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Ábalos, en la audiencia con el Rey en La Zarzuela en plena pandemia de CovidCasa del Rey

Casa Real

La farsa de Ábalos en Zarzuela: mientras el Rey pedía mascarillas, el ministro inflaba precios y exigía mordidas

Cuatro días antes de reunirse con Don Felipe en lo peor de la pandemia, Ábalos ya había puesto en marcha la trama de las mascarillas por la que ahora está en prisión provisional

Cuando estalló la pandemia de covid, el Rey buscaba la manera de ayudar a combatir el virus. Movilizó todos los medios a su alcance, llamó a Donald Trump para que desbloqueara un envío de material sanitario, envió a sus escoltas y guardias reales a luchar contra la propagación en calles y residencias, y recurrió a sus contactos internacionales para que le donaran mascarillas, guantes, respiradores, gafas, equipos protectores y pruebas de covid, tan escasos en esos momentos.

También citó en el Palacio de La Zarzuela a distintos miembros del Gobierno para que le informaran de las medidas que se estaban adoptando. Uno de ellos fue el entonces ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, que acudió el 25 de marzo de 2020 e interpretó una gran farsa.

El día con más muertos hasta la fecha

Ahora, que se sabe lo que Ábalos estaba haciendo en esos días, cobra especial interés esta audiencia. Mientras el Rey buscaba cómo ayudar, el ministro pensaba en cómo enriquecerse. Ese miércoles murieron 738 personas en España como consecuencia del coronavirus, la cifra más alta hasta ese momento, aunque luego hubo jornadas en los que casi se llegó a los mil fallecidos.

Lo primero que llama la atención es que Ábalos acudiera a una reunión de trabajo con el Rey con las manos vacías, sin papeles ni documentos, mientras Don Felipe le esperaba con una carpeta en la que ponía «Covid» y un cuaderno y bolígrafo en mano. También es destacable la mala educación del ministro, que pasó al despacho por delante del Rey, sin ni siquiera hacer el ademán de cederle el paso.

La doble vida del ministro

Una vez sentados en el despacho, el Rey le preguntó cómo estaban él y su «entorno familiar»: «Bien, bien, bien, bien... Todos confinados», responde el ministro. En aquel momento, Ábalos seguía casado con Carolina Perles, pero ya llevaba un año manteniendo a su amante, Jésica Rodríguez, en un piso de la plaza de España, cuyos 2.700 euros de alquiler pagaba el empresario Víctor Aldama, según se ha sabido después.

Además, el fin de semana anterior a la audiencia, coincidiendo con el puente de San José (en la Comunidad Valenciana sí era fiesta), Ábalos se había ido con su familia a Valencia. En el viaje de regreso pararon a comer en un restaurante de Villarrubio (Cuenca), donde les hicieron una foto y les acusaron de saltarse las restricciones de movilidad por la pandemia. El ministro argumentó que había viajado a Valencia por «un asunto médico familiar». Lo de «todos confinados» no era verdad.

Dos hechos relevantes

Días antes del encuentro en Zarzuela, se produjeron dos hechos relevantes. Por un lado, el Rey comprobó cómo el 18 de marzo aterrizaba en Zaragoza un avión con el primero de los cargamentos -500.000 mascarillas- que había conseguido que le donaran las Fundaciones Jack Ma y Alibaba. El mismo día de la reunión con Ábalos llegaron 50.000 tests de covid y poco después los respiradores y el resto de material, también donado gracias a la gestión de Don Felipe.

El Rey hizo también gestiones con Amancio Ortega, fundador de Inditex, y con el responsable de Huawei para España y Portugal, Toni Jin Yong, y consiguió que el fundador de la compañía china, Ren Zhengfei, donara un‬ ‪millón de mascarillas, 20.000 gafas de protección integral, 20.000 trajes de protección individual y 100.000 pares de guantes.

Mientras tanto, Ábalos ponía en marcha la trama de las mascarillas por las que ahora se encuentra en prisión preventiva. Cinco días antes de acudir a La Zarzuela, el 20 de marzo -en pleno puente-, a las 19:55 horas, el ministro firmó una orden para comprar 4 millones de mascarillas a Soluciones de Gestión, la empresa de Víctor Aldama.

Pero 38 minutos después, a las 20:33 horas, remitió otra orden que anulaba la anterior y ordenaba la compra de 8 millones de mascarillas, el doble que la anterior, por las que se pagaron 20 millones de euros (24,2 con IVA). Cada mascarilla costó 2,5 euros. Todo se hizo por el procedimiento de urgencia para esquivar los controles habituales. Según Aldama, Ábalos cobró 250.000 euros de comisión por aquella compra.

Lo que decía en público

Cinco años y nueve meses después, solo el Rey sabe lo que el ministro le contó en aquella audiencia sobre las gestiones que estaba realizando supuestamente para combatir la pandemia. Pero lo que Ábalos contaba en público nada tenía que ver con lo que hacía en privado: «Esta pandemia nos va a colocar a todos y cada uno en su sitio -aseguraba en el Congreso-, porque exige lo mejor de nosotros mismos y ese será el prisma con el que nos mirarán las generaciones venideras y ese el baremo con el que nos juzgará la Historia».