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Vehículo de la Policía Municipal en las inmediaciones de uno de los asentamientos ilegalesPolicía Municipal de Pamplona

Más de un centenar de inmigrantes irregulares duermen en los asentamientos callejeros de Pamplona

El alcalde de Pamplona minimiza lo sucedido en la carpa universitaria alegando «prudencia y discrección»

«Son más de un centenar de inmigrantes en situación irregular y sin un techo bajo el que cobijarse que provocan constantemente la presencia de la Policía Municipal», advierten fuente del cuerpo policial de Pamplona.

De sobra es conocido lo que sucede en las antiguas instalaciones de la Ikastola de Jaso, situada en el barrio de Echavacoiz, en las afueras de Pamplona. Se trata del lugar que, por sus dimensiones, acogen a más inmigrantes, todos ellos marroquíes y argelinos y entre los que se producen frecuentes peleas, cuchilladas y agresiones que llegan provocar heridas e, incluso hospitalizaciones.

Incluso los jueces han tenido que aplicar órdenes de alejamiento entre los inmigrantes que habitan en este edificio de propiedad privada, pero que se encuentra en medio de Plan Sectorial de Incidencia Supranacional (PSIS) para la construcción de la futura estación del AVE de Pamplona por lo que entre unos y otros, nadie derriba ese edificio.

Sin embargo, una vez que los inmigrantes salen de los juzgados con esas órdenes de alejamiento, nadie controla si las cumplen o no. Y los pocos que las obedecen acuden a otros asentamientos que en los últimos meses han proliferado por la ciudad.

Zonas como Aranzadi, Trinitarios, bajo el puente de Oblatas, la zona peatonal del paseo del Sadar junto a la Universidad Pública de Navarra o Beloso están viendo cómo se acumulan cada vez más inmigrantes.

De hecho, en uno de estos asentamientos es donde fue agredida sexualmente el pasado 24 de octubre una joven que regresaba de una fiesta universitaria. Cuatro personas argelinas de entre 25 y 33 años están encarceladas por este hecho, aunque todavía no se ha dirimido la implicación de cada uno. Pero la Policía Municipal encontró la ropa interior que rompieron a la joven en una de las dos tiendas de campaña donde dormían los detenidos.

También la Policía Municipal tuvo que acudir el pasado 8 de octubre al paseo del Sadar para sofocar el incendio desatado en una vivienda deshabitada junto a la Universidad Pública de Navarra. No es difícil de adivinar quién habitaba ese pequeño edificio cuya cubierta colapsó a causa de las llamas.

Algo generalizado

Sin embargo, el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón (Bildu), no parece que le dio mucha importancia a este encadenamiento de sucesos. «No estamos ante simples situaciones de sinhogarismo, sino que esto es todo un movimiento migratorio probablemente sin parangón desde la Segunda Guerra Mundial y al cual desde las ciudades tenemos que saber hacer frente y ahí, por supuesto, siempre hay que hacer autocrítica», subrayó.

Cuando Asirón llegó a la alcaldía de Pamplona en diciembre de 2023, fruto de un pacto entre Bildu y el PSOE, aseguró que resolver el problema de los sintecho iba a ser una prioridad. De hecho, alardeó de que en su primera semana había duplicado el número de plazas en albergues, alcanzando las 110 plazas.

Pero esto generó un efecto llamada y hoy son más de 100 solo entre los inmigrantes que se encuentran durmiendo en la calle.