El tren accidentado, a 20 de enero de 2026, en Gelida, Barcelona, Cataluña (España)
«Quería un futuro y ha muerto en el intento»: el lamento de un maquinista de Cataluña tras la muerte de su compañero
En declaraciones para este periódico, un maquinista de Renfe Cataluña señala como todos los días tienen «múltiples incidencias, trenes con falta de mantenimiento, infraestructura en mal estado, gestión...»
Tan solo dos días después del trágico suceso en Adamuz, un nuevo descarrilamiento de un tren de Rodalies entre Gelida y Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) en la noche de este martes dejaba otra víctima mortal. En este caso, un maquinista en prácticas de 28 años. El joven, procedente de Sevilla, se encontraba realizando su periodo formativo cuando el convoy impactó contra un muro desprendido por las lluvias, dejando como resultado otros 37 heridos.
«Ahora hay que decirle a la madre que su hijo, desplazado de su casa a cientos de kilómetros para labrarse un futuro en Barcelona y ha muerto en el intento», señala a El Debate un maquinista de Renfe Cataluña.
Durante la noche, agentes de la Guardia Civil se han comunicado con sus familiares, tramitando el levantamiento y traslado del cuerpo. Según ha podido saber este periódico por las mismas fuentes, el maquinista en prácticas se encontraba a poco tiempo de ser titular, cobrando una beca de 950 euros.
«Es una desgracia enorme, pero no podemos esperar a que el problema toque a la puerta de nuestra casa para reaccionar», recalca.
Este trágico suceso, unido a otro descarrilamiento entre Blanes y Maçanet-Massanes, provocaba el hartazgo del sindicato de maquinistas, que convocaban una huelga general en el sector tras lo sucedido en los últimos días.
«Estamos bastante cansados. Todos los días tenemos múltiples incidencias, trenes con falta de mantenimiento, infraestructura en mal estado, gestión...», destaca a este periódico el maquinista.
El tren accidentado, a 20 de enero de 2026, en Gelida, Barcelona
Emocionado y hastiado por una situación que podía haberse evitado, el maquinista relata a este periódico que a pesar de los constantes avisos a Adif sobre el mal servicio en la región, «los responsables no hacen nada hasta que no pasa una desgracia».
De hecho, solamente durante la jornada de ayer el sector señaló una docena de problemas relacionados con el transporte ferroviario catalán. Desde la retirada de trenes por lluvias, pasando por impactos contra árboles, enganchones a catenarias, faltas de tensión eléctrica o incluso caídas del CTC (Centro de Control). A pesar de ello, el día concluyó de la manera más cruel posible, consecuencia de un mal servicio ante el que los trabajadores están ya, tristemente, acostumbrados.
«Hay que recordar que Renfe, al igual que la sanidad, es público y se debe defender igual. El dinero no está llegando, además de externalizar servicios como mecánicos, taquilleros, azafatos de abordo o subcontratas para las vías», concluye el trabajador.