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El doctor Alfonso Cabeza durante su entrevista con El DebateAlfonso Úcar

Entrevista | Último médico de La Paz activo en 1975 que sigue vivo

Alfonso Cabeza: «Franco murió el 19 de noviembre a las 21:00, yo lo vi. Pusieron el 20 por el día de José Antonio»

  • El doctor también ha asegurado que «Franco ingresó en La Paz muy delgado, no pesaría más de 40 kilos, y muy moreno»

  • «Hoy no hay libertad, hay libertinaje. Hay mucha más coacción ahora que en el 75»

Alfonso Cabeza Borque (Bubierca, Zaragoza, 9 de noviembre de 1939) es hoy el único médico del Hospital de La Paz que permanece vivo entre los que atendieron a Francisco Franco en noviembre de 1975. Cuando se cumplen 50 años de la muerte del ex jefe del Estado, el que también fuera presidente del Atlético de Madrid de 1980 a 1982 ha recibido a El Debate en su casa y ha relatado que el general «entró en La Paz el 7 de noviembre y en ningún momento habló» dado que «estaba cerebralmente ya en otro mundo».

–Hay una leyenda que dice que Franco murió el día 19 de noviembre.

–No es leyenda. Eso lo dije yo porque lo vi. Franco murió el día 19 de noviembre sobre las 21:00 o 21:15 horas. Yo estaba de guardia y uno de los celadores que tenía vino y me dijo 'acaban de entrar el ministro de Información y Turismo –que era León Herrera– y el de Justicia –que se llamaba Sánchez Ventura–'. '¿A las 21:15 de la noche? Qué cosa más rara. Aquí ha pasado algo'. Esto era el 19.

Subí escaleras para arriba y, cuando llegué, estaba la Policía controlando. Y me dijeron: 'Se acaba de morir, meteos en la habitación. No digáis nada, por favor, porque hay que esperar cinco o seis horas para hacer el testamento'. Vinieron Piga y Espín (forenses) para hacer la mascarilla y los trámites de cinco o seis horas para preparar todo. A las 2:00 o 2:30 horas dijeron que ya habían dado la nota de que ha fallecido.

Lo que pasa es que, a lo mejor, políticamente para la historia, como era el día de José Antonio, todos esos follones del 20 de noviembre… Pero Franco murió sobre las 21:00 horas del 19. Eso está fijo. Eso no es leyenda, es verdad. Lo que pasa es que han dicho que el 20, pues el 20.

El médico Alfonso Cabeza en la terraza de su casaAlfonso Úcar

–También se afirma que Franco quería morir en su cama en El Pardo, y aún así lo llevaron a La Paz.

–Bueno, tampoco sé. Yo era en ese momento el –por así decir– subdirector de Maternidad de la Paz. Un día estábamos tomando café en la cafetería y aparecen dos enfermeras, que eran las que tenía Franco desde que había tenido la tromboflebitis dos años antes en el Gregorio Marañón. Eran las que realmente estaban pendientes de Franco, cuidándolo. Nos dijeron 'necesitamos llevarnos un electrocardiógrafo'. 'Un electrocardiógrafo, algo está pasando en El Pardo cuando piden esto'. Efectivamente, Franco había tenido –o tenía– algún síntoma cardíaco. Y a los tres o cuatro días empieza toda la historia.

Lo tenían cuidado en El Pardo. Cristóbal Martínez-Bordiú (yerno de Franco y cardiólogo) era el que organizaba el tema y tenía todo allí. El día 5 de noviembre vinieron a La Paz y nos dijeron 'están pasando cosas en El Pardo y necesitamos a alguien que se ocupe de llevar instrumental, medicinas y sueros'. Y me tocó a mí el 5 y el 6 por la noche ir con una ambulancia y con dos o cuatro motoristas de la Guardia de Franco desde La Paz a El Pardo para llevar toda esa serie de cosas.

Justo el día 7 de noviembre nombran director de La Paz a un tal Vallejo, que venía de Bilbao, y tomó posesión a las 11:00 horas de la mañana, y luego desaparecemos todos. Yo me vengo a casa, comí tranquilamente y me eché la siesta. A las tres y pico me llama el secretario y me dice 'vente zumbando que traen a Franco a La Paz, y no encuentro a nadie'. '¿Cómo qué no?'. Todos se fueron a comer, donde estuvieran comiendo –no sé dónde estaban– pero no pudieron conectar con ninguno de los directores médicos.

Me vestí zumbando, cogí el coche y me fui echando gaitas. Llego allí, y ya estaba toda la patata. A las cuatro menos cuarto llega la parafernalia de Franco y le recuerdo perfectamente: en una camilla, muy moreno –que no me explico por qué– y delgado, delgado, delgado; que no pesaría más de 40 kilos.

Cristóbal Martínez-Bordiú, el yerno de Franco, le hizo las fotografías intubado, y cuando las fue a revelar alguien las copió

–¿De qué forma se desarrolló la estancia de Franco ingresado?

–Dos días antes de ingresar en La Paz, parece ser que tuvo un Consejo de Ministros, porque estaba todo el follón de lo del Sáhara. Estaba el tío físicamente hecho una mierda ya, y psíquicamente creo –por lo que contaron allí– estaba en el Consejo de Ministros monitorizado. Creo que tuvo dos o tres infartos, mini-infartos. Ahí empezó el deterioro, con problemas cardíacos, luego problemas psicológicos –ya de que se iba– y luego con problemas digestivos. Comenzó un deterioro de lo que se dice médicamente multiorgánico. Afectó más el tema al aparato nervioso, al aparato respiratorio y al aparato digestivo. En La Paz lo operaron varias veces. Le extirparon varias veces el intestino. Y terminó con un deterioro fulminante.

¿Qué hubiera pasado si le hubieran quitado todo lo que tenía, la serie de canalizaciones, etc.? Que se hubiera muerto cinco o seis o siete días antes, seguro. Pero lógicamente los médicos tienen la obligación de tirar palante. Y si la familia decía que no lo quería quitar y todo esto, pues había que seguir.

Franco en ningún momento habló ni una palabra. No habló con nadie. Hacía quejidos. Lo normal de una persona que está cerebralmente ya en otro mundo. Que dijera, por ejemplo, 'qué mal estoy', nada. Lo que sí te puedo decir es que vi a la familia –a doña Carmen–tremendamente afectada. Y uno de los días trajeron el Brazo de Santa Teresa para que lo pusieran ahí.

El médico Alfonso Cabeza durante su entrevista con El DebateAlfonso Úcar

–¿Cómo era el ambiente fuera de La Paz?

–Había cachondeo. Conseguimos que el director general de Seguridad, que no me acuerdo quién era, dejara abierta la cafetería de fuera para que estuviera abierta toda la noche. Porque claro, estaba todo lleno de prensa, fotógrafos... Aquello era el espectáculo. ¿Y entonces, qué es lo que pasaba? Que todo el mundo que se iba a cenar por las noches en Madrid, o al teatro o al cine, cuando salían decían: '¡A La Paz! Vamos a tomar una copa'. Era el espectáculo. Hasta todas las prostitutas de Madrid aparecían allí porque era 'el sitio'. No te puedes imaginar lo que era la puerta de La Paz a las dos de la mañana.

–En los años 80 se publicaron unas fotos de Franco intubado. ¿Sabe quién las hizo?

–El lío de las fotografías... Cristóbal hizo las fotografías. Cristóbal Martínez-Bordiú hizo las fotografías y las guardó. Y parece que, luego, cuando las llevaron a revelar a donde fuera o quien fuera, alguien hizo copias.

Pero vamos, que Cristóbal no vendió las fotos, ni nadie cobró por las fotos. Todo eso es mentira. Lo que pasa es que las hizo porque era el yerno. Oye, a lo mejor para la historia eran importantes. Que luego las publicaran, que era desagradable o que no fue correcto, eso, yo no entro. Cada uno que piense lo que quiera.

Lo más nefasto que ha habido en este país han sido las autonomías

–El Gobierno, este 2025, ha organizado un centenar de actos por la muerte de Franco, que ha llamado '50 años en libertad'. ¿Cree que hay más libertad ahora que en el año 1975?

–¿Hoy? ¡Hoy no hay libertad, hay libertinaje! Perdóname que hable mal, pero esto es el coño de la Bernarda. Es un cachondeo tremendo. Para mí, lo más nefasto que ha habido en este país han sido las autonomías. Los padres de la patria… Cuando en todo el mundo la gente se va uniendo, aquí resulta que nos vamos separando.

¿Libertad hoy? No hay libertad, hay libertinaje. Fíjate cómo están estos con la prensa, que intentan agarrar a uno, tapar lo otro... Hay mucha más coacción ahora que en el año 75.