Alberto Núñez Feijóo en su despacho de la sede nacional del PP, en Madrid
Entrevista
Feijóo: «Sánchez es un peligro para nuestro sistema constitucional»
«Estoy convencido de que los tribunales no aplicará la ley de amnistía porque va en contra del ordenamiento jurídico constitucional español y de los tratados europeos»
«Cuando uno no tiene principios, como el presidente del Gobierno español, es más fácil conseguir objetivos»
«Sánchez es presidente del Gobierno porque existe VOX»
La siguiente es la transcripción, comprimida y editada para mayor claridad, de una entrevista con Alberto Núñez Feijóo, realizada en Santander el 4 de junio por Tunku Varadarajan, escritor de The Wall Street Journal, radicado en Nueva York. Material de esta entrevista fue utilizado en un artículo sobre Alberto Núñez Feijóo, publicado (en inglés) el 18 de junio en ese periódico.
–Empezamos por su filosofía política, personal e ideología...
–Lo primero, desde un punto de vista de filosofía política, es que procuro no tener una escala de valores pública distinta de mi escala de valores privada. Creo que una persona que se dedica a la política debe tener dos o tres cuestiones muy claras: la política es defender los intereses generales. La política es pensar antes de hablar; y la política es mantener la palabra dada. Hay principios éticos, principios morales que tienen que inspirar y guiar la acción política.
Me parece que en algunos lugares se están perdiendo y hemos de recuperarlos. A partir de ahí, soy una persona predecible –porque llevo treinta años en política– en gestión de los servicios públicos. Gestioné la empresa postal, Correos, que era la empresa más grande que tenía el sector público; el INSALUD, que era el organismo más grande del Estado; y fui catorce años presidente en Galicia y dos años presidente nacional del PP. Por tanto, desde los treinta años llevo trabajando, tengo una trazabilidad y la gente puede saber quién soy.
–¿Ha tenido la misma visión política de España y para España siempre o en su visión salen cambios?
–Bueno, a mí no me gustan los fuegos artificiales en política. Tampoco me gusta la crispación. Es verdad que soy una persona convencida de la gran obra política, e institucional, de la Constitución española del 78; de aparcar la dictadura de Franco; y creo también en la España de las autonomías, en una gestión descentralizada. Estoy sumamente convencido de que nuestra posición en el mundo es la Unión Europea, sin perder nuestros lazos con América. Por tanto, básicamente, he tenido una visión política muy previsible. No me gustan los experimentos y sigo creyendo en las cuentas públicas ordenadas, en la necesidad de invertir, investigar, innovar,… Europa es líder de la hiperregulación, y tenemos que insistir en la innovación.
Obsesión por regular
–¿Hay cosas que usted cambiaría de la estructura política?
–Sí. Le decía que Europa ha sido también una gran obra política. La Europa de las guerras se ha convertido en la Europa del pasaporte único, de la moneda única, del Banco Central europeo y de mucha reglamentación. Pero Europa tiene un problema de hiperregulación, una obsesión por regular los envases, las etiquetas, los insecticidas..., en fin, todo tipo de cuestiones.
–Las croquetas...
–Eh! Ja, ja, también. Y se ha perdido un poco el empuje, la vanguardia, la innovación… En fin, Europa tiene que mirar hacia Asia, tiene que mirar hacia Estados Unidos y volver a recuperar el papel de liderazgo y de productividad.
–Y esto de insistir en regular todo, ¿usted piensa que impide que juegue un papel más importante en el mundo? ¿Se ha vuelto al final más burocrático en vez de ser algo más potente?
–A ver, Europa es probablemente el lugar donde tenemos el mayor nivel de bienestar del mundo. La verdad es que el nivel de los servicios públicos europeos es bueno. La equidad en el acceso a los servicios públicos es un ejemplo para otras regiones del mundo. Por ejemplo, nuestras vías de comunicación, tanto viarias o ferroviarias, como de fibra y telecomunicaciones...
Ahora bien, estamos perdiendo un poco el ritmo. Hay naciones pequeñas que van muy rápido, que innovan, que tienen sistemas educativos muy competitivos, que invierten en investigación aplicada y en innovación. Creo que Europa está un poco lenta y un poco rígida en la incorporación a las tecnologías. Europa tiene que concentrarse en innovar en tecnología y en bajar un poco la presión hiperregulatoria.
–¿Usted piensa que Europa da a España el apoyo necesario para su lucha, la lucha española contra el secesionismo? Porque desde mi punto de vista los catalanes separatistas a veces reciben cierto apoyo. ¿Qué piensa de ello?
–Es verdad que a los estados nos cuesta seguir transfiriendo soberanía a la Unión. Por cierto, hemos transferido nuestra moneda, nuestra política monetaria, nuestra capacidad regulatoria en muchos aspectos. Hemos transferido nuestra política en el área común. Creo que Europa tardó en entender que es fundamental velar por la integridad de los estados. Es verdad que en los tratados viene claro. Pero después los ordenamientos jurídicos de los países miembros, los tribunales aplicando su ordenamiento jurídico, a veces no entienden que una persona está en búsqueda y captura por un Tribunal Supremo de un país por declarar la independencia de una parte del territorio de la soberanía de ese país. Y que no puede haber cortapisas.
Alberto Núñez Feijóo
Modificar la euroorden
Nuestro programa electoral para las europeas incluía modificar la euroorden, ser contundentes con los delitos de traición, ser contundente con los delitos de intromisión de otros estados en la política nacional. Por tanto, sí creo que actuó contra la organización terrorista ETA, pero su acción contra el independentismo catalán ha sido lenta a la hora de percibir la necesidad de colaborar con España.
–¿España ha recibido el apoyo necesario del resto del mundo en la cuestión del secesionismo o cuesta un poco a los otros entender lo que está pasando? ¿Qué le dicen a usted?
–No percibo cuál es la posición de Estados Unidos en este asunto, probablemente porque lleva más años volcado en la política interior que en la política exterior; probablemente porque tuvimos gobiernos que fueron descorteses con Estados Unidos; el gobierno de Zapatero, el actual gobierno de Sánchez, aunque formalmente guarda una cierta conducta educada. Pero es inconcebible que en países como Francia o Alemania, una región francesa o un Lander alemán pongan en jaque al gobierno federal.
Es verdad que el Partido Popular Europeo ha trabajado mucho en ese asunto, y hemos conseguido avanzar sobre esta consideración. Hoy, por ejemplo, un secesionista no podría tomar posesión de su acta de europarlamentario. Pero también es verdad que hemos mandado mensajes contradictorios. Este Gobierno, al final, se basa en una persona que el Tribunal Supremo está reclamando en Europa; su gobernabilidad se basa en un prófugo de la justicia. Eso es una contradicción absoluta. No puede ocurrir que el Estado español le pida a Europa hace cuatro años que detenga a una persona buscada por la justicia por un delito de sedición; y que, ahora, esa persona sea la llave de la presidencia del señor Sánchez, que ha eliminado del Código Penal el delito de sedición y ha rebajado las penas de malversación. Por tanto, es evidente que España tampoco ha sido coherente y contundente en proteger su soberanía nacional. Hemos de aceptarlo.
Alberto Núñez Feijóo, en su despacho de la calle Génova, 13 de Madrid
–¿Cómo definiría la política del señor Sánchez?
–Hay personas que están preocupadas por cómo pueden pasar a la historia de su país durante su mandato; y hay otras que se preocupan por cómo puede pasar a la historia a costa de su país. Yo soy de las primeras, Sánchez de las segundas. Ha cambiado de opinión en todos los asuntos importantes de Estado. Lo que él llama «cambio de opinión», yo –y todos los españoles– digo que es mentira. Sánchez ha engañado a muchos. Entró hace seis años con una moción de censura en contra de la corrupción, de determinadas prácticas corruptas del partido de Gobierno. Gana la moción de censura con el compromiso de convocar elecciones. Y miente.
Se compromete a no pactar nunca con Podemos y a las 48 horas pacta con Podemos. Segunda mentira. Tercera mentira: se comprometió a que jamás pactaría con el partido político heredero de la banda terrorista ETA. Cuarta: se comprometió a que Puigdemont, el secesionista catalán, viniese a España a comparecer ante el Tribunal Supremo. Hoy es presidente del Gobierno gracias a los siete votos del partido de Puigdemont. Por tanto, ha basado su mandato en mentiras sobre asuntos de Estado. Por otra parte, tiene una ambición personal por el poder desconocida en cuanto a sus límites.
Mantenerse en el poder
Una persona que engaña a los ciudadanos y tiene una ambición obsesiva por mantenerse en el poder, a cualquier precio, me parece que es una persona que necesita ser cambiada del Gobierno. Esperamos y deseamos que los españoles así lo decidan. Negocia el Código Penal con los que delinquen. Subasta el principio de igualdad ante la ley de los ciudadanos y ve a la justicia y a las instituciones del Estado como cortapisa para sus límites de poder, y no como contrapeso obligatorio de un sistema. No tenemos precedentes en 46 años en democracia de un presidente de Gobierno con esta moral y con estos principios éticos.
–¿Usted diría que es el peor presidente que ha tenido España?
–Pues mire, no me gusta decirle esto a un periódico tan importante como el suyo, pero tampoco me gusta mentirle. Diría que sí.
–¿Pero cómo ha podido seguir con tantas mentiras sin pagar un precio por ellas? Sigue teniendo éxito político...
–Su ambición personal y constante engaño a los ciudadanos ha conllevado que el presidente del Gobierno actual sea el único en la historia de España que perdió las elecciones. Jamás un primer ministro español fue aquel que perdió las elecciones. Segundo, jamás un primer ministro español tuvo los votos de partidos secesionistas para la presidencia del Gobierno. Jamás un presidente del Gobierno español negoció la presidencia del Gobierno fuera de España con un prófugo de la Justicia y con un mediador salvadoreño.
Al final cuando uno no tiene principios, es más fácil conseguir objetivos. Ni el presidente Aznar ni el presidente Rajoy se presentaron a elecciones con un centroderecha español roto, dividido, partido en tres. Por tanto, digamos que pacta con aquellos con los que nunca el Partido Socialista y el Partido Popular habían pactado.
Segundo, no tiene límite en cuanto a los pactos que suscribe. Y tercero, la alternativa está rota, dividida. Nuestro sistema electoral es un sistema electoral que penaliza mucho la división en los bloques políticos. La mayoría social en España no tiene reflejo en la mayoría electoral. Hubo 11,1 millones de votos que votaron en contra de que Sánchez fuera presidente del Gobierno. Nunca el centro derecha español había conseguido más de 10.800.000 votos, nunca en 46 años. Esta vez conseguimos 11.100.000 votos. Y aun así nos quedamos a cuatro diputados.
Bloquear la amnistía
–¿Hay manera de bloquear o parar la amnistía?
–La amnistía se discutió en la elaboración de la Constitución Española. Hubo dos enmiendas a favor de incluir la amnistía en el texto constitucional y las dos enmiendas fueron rechazadas. La amnistía general está prohibida en la Constitución. Está previsto un indulto particular. Para indultar a una persona tiene que estar previamente juzgado y sentenciado. Tiene que pedir su indulto, el tribunal sentenciador ha de emitir un informe y el Gobierno, discrecionalmente, puede otorgar el perdón.
Primero: comprar la presidencia del Gobierno a cambio de impunidad para los políticos que te votan es un acto de corrupción política. Segundo, el Congreso no tiene legitimidad para haber aprobado la ley de amnistía, porque los diputados no podemos hacer lo que queramos en ningún parlamento del mundo. Por tanto, estoy convencido de que los tribunales, especialmente el Tribunal Supremo, no aplicará la ley de amnistía porque va en contra del ordenamiento jurídico constitucional español y de los tratados europeos.
–¿Me podría decir porque va en contra de los tratados europeos?
–Los tratados europeos exigen la separación de poderes y exigen el cumplimiento estricto de las Constituciones de los Estados. Por tanto, estoy convencido de que los letrados de la Comisión Europea actuarán en defensa de los tratados europeos y este asunto probablemente llegue al Tribunal Superior de Justicia. Eso por parte de la Comisión Europea. Y por parte de la jurisdicción española llegará al Tribunal Supremo. Y tengo muchas esperanzas de que ni el Tribunal Supremo ni el Tribunal Supremo de Justicia de la UE acepten la aplicación de una ley que va en contra del armamento jurídico y, por lo tanto, que excede la capacidad del Congreso de los Diputados de aprobar ese texto.
–¿Quién va a iniciar esta querella en contra de la amnistía?
–Los tribunales, cuando consideran que una norma va en contra del ordenamiento constitucional, tienen distintas vías. Si la norma está incorrectamente confeccionada, pueden simplemente no aplicarla. Segundo, pueden acudir al Tribunal Superior de Justicia de la UE y, automáticamente, la aceptación de ese recurso suspende la aplicación de la ley. Y también podría acudir a un recurso ante el Tribunal Constitucional.
–Entonces, lo que me está diciendo usted es que esta amnistía solo va a existir en papel.
–Yo creo que la amnistía es el precio y Sánchez ha engañado a los independentistas. Los independentistas me plantearon lo mismo a mí como partido más votado, mayoría absoluta en una de las cámaras, 16 diputados más que el Partido Socialista en la otra Cámara. Nosotros les dijimos que esto no se puede aprobar.
Conversaciones con el separatismo
–¿Usted tuvo conversaciones con ellos previamente?
–Realmente no fueron conversaciones, sino que fue un intercambio de información, no una conversación formal ni mucho menos una negociación, porque nosotros no negociamos al margen de la ley. Y tampoco negociamos con partidos políticos que no se sometan a la ley. Y los independentistas no se someten a la ley. Pero digamos que la información que nos trasladaron es que a ellos les daba igual a quién apoyar, siempre y cuando se le diese su impunidad judicial y les evitásemos la malversación de fondos públicos. Y, por lo tanto, las multas económicas cuantiosas y lo que tienen que pagar al Estado, así como que evitásemos las penas de cárcel por delito de sedición.
–¿Como vamos a acabar con el separatismo catalán?
–Es evidente que no es fácil contestar esa pregunta. En lugares con partidos independentistas con respaldo social no es fácil conseguir la convivencia al 100 %, pero lo que sí es evidente es que hay recetas que van en sentido contrario. La receta de considerar a los independentistas como único interlocutor de ese territorio concreto es un gravísimo error. Y la permisividad con el incumplimiento sistemático de la ley por parte de los independentistas es el error definitivo.
Terrorismo
–Usted diría que lo que está haciendo Puigdemont es practicar rebelión, sedición...
–Sin duda.
–¿Terrorismo?
–Hay una causa en la Audiencia Nacional que está investigando si los actos de terrorismo callejero producidos durante las semanas siguientes a la Declaración de Independencia tienen un nexo con el partido de Puigdemont y con sus dirigentes. Esa investigación está bien. De la misma forma que está abierta la investigación de si el régimen de Putin ayudó de forma con inteligencia o de forma logística o en redes en Internet al acto de sedición que ha planteado Puigdemont. Pero no lo digo yo, lo ha dicho el Tribunal Supremo. El Tribunal Supremo condenó por sedición.
–¿La violencia callejera que sucedió la llamaría usted «terrorismo» o «violencia»?
–No, el terrorismo callejero es terrorismo. El quemar los automóviles, el romper los comercios, el atemorizar a los vecinos que no pueden pasar su casa, el cortar las vías de alta capacidad, el interrumpir e invadir los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril, las lesiones producidas a las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado...Eso es terrorismo callejero.
–¿Y el señor Sánchez está pactando con esta gente?
–Absolutamente. El señor Sánchez le debe la presidencia del Gobierno a esa gente. El señor Sánchez tiene siete diputados de uno de los partidos independentistas y otros siete de otro de los partidos independentistas. Con esto consigue 14. Nosotros le sacamos 16 y complementa su mayoría con el partido heredero de la banda terrorista ETA, con Bildu, que tiene seis diputados. Por tanto, el señor Sánchez es presidente del Gobierno gracias a los dos partidos independentistas catalanes y al partido heredero de una banda terrorista que es Bildu, al cual le acaba de dar la Alcaldía de Pamplona después de haber perdido las elecciones y haberla ganado nuestro partido político en Navarra. En este caso Unión del Pueblo Navarro y Partido Popular.
La carta de Franco
–Algo que nos sorprende es que 50 años después de su muerte, Franco sigue vivo en España. Cada vez que la izquierda quiere sacar ventaja habla de Franco. ¿Por qué tiene tanto poder esa carta?
–Vivimos 40 años en una dictadura, lo cual nos impedía estar en la Unión Europea, y nuestras libertades se cercenaron. No teníamos derecho a partidos políticos y, en consecuencia, a la democracia liberal que disfrutamos desde el 78. Con el 78 hicimos algo fantástico y es que pasamos de una dictadura a una democracia parlamentaria a través de las leyes y de los referéndums. Es una obra colectiva, política, excelente, que se estudia en muchas universidades. Por eso le doy tanto valor a la Transición y a la Constitución española del 78, y la voy a defender. Toda mi vida política será defender el gran el gran pacto intergeneracional, interterritorial y que nos eleva a la 4.ª potencia del euro y de los 20 primeros países de Europa. Por eso es tan lamentable que con Sánchez se haya roto el espíritu de la Transición y se esté desmontando el pacto constitucional.
Cuando usted escucha a Felipe González, que fue el líder político más importante que tuvo la izquierda en España, podrá comprobar ahí la desazón y el desasosiego. Por eso es tan lamentable que en este momento estemos jugando con nuestra Carta fundacional. Por eso es tan lamentable que los partidos que nunca han aceptado la Constitución, a pesar de que siempre han perdido los referéndums sobre la Carta Magna, vuelvan otra vez a imponer su planteamiento minoritario y sectario al conjunto de la nación.
En las elecciones de 23 de julio, últimas elecciones generales, solamente el 6% de los votos fueron para partidos independentistas. El 94% del voto fue para partidos teóricamente constitucionalistas. ¿Quién se baja de este pacto constitucional? Lamentablemente el Partido Socialista. ¿Quién es el responsable de destruir? Pues el señor Sánchez. Y por eso acude al comodín de la dictadura, de lo que ha pasado en España hace 80 y pico años. La inmensa mayoría de los dirigentes políticos que estamos en este momento en los puestos de mayor relevancia o bien no habían nacido, o bien no teníamos ni la mayoría de edad en el momento en que Franco muere. Me parece que es un juego bastante sucio.
Alberto Núñez Feijóo durante una entrevista anterior en la redacción de El Debate
–¿Diría que Pedro Sánchez es el líder más radical en Europa?
–Como Primer Ministro, sin duda. Orbán por un lado, Sánchez por el otro.
–Es el órgano de la izquierda.
–No me gustan las hipérboles. Yo digo que es un presidente radical. La respuesta es que sí. Ha vampirizado a todos sus socios. Está ocupando del espacio de todos sus socios más radicales; independentistas, comunistas. Y la verdad es que Sánchez no busca la centralidad. Busca la división, la fractura, el muro. No lo digo yo, lo dice él.
–¿Entonces presenta un peligro en la democracia española?
–Un peligro para nuestro sistema constitucional, sin duda. Un peligro para la armonía y la estabilidad, sin duda. España en este momento está presidida por el engaño y por la parálisis. Nos ha engañado con los asuntos de Estado y tenemos un Gobierno que lleva siete meses obsesionado con mantener los siete diputados del señor Puigdemont. No tenemos leyes, no tenemos cuentas, no tenemos presupuestos.
Vox
–¿Usted pactaría con VOX? ¿Cuáles son las diferencias entre el Partido Popular y VOX?
–Sánchez es presidente del Gobierno porque existe VOX. La ruptura del centro-derecha en España conlleva que la izquierda, con todos los independentistas, pueda tener mayoría en la Cámara. Pero mi misión no es discutir entre los partidos de la oposición, mi misión es liderar el cambio del país. Es verdad que hay muchos votantes de Vox que no entienden por qué los dirigentes de Vox no se dedican a vencer a Sánchez y dedican muchos esfuerzos a criticar al Partido Popular. Pero esa es una responsabilidad de los dirigentes de Vox. Sánchez tiene un balón de oxígeno electoral en el 10% de ciudadanos españoles que vota a VOX. Gracias a eso, y con la ley electoral en la mano, consigue mantenerse en la presidencia de Gobierno después de perder. Nosotros pertenecemos al Partido Popular Europeo, mientras que VOX pertenece a partidos que no creen en el proyecto europeo, que quieren hacer una enmienda a la totalidad a ese proyecto. Diría que las diferencias son enormes. Nosotros siempre que hemos acordado con alguien hemos cumplido. Con el Partido Socialista, antes de Sánchez, hicimos reformas constitucionales; hicimos leyes, grandes leyes por consenso, pactamos nuestra entrada a la Unión Europea, nuestra entrada en el euro. Hemos hecho algún acuerdo territorial con Vox para dar estabilidad a los gobiernos autonómicos, porque el Partido Socialista no acepta nunca, aún ganado el PP, que pueda gobernar. Hemos hecho acuerdos siempre documentados, públicos y que no violen los principios fundamentales de nuestro programa electoral. Es lo que le puedo decir.
–¿Cual es la mayor diferencia ideológica entre el PP y Vox?
– Si un partido busca una mayoría social, ha de ser un partido con distintas sensibilidades. Si un partido busca un nicho electoral concreto, expulsa a la mayoría que nosotros pretendemos conseguir. Por ejemplo, los planteamientos radicales en inmigración. Nosotros distinguimos entre la inmigración regular, aquella que viene a vivir, a convivir, a trabajar y a respetar nuestros valores constitucionales, de la otra que viene a delinquir y que viene a infringir nuestras normas. Sabemos que Europa necesita inmigración regular. Vox votó en contra del pacto de inmigración europeo, igual que la extrema izquierda europea. Sin embargo, la señora Meloni en Italia votó a favor. Esto es un aspecto importante. Segundo, la descentralización del Estado considerada en la Constitución española no tiene vuelta atrás. VOX está en contra. Por tanto, digamos que no acepta ser un partido de amplio espectro y busca el partido de nicho, el partido que sea llave y que condicione la política estatal, sin darse cuenta de que eso conlleva que la izquierda radical y el separatismo en España, con la ley electoral en la mano, tenga muchas más posibilidades de estar en el gobierno. Y, por lo tanto, de hacer exactamente lo contrario de lo que defiende Vox. Yo eso no lo identificaría con la responsabilidad y con los asuntos de Estado.