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Concentración por Ángeles Zurera en Aguilar de la Frontera, en una imagen de archivoLVC

Crimenes famosos sin resolver (7)

Ángeles Zurera lleva 17 años desaparecida: su exmarido en el foco después de pegarle un puñetazo en el ojo

Desapareció en marzo de 2008 y desde entonces todas las pesquisas han sido infructuosas

Han pasado 17 años desde que alguien viera por última vez con vida a Ángeles Zurera. Está muerta sí o sí. Lo cree la Guardia Civil, sus dos hijos y su hermano Antonio y todos tienen el mismo nombre del culpable en la cabeza. Un hombre por entonces enganchado a la cocaína, violento, celoso, infiel, acosador y propenso a la amenaza. Un prenda. Pero lo que se dice indicios contra él, apenas. Por eso jamás se ha sentado en un banquillo.

La última persona que habló con Ángeles fue este señor, de nombre Manuel. El día 2 de marzo de 2008, a las 1:07 de la madrugada, Manuel la llamó. Consta que la duración de esa comunicación fue de 2,27 minutos. Cuando la Guardia Civil le preguntó por ello respondió: «Sí, la llamé. Antes la había tratado de localizar varias veces más, pero no paraba de comunicar. Al final descolgó, pero ambos permanecimos completamente en silencio, sin decir nada». Prueba ahora tú lo contrario. Como si afirma que hablaron de jardinería. Lo creerás o no, pero se puede demostrar lo contrario.

¿Por qué es el principal sospechoso? Pues por la historia que tienen en común. Manuel y Ángeles, con dos hijos en común, se separaron el 28 de diciembre de 2007. Ella descubrió que su esposo llevaba seis años siéndole infiel con una amante habitual, lo que sumado a su adición a la cocaína, («soy consumidor desde hace unos seis años, y sigo dándole, pero ahora en escasa cantidad», confesó a los investigadores) y a los malos tratos psicológicos. Aún así, fue él quien la abandonó para poder yacer cada noche con su querida.

En cuanto se bajó calentón y se encogió y suplicante le pidió a Ángeles volver a su lado. Ella que bendecía su suerte y sentía haber renacido porque él era quien se había ido, le rechazó una y otra vez. A Manuel su desprecio le sentó a cuerno quemado y comenzó a acosarla.

La llamaba con frecuencia e incluso, según cuenta la prima hermana de Ángeles, Manuela: «Me dijo que le propuso que fuesen amantes». Otro testigo asegura que en otra ocasión le insistió para que le dejase instalarse de nuevo en la casa, pero en el cuarto de invitados. Ángeles rechazó con firmeza ambas propuestas y mientras tomaba distancia de su marido, conoció a un hombre de Valencia: «He empezado a tener relaciones con un chico. Fíjate la tontería que le conocí a través de un chat de la tele. Estaba aburrida así que tuve el impulso de llamarle. Me parece una buena persona y desde entonces ya sabes», consta que le confesó a su prima Manuela.

Esa nueva ilusión le costó cara. Su ex marido seguía pagando las facturas su móvil y tenía acceso al listado de sus llamadas. Las chequeó una por una y así averiguó que Ángeles tenía un amante. Horas después de averiguarlo se plantó delante de su ex esposa, le enseñó las facturas y dio rienda suelta a su lengua: «Manuel comenzó a gritarme. “¡¡Eres una puta!! ¡¡Lo único que piensas es en follar!! Ya sé que te has visto con él y que no paráis de hablar todas las madrugadas», cuenta Antonio, el hermano de Ángeles, que ella le relató. Lo siguiente fue un puñetazo en plena cara: «Le dio justo en el ojo. Me contó que se cayó redonda al suelo y que perdió momentáneamente el conocimiento», explicó la prima a los investigadores. Otros testigos describen que la vieron con el ojo morado, y la nariz hinchada y torcida.

Días después Manuel acudió a la casa de sus suegros: «Por favor, os lo ruego, decidle a vuestra hija que la quiero mucho, que me equivoqué y que no quiero perderla. Decidle que vuelva conmigo. Os prometo que si lo hace pongo todas mis empresas y mis propiedades a su nombre», cuenta la madre de Ángeles que les suplicó sin parar de llorar. Pero acto seguido le salió el ramalazo de celos y rabia. «Y si no me voy a matar, me voy a quitar la vida o soy capaz de hacer una locura», amenazó antes de salir por la puerta.

Quizá cumplió su amenaza o quizá no. Quién sabe. Desde aquel día la Guardia Civil no ha dejado de buscarla. Hace ya unos meses removieron un terreno donde podía haber sido enterrada, pero sin suerte. Antonio, el hermano de Ángeles, solo espera que un día le llamen y le digan que ha aparecido. No pierde la esperanza.