Fundado en 1910
La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, en la rueda de prensa en la Moncloa

La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, en la rueda de prensa en la MoncloaEFE

En su realidad paralela

El Gobierno finge normalidad pese a tener en contra una mayoría de 178 diputados con los de Junts

La portavoz y el ministro Bolaños se esfuerzan por aparentar que todo sigue igual e insisten en su «mano tendida». Ya no quitando dramatismo a la ruptura de Puigdemont, sino quitándole importancia

Desde este lunes en que Carles Puigdemont anunció que Junts rompía con el Gobierno y pasaba a la oposición, oficialmente ya hay más diputados en la otra parte del muro de Pedro Sánchez que en la suya. Concretamente, 178, que son los que suman el PP, Vox, UPN y, ahora también, Junts. Es decir, existe una mayoría absoluta de bloqueo.

Sin embargo, el Ejecutivo ha decidido actuar como si no pasara nada; como si todo siguiese igual después del golpe en la mesa del fugado. Ya no quitándole dramatismo, sino quitándole importancia. Hasta el punto de que, este martes, el Consejo de Ministros aprobó la una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que el ministro Félix Bolaños vendió como «histórica», sin mencionar en ningún momento que va directa al congelador del Congreso. Hoy más que la semana pasada. «No hemos sido el primer Gobierno que lo ha intentado (reformar la Lecrim), somos el primer Gobierno que lo ha conseguido», presumió el titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; cuando, en realidad, el Ejecutivo no ha conseguido más que presentar a las Cortes un proyecto de ley. De ahí a que se apruebe hay una diferencia abismal. Concretamente, de 178 diputados.

El caso es que Bolaños y la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, se emplearon a fondo en vender esa supuesta normalidad en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Todas las relaciones tienen subidas y bajadas, altibajos. Pero, independientemente, nosotros vamos a seguir trabajando con la misma tónica: diálogo y mano tendida. No infravaloren la capacidad de diálogo y persuasión que puede tener este Gobierno», llegó a sostener Alegría. «Este Congreso de los Diputados nació complejo. Seguramente todos hubieran preferido otro, pero esto es lo que votaron los españoles», añadió Bolaños, que entonó cuatro palabras: «Diálogo, trabajo, negociación y esfuerzo».

En su comparecencia del lunes, Puigdemont pidió a los socialistas que reflexionen, insinuando que la ruptura es reversible. Y eso es a lo que se agarran en la Moncloa. «Solo el tiempo nos dirá si tenemos razón», sostienen fuentes gubernamentales. De momento, el Ejecutivo da a entender que no va a mover ficha rápido, tratando de aparentar tranquilidad. Aunque, el viernes, pocas horas después de que el líder de Junts convocara la reunión de la cúpula en Perpiñán, el Gobierno se dio prisa en hacer un primer gesto: hizo público un principio de acuerdo con Alemania -luego matizado por el Gobierno germano- por el que, supuestamente, ambos países se comprometían a buscar un encaje a la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la UE.

Así pues, ni el presidente tiene intención de someterse a una cuestión de confianza después del bocinazo de Junts, ni tampoco han cambiado un ápice sus planes de llevar al Congreso los Presupuestos Generales de 2026. Eso sí, los socialistas siguen sin aclarar cuándo. En la rueda de prensa, Alegría insistió en la frase que el Gobierno lleva repitiendo machaconamente desde que empezó el curso: «Vamos a trabajar sin descanso para presentarlos y vamos a sudar la camiseta». Aunque, a renglón seguido, de nuevo se curó en salud para cuando haya que prorrogar los de 2023, que son los que siguen en vigor: «Los de 2023 buenos Presupuestos, han permitido que España sea la locomotora de Europa», afirmó la portavoz.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas