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Calvo Sotelo y el Rey Don Juan Carlos

Los documentos desclasificados del 23-F

Juan Carlos I defendió su papel en el 23-F diez meses después ante Calvo-Sotelo y la cúpula militar

No obstante, el Rey reconoció que «la situación militar es hoy delicada y digna de atención»

Juan Carlos I reivindicó en diciembre de 1981 ante el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, y la Junta de Jefes de Estado Mayor el papel que tuvo y el discurso que dio el 23 de febrero de 1981 mientras se produjo el golpe de Estado fallido. En uno de los documentos desclasificados por el Gobierno de Pedro Sánchez, se recoge una carta que el ex jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, mandó al entonces jefe del CESID, Emilio Manglano.

«Querido Emilio: Para tu conocimiento, tengo mucho gusto en enviar te el guion que sirvió de base para la reunión que S.M. el Rey tuvo el sábado pasado con el Presidente del Gobierno, el Ministro de Defensa y la Junta de Jefes de Estado Mayor. También te envío fotocopia de dos tarjetas de la sastrería 'El Corte Español', donde podrás ver que en la primera de ellas leídas verticalmente las letras iniciales de las frases, aparece el nombre de Tejero. Te lo envío por indicación de S.M. el Rey», señala la misiva.

Tarjeta del 23-F con el nombre de Tejero enviada por la Casa del Rey al CESID

En dicho guion usado por Juan Carlos I se recoge que «si paso revista al periodo transcurrido desde la fecha importante del 23 de febrero de este año he de recordar no sólo los acontecimientos.de aquellos días, sino también mis intervenciones como Jefe del Estado y corno Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas». Además, subraya que «en este sentido, tengo muy presentes las palabras que dirigí aquí en el Palacio de la Zarzuela a los líderes políticos, a las pocas horas de ser liberado el Congreso».

«No es necesario repetir ahora lo que en aquellas ocasiones indiqué o sugerí en mi papel de Rey Constitucional, con el ánimo de conseguir la unidad y permanencia de la que he de ser símbolo de arbitrar y regular el funcionamiento normal de las Instituciones Pero confío en que mis ideas continúen vigentes, porque los hechos han venido a demostrar que mis impresiones y mis directrices no estaban equivocadas», añade el documento.

Sobre la situación de entonces, las notas del Rey señalan que «aunque hemos avanzado y estamos avanzando mucho en el camino de la democracia, no constituimos aún un país totalmente estable, donde las actuaciones de todas las fuerzas, de todos los estamentos, de todas las instituciones puedan funcionar ya con la más absoluta normalidad».

«Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de sacrificio, estaban acostumbradas —eso es cierto— al mayor respeto, a la más destacada consideración y a la protección de su dignidad por parte de los distintos sectores de la Nación», añade.

No obstante, reconoce «lo cierto es que la situación militar, sobre todo después del llamado 'manifiesto de los 100'» –un texto firmado por un centenar de mandos militares y difundido nueve meses después del fallido golpe de Estado poco antes del consejo de guerra que tuvo lugar contra los golpistas– «es hoy delicada y digna de atención».

«Ya aquí, entre vosotros, quisiera que la situación pudiera analizarse entre civiles y militares –y sin olvidar la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder del Gobierno– con la mayor sinceridad y, a la vez, con el tacto más exquisito. No nos encontramos en una situación en la que los problemas militares puedan ser tratados exclusivamente con la aplicación de unos principios teóricos y abstractos, dejando de computar una serie de condicionamientos especiales. Sin considerar la situación con pesimismo, sí me parece necesario juzgarla con prudencia y plantear las soluciones con exquisito tacto y con equilibrio excepcional», agrega.