando una importante ventaja competitiva sobre otras empresas del mercado, y ello no solo por la mayor eficiencia a la hora de gestionar los negocios, sino en el mayor atractivo que este tipo de tecnologías emergentes genera en los clientes.

Por ejemplo, la posibilidad de negociar operaciones íntegramente de manera telemática, la facilidad en el asesoramiento recurrente por medio de videoconferencia y la utilización de tours virtuales, son algunos de los atractivos que hoy en día estamos utilizando para impulsar nuestro asesoramiento en el sector inmobiliario, sobre todo de cara a negociar operaciones con capital extranjero.

Si bien es cierto que esta tecnología es una herramienta importantísima para nosotros, entiendo que no puede sustituir la experiencia y conocimiento de los profesionales del sector.

Por ejemplo, una operación inmobiliaria va más allá de la posibilidad de visitar un inmueble de manera virtual, es necesario contar con un equipo especializado que analice la situación legal y registral de los activos, que prepare un contrato de compraventa o arrendamiento que proteja y de seguridad jurídica a las partes, que analice la fiscalidad, y que asesore en las posibles contingencias que puedan surgir después de la operación.

–Se acercan elecciones al colegio de abogados de Madrid a final de año, ¿qué exige usted como profesional al ICAM?

–Que el colegio se preocupe de los problemas que tenemos en el día a día los colegiados, que nos escuche y que nos proteja.

Nuestro colegio debe servir de palanca para igualar en respeto a todos los estamentos e intervinientes en la administración de justicia, entre ellos, el colectivo al que representa que debe ser tratado exactamente igual que un juez o un fiscal.

Como mujer, también considero que debería promover la desaparición del gran «techo de cristal» que hay en la abogacía y para ello, podría empezar predicando con el ejemplo. Asimismo, debería adoptar políticas de maternidad y trabajar con la administración de justicia y con las entidades gestoras, para que los hombres y las mujeres abogados puedan disfrutar de la crianza sin tener que atender plazos procesales perentorios (con un sistema de sustituciones por ejemplo para los autónomos) y para que puedan obtener compensaciones y/o prestaciones públicas suficientes en los momentos en los que quieran parar para disfrutar de sus bajas de paternidad y maternidad.