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Pedro Sánchez y Pilar Alegría, en el cierre de campaña en AragónEFE

Un despropósito

Sánchez culmina la errática campaña del PSOE en Aragón hablando de tecno oligarcas y algoritmos

  • El presidente centra su último discurso en halagarse a sí mismo por haber emprendido una cruzada contra los dueños de las redes sociales

  • Alegría acusa a Azcón de intentar destruirla utilizando «la mentira y la infamia»

La precampaña de Aragón empezó con Pedro Sánchez pactando con Oriol Junqueras en la Moncloa el nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el Gobierno. La campaña siguió con el intento del PSOE de echar a los pensionistas encima del PP por quitarles parte de su pensión. Y la campaña acabó este viernes con el presidente del Gobierno hablando a los aragoneses de X y Telegram. O, más bien, de los «tecno oligarcas».

Sánchez centró su discurso no en arengar a su partido, ni tampoco en hacer un último esfuerzo por movilizar el voto de izquierdas; sino en halagarse a sí mismo por haber emprendido una cruzada contra los dueños de las grandes redes sociales.

«A los tecno oligarcas les decimos que quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores (…). Por supuesto que les vamos a plantar cara y a decirles que quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros chavales. No podemos permitirnos que vivan en un mundo donde no hay ley, solo bulos y violencia y zafiedad», señaló, en alusión a quienes llamó los «amos del algoritmo». «Podrán tener mucho dinero, pero no tienen el poder del voto», afirmó.

El presidente también criticó la reacción del PP y de Vox tras el anuncio de que su Gobierno promoverá la prohibición de las redes sociales para los menores de 16 años, una propuesta que calificó de «soberana». «Qué fuertes son con los débiles y qué débiles son con los fuertes», sostuvo refiriéndose a ambos partidos.

También sacó a colación la denuncia de una exconcejal de Móstoles contra el alcalde por acoso. «El PP a nivel nacional no abrió ningún tipo de investigación, sino que amparó al acusado. Qué cinismo de un PP que pretende dar lecciones. Nosotros hemos sufrido esos casos de acoso y hemos actuado con contundencia. Feijóo no actúa porque no quiere que le pase lo que a Pablo Casado, que denunció la corrupción de la señora Ayuso y al día siguiente le sacaron del PP», aseguró.

Pilar Alegría, por su parte, subió al escenario entre lágrimas, confesándose «muy emocionada» y «un poco espesica» después de unas últimas horas de campaña frenéticas. La candidata socialista acusó al popular Jorge Azcón de intentar destruirla utilizando «la mentira y la infamia», «sediento de poder». «Planteé que quería una campaña limpia, los aragoneses no se merecen menos, pero no todos han jugado con esa baraja. Azcón ha hecho suya la máxima del que pueda hacer que haga (…). A mí me ha decepcionado, y a todos los y las aragonesas», lamentó.

El PSOE eligió el Hotel Hiberus para el último mitin, con un aforo tan modesto como para asegurarse de que se quedaría gente fuera. De ello presumió Sánchez, de haberse «quedado corto con este aforo».