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DAVID BITTAN OBADIA

Torre Pacheco: la alarma

Un pueblo con 40.000 habitantes cuenta hoy con cuatro mezquitas. No hay referencia en ningún país árabe de la existencia de cuatro iglesias o sinagogas en un espacio de terreno similar

Lo ocurrido en Torre Pacheco no puede quedar exclusivamente como noticia. La brutal agresión a un hombre de 68 años por un grupo de jóvenes de origen magrebí representa algo más.

Obviamente hay que conseguir una sentencia condenatoria para los culpables, evitar también la cacería de emigrantes y la reacción de quienes, ante la impotencia, intentan tomar la justicia por las manos.

Sería un gesto miope no entender las circunstancias que hay alrededor de este evento. Torre Pacheco es la alarma que debe de atraer la atención de todos, es la consecuencia de una inmigración indiscriminada que ya molesta al ciudadano español, que en ciertas zonas del país se sienten extranjeros en su patria.

Un pueblo con 40.000 habitantes cuenta hoy con cuatro mezquitas. No hay referencia en ningún país árabe de la existencia de cuatro iglesias o sinagogas en un espacio de terreno similar a Torre Pacheco.

Estamos inmersos en un proceso de transculturización, que va a pasos galopantes, la hospitalidad se está convirtiendo en nuestra propia ruina. Hay quienes llegan dispuestos a no renunciar a nada. Peor aún: mentalizados a chocar con los principios de occidentes. No conocen la democracia y solo reconocen la sharía como ley .

El multiculturalismo suena muy bonito en el papel, pero no es más que hipocresía moral. Quien intente criticarlo se convierte en xenófobo. El buenismo es el camino a la autocensura.

Estamos en vísperas del surgimiento del «derecho a la legitima defensa cultural», de lo contrario en poco tiempo nuestras costumbres, leyes y tradiciones serán historia.

Algunos de los que llegan, se dan el tupe de reclamar el «ruido» de las campanas de nuestras iglesias. En Lalín voces de la comunidad musulmana solicitan la retirada de la carne de cerdo en los menús escolares.

Los representantes de la comunidad musulmana en Torre Pacheco solo se han limitado a cerrar las actividades de las mezquitas en días recientes, «para evitar problemas», cuando su labor no debe ser otra que la identificar a quienes se han radicalizado y presentarlos a la justicia para proteger a su propio colectivo.

Hay experiencias en Europa, Medio Oriente, Asia y África que demuestran que mezquitas y centros islámicos están infiltrados por predicadores extremistas. En algunos barrios de Bélgica, Francia, Alemania o Reino Unido algunos imanes se ocupan de difundir discursos de odio.

No todos los procesos migratorios son iguales, España es un país abierto a la emigración y, salvo contadas excepciones, los inmigrantes provenientes de países de América Latina no constituyen un dolor de cabeza como otros.

El problema es sumamente complejo cuando se producen estos choques culturales, pues se generan situaciones de desarraigo, y exclusión social, lo que produce una crisis de identidad. Los más jóvenes se convierten en fichas vulnerables, para infringirles un sentimiento de pertenencia distinto al lugar acogida, así la religión es la excusa para justificar cualquier cosa.

Se hace sumamente difícil controlar y supervisar a ciertos grupos, el intento por integrarlos nunca dará los resultados pretendidos.

Quizás estos hechos se usen como cortina de humo para tapar la crisis de corrupción en el gobierno español, pero ojo, Torre Pacheco puede ser la cabeza del iceberg.

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