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La candidata de Podemos-Alianza Verde a la Presidencia del Gobierno de Aragón, María Goikoechea, y el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, durante un mitin de Podemos-Alianza Verde, a 4 de febrero de 2026, en ZaragozaEuropa Press

Elecciones Aragón 2026

Del auge al hundimiento: los diez años que explican el batacazo de la extrema izquierda en Aragón

Las causas del colapso de la izquierda alternativa son múltiples y se arrastran desde hace años

Si las elecciones de este domingo en Aragón han dejado una fotografía clara, es el hundimiento de la izquierda. Tanto el PSOE, que ha igualado su peor resultado histórico, como los partidos situados todavía más a la izquierda, precisamente el espacio político que hace una década protagonizó la gran sacudida del sistema y que ahora queda reducido a su mínima expresión. Concretamente, Podemos desaparece de las Cortes y la coalición IU-Sumar se queda con un único escaño.

Este retroceso, aunque contrasta con el peso que esas mismas formaciones tuvieron en el pasado, no es puntual ni inesperado. Hace una década, en 2015, en pleno auge del ciclo de indignación política, Podemos irrumpió con fuerza en Aragón y llegó a convertirse en la tercera fuerza parlamentaria, con un grupo numeroso y capacidad real de condicionar la agenda política. Cuatro años después, en 2019, el partido ya había iniciado su declive, perdiendo buena parte de ese apoyo y reduciendo su representación de forma significativa. En 2023, el desgaste se hizo aún más visible, con un único escaño que anticipaba lo que ha terminado por confirmarse ahora, con la desaparición completa del proyecto morado del Parlamento autonómico.

La desaparición no se explica únicamente por la pérdida de apoyos, sino también por la disolución progresiva de su espacio político. Parte de su electorado se ha refugiado en la abstención, parte ha retornado al PSOE y otra parte, especialmente en barrios populares y zonas rurales, ha optado por opciones ideológicamente muy distintas, como Vox o, en menor medida, Chunta Aragonesista.

Tampoco la apuesta por la reunificación del espacio ha dado los frutos esperados. La coalición IU-Sumar, llamada a recoger parte de ese electorado huérfano, apenas logra un único escaño, un resultado muy modesto si se compara con etapas anteriores. Izquierda Unida, que durante años logró mantener una presencia estable –aunque minoritaria– en las Cortes, confirma que su capacidad de arrastre se ha visto severamente limitada incluso bajo el paraguas de una marca estatal más amplia.

Este desplome se ha producido, además, en un contexto de debilitamiento general del bloque progresista. El PSOE, que en 2023 había logrado 23 escaños, cae ahora hasta los 18, firmando uno de sus peores resultados de los últimos ciclos autonómicos. Aunque sigue siendo la principal fuerza de la izquierda, el retroceso socialista ha contribuido a desmovilizar a parte de su electorado tradicional y ha dejado sin efecto la estrategia de «voto útil» que en otras ocasiones había permitido contener la fragmentación.

El candidato de CHA a la Presidencia de Aragón, Jorge PueyoCHA

Los datos municipales cosechados este domingo refuerzan esta lectura. En la capital aragonesa, el desplome del PSOE y la desaparición de Podemos coinciden con el crecimiento simultáneo de Vox y CHA, dos fuerzas ideológicamente opuestas pero que comparten un discurso crítico con las grandes siglas estatales. En barrios tradicionalmente de izquierdas como Delicias, Las Fuentes o el Arrabal, el voto se ha desplazado hacia estas opciones, mientras el espacio que ocupaba Podemos se ha evaporado casi por completo.

En este escenario, Chunta Aragonesista se convierte en la gran excepción dentro de la izquierda. La formación aragonesista duplica su representación y alcanza los seis escaños, consolidándose como la fuerza progresista que mejor ha sabido interpretar el clima político. Su crecimiento no es uniforme, pero sí constante, tanto en capitales como en municipios medianos, y se alimenta de un electorado desencantado con los proyectos estatales y más receptivo a un discurso centrado en el territorio, los servicios públicos y el autogobierno.

En la provincia de Teruel, el hundimiento de Teruel Existe, que pierde casi diez puntos respecto a 2023, ha beneficiado en gran medida a Vox, que absorbe buena parte de ese voto de protesta. Sin embargo, CHA logra crecer de forma más moderada, consolidando su perfil como izquierda territorial frente a la radicalización del descontento.

Las causas del colapso de la izquierda alternativa son múltiples y se arrastran desde hace años, desde la fragmentación interna, pérdida de liderazgos claros, nacionalización del debate político y dificultades para conectar con las preocupaciones cotidianas, especialmente en un contexto marcado por la despoblación, la inmigración o el acceso a la vivienda.

Sea como fuere, el resultado es que el espacio político que durante años disputó la hegemonía al PSOE en la izquierda aragonesa ha quedado prácticamente desmantelado. Con Podemos fuera, Sumar reducido a la mínima expresión y los socialistas en retroceso, solo CHA logra crecer, aunque sin capacidad suficiente para compensar el desplome global del bloque progresista. Más que una derrota coyuntural, lo ocurrido apunta al cierre definitivo de un ciclo político en Aragón.