Aragoneses votan en un colegio electoral, a 8 de febrero de 2026, en Zaragoza, Aragón (España)
Elecciones Aragón 2026
¿Por qué se dice que Aragón es el 'Ohio' español?
Ohio es el estado al que suele mirarse en Estados Unidos para predecir quién llega a la Casa Blanca
Durante décadas, Ohio ha sido considerado el gran termómetro electoral de Estados Unidos. No es el estado más poblado ni el más mediático, pero su mezcla casi perfecta de zonas rurales y urbanas, clase trabajadora e industrial, votantes conservadores y progresistas lo convirtió durante años en un swing state decisivo: quien ganaba Ohio, solía ganar la presidencia. Su comportamiento electoral reflejaba con bastante fidelidad el sentir medio del país, hasta el punto de que campañas, analistas y medios lo observaron como un laboratorio político donde se anticipaban tendencias nacionales.
Este domingo, 8 de febrero, más de un millón de aragoneses ejercen su derecho al voto en unos comicios autonómicos adelantados. España entera observa y espera. Y es que suele decirse que esta comunidad es el Ohio español. ¿Y cuál es la razón?
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Aragón, el Ohio español
Aunque salvando las distancias, es cierto que quien gana en Huesca, Zaragoza y Teruel suele ser la formación más votada también en las elecciones generales. Según el ensayo de 2015 Aragón es nuestro Ohio: así votan los españoles, de diferentes politólogos, la población aragonesa es un reflejo muy similar al del conjunto de España, ya que combina grandes núcleos urbanos, como Zaragoza, con pequeñas zonas rurales.
Además, esta región es tradicionalmente bipartidista, aunque en los últimos años los partidos regionalistas hayan entrado también en el Parlamento. Desde los comicios de 1983, el PSOE ha ganado seis veces las autonómicas y el PP cinco. Las mismas veces que las generales, y siempre de forma sucesiva.
Ese equilibrio casi milimétrico entre los dos grandes partidos no se ha quedado solo en el ámbito autonómico. A lo largo de las últimas décadas, Aragón ha mostrado una sorprendente capacidad para adelantarse al signo político que acabaría imponiéndose en el conjunto del país. Cuando una formación ha ganado en la comunidad, su líder nacional ha terminado, poco después, alcanzando también la presidencia del Gobierno.
El fenómeno se dio primero con el PSOE de Felipe González, que encadenó tres victorias, y volvió a repetirse con el PP de José María Aznar, que logró dos. Más tarde ocurrió de nuevo con José Luis Rodríguez Zapatero y, en etapas más recientes, con Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, reforzando la idea de Aragón como un territorio bisagra cuyo resultado suele funcionar como un anticipo del desenlace nacional.