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La candidata del PSOE en Aragón, Pilar Alegría

La candidata del PSOE en Aragón, Pilar AlegríaÁngel Ruiz

El perfil  Pili Alegría, otra aspirante a Paradores

Aceptar en 2021 el cargo de ministra le ha llevado al naufragio, al más que probable fin de su carrera política: del Consejo de Ministros de España al hundimiento en las Cortes aragonesas

Hubo un tiempo en que María del Pilar Alegría Continente (Zaida, Zaragoza, 48 años), Pili Alegria para Pedro y los pocos que le han votado, sonaba como sustituta del actual líder socialista. Pero Pili jugó mal sus cartas: ya no es la esperanza blanca y se ha dado un testarazo de época en su tierra, instalada ya en el suelo histórico socialista. Ella es una criatura de Zapatero y no de Sánchez. Si no hubiera cambiado de bando y traicionado sus esencias, hoy estaría con José Luis en Caracas despachando con Delcy Rodríguez cómo amnistiar a los presos políticos que no existían. Sin embargo, aceptar en 2021 el cargo de ministra le ha llevado al naufragio, al más que probable fin de su carrera política: del Consejo de Ministros de España al hundimiento en las Cortes aragonesas.

Aunque Pedro y Pilar fueron compañeros en la bancada socialista durante los años de oposición a Rajoy, la exministra de Educación negó dos veces a quien hoy la ha quemado en el altar de su ambición. Cuando en 2014 este anunció su candidatura a suceder a Rubalcaba contra Eduardo Madina, Alegría apoyó al vasco desde el PSOE aragonés. En la siguiente batalla, esta vez contra Susana Díaz y Patxi López, Pilar se sumó a la dirigente andaluza e incluso fue portavoz de su candidatura. Nadie olvida su cara de decepción en Ferraz cuando, contra todo pronóstico, su hoy jefe venció a Susana. Así que, con su nefasto olfato político, se replegó a Aragón, de donde la había sacado Zapatero para incluirla en la Ejecutiva federal.

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, en la sede regional del partido en Zaragoza , en la noche electoral de las elecciones autonómicas de Aragón

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, en la sede regional del partido en Zaragoza , en la noche electoral de las elecciones autonómicas de AragónEFE

Fue consejera de Innovación y Universidad en el Gobierno de Javier Lambán (quién sabe si su felonía al barón fallecido ha contribuido al desastre electoral), y candidata a la alcaldía de Zaragoza. Ganó, pero la suma de PP, Vox y Ciudadanos la dejó en la oposición. Hasta que Sánchez -ante la sorpresa de todos- la designó delegada en Aragón y, después, portavoz en Ferraz. Pero hubo un día en que Su Sanchidad pensó que no había necesidad de separar lo institucional de lo partidista, así que se la trajo al Gobierno como portavoz, de donde salió para competir en Aragón.

Fue hacerlo y Alegría desempolvó de la casa del pueblo su ropa de faena, sus vaqueros más usados, ese gastado plumífero escondido en el desván, su mejor sonrisa electoral y hasta a algún miembro de su familia para compulsivamente grabar tiktok insufribles, que han sido un auténtico insulto a sus votantes. Todo para conjurar las mentiras que ha derrochado desde la sala del Consejo de Ministros todos los martes y, sobre todo, para tapar una foto inadecuada que le gustaría destruir, porque refuta su pretendido perfil feminista, pero que le perseguirá siempre, especialmente en su campaña como candidata a presidir el Gobierno aragonés: la que captaba su almuerzo con uno de los asesores más queridos de Sánchez, Paco Salazar, días después de que se supiera públicamente que había un grupo de trabajadoras socialistas de Moncloa que le habían denunciado en los canales internos del partido por «acoso sexual». Ella -que no es ajena a la pasividad con la que el partido respondió a las quejas- primero justificó la comida por la amistad que compartían, pero terminó reconociendo que fue un error. Por si ello fuera poco, tres días antes de los comicios, Salazar compareció la semana pasada y acusó a la candidata de mentir al declarar que le había reprendido por su actitud. «Solo hablamos de la familia», desafió el exasesor de Sánchez. Un aperitivo muy amargo para la ya fracasada candidata socialista.

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, durante la rueda de prensa en la sede regional del partido en Zaragoza , en la noche electoral de las elecciones autonómicas de Aragón

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, durante la rueda de prensa en la sede regional del partido en Zaragoza , en la noche electoral de las elecciones autonómicas de AragónEFE

Antes de todo ello, la mañana del Comité Federal del PSOE que enterró a Santos Cerdán, Alegría ya había patinado al respecto. Preguntada por la Prensa sobre el ya en ese momento dimitido Salazar, defendió su integridad. La cara en ese instante de sus asesores de prensa fue un poema. Luego, tuvo que volver a salir a la palestra para rectificar, una vez que fue informada de que el elegido estaba recogiendo para irse. Primero Alegría lo llamó Paco, luego Francisco y estuvo a punto de referirse a él como «ese señor del que usted me habla». Después llegaría la famosa foto del restaurante. Antes, hay otro episodio que no tiene parangón en su acreditada carrera feminista: como delegada del Gobierno en Aragón asistió a la noche de desenfreno en el Parador de Teruel, con Ábalos y sus sobrinas de protagonistas. Pili ha aclarado a duras penas que durmió en ese Parador aquel 15 de septiembre de 2020, pero que no estuvo a los pies de la cama de Ábalos y que, por tanto, no supo lo que ocurrió.

Alegría es titulada en Magisterio y vive de la política desde los 30 años. Madre de un hijo, es una más de los ministros que Sánchez ha enviado a los territorios para laminar la disidencia interna y hundir la representación territorial del PSOE; hasta que solo quede él en un despacho oficial. Ha empezado en esa carrera el extremeño Miguel Ángel Gallardo y la siguiente ha sido Alegría, la misma que rompió el partido en Aragón enfrentándose al que fue su jefe, el fallecido Javier Lambán. Su grupo parlamentario ni siquiera aplaudió que en el Parlamento se anunciara un homenaje al exbarón. Alegría no estaba allí, pero inspiró el indignante desaire.

No hay que olvidar que, en una de sus últimas entrevistas, el mandatario fallecido recordaba cómo Alegría y Santos Cerdán, comandados por Moncloa, le habían hecho la vida imposible. Visto los resultados, quizá en su tierra muchos socialistas no han aprobado esa traición de la candidata sanchista. Lo de ocultar las siglas no le ha servido de nada. Otra aspirante a presidir Paradores.

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