La fiscal Teresa Peramato, el pasado jueves en el Congreso de los Diputados
Justicia
Los fiscales molestos con el ascenso de los afines de García Ortiz: «Es puro nepotismo. Nos toman el pelo»
La nueva titular del Ministerio Público ha soliviantado a la Carrera al 'castigar' a los fiscales del procés para premiar a los miembros del equipo de confianza de su predecesor, inhabilitado por revelación de datos reservados
Ochenta días después de su llegada al cargo, la nueva fiscal general Teresa Peramato ha conseguido indignar, de nuevo, a los miembros del Ministerio Fiscal. Una veintena de nombramientos, para varios puestos de relevancia, sobre todo las vacantes del Tribunal Supremo, en los que ha promocionado al equipo de confianza de su predecesor en el cargo, el inhabilitado Álvaro García Ortiz, son la causa del escándalo.
Y es que, durante el Consejo Fiscal de este viernes, y pese al apoyo mayoritario de los vocales a los fiscales del procés –Consuelo Madrigal y Jaime Moreno–, para los puestos de mayor calado, Peramato ha vuelto a demostrar que «el mérito, la capacidad y la antigüedad ya no tienen cabida en la Fiscalía». «Todo se basa», como ya demostraron tanto Dolores Delgado como el propio García Ortiz, «en la afinidad y en la militancia» con la Unión Progresista de Fiscales (UPF) de la que fue presidenta la máxima titular de la maltrecha institución y que sido, indiscutiblemente beneficiada por la política de designaciones, durante los últimos años.
«Ella misma es la prueba palpable del puro nepotismo», afean algunos fiscales consultados por El Debate. No en vano, cabe recordar que Peramato llegaba a la jefatura de la Sala de lo Penal del Supremo, de la mano de su antecesor, entre críticas por su «integrismo ideológico» en materia de violencia de género y pese a no ser la mejor posicionada de los candidatos.
«Curiosa forma de restañar las heridas institucionales, por cierto, especialmente causadas por su mentor», García Ortiz, se lamentan a este diario varios miembros de la Fiscalía. «Han pisoteado nuestro prestigio», denuncian, una vez más.
Así las cosas, Peramato ha puesto al frente de la sección Penal del Tribunal Supremo, como adelantó este diario, a la que fuera jefa de la Secretaría Técnica con el ex fiscal general condenado, Ana García León, en detrimento de dos de los fiscales más veteranos y prestigiosos del escalafón –Madrigal y Moreno, quienes formaron parte del equipo encargado de la acusación pública durante el juicio del procés– y pese a que, a diferencia de ellos, García León «no cuenta con experiencia alguna en materia de casación».
La misma, o incluso «mayor» indignación ha provocado la llegada de María Farnés Martínez, la hasta ayer jefa de la Fiscalía Superior de Canarias a quien, si bien no está afiliada a ninguna asociación, se le atribuye un perfil eminentemente izquierdista. Farnés ha llegado hasta el Alto Tribunal «sin ni siquiera ser fiscal de Sala», afean desde el cuerpo de fiscales. «Sólo hay que ver los motivos alegados en la nota de explicaciones», señalan, «que es indecente». «Nos toman el pelo», apostillan.
Para completar el descrédito generalizado a las dos elecciones anteriores Peramato ha sumado otros tres nuevos fiscales, en el Supremo, sin cargo concreto. Entre ellos, el que fuera mano derecha de García Ortiz, número dos de la Secretaría Técnica, Diego Villafañe, que incluso llegó a estar imputado en la causa por revelación de secretos del novio de Isabel Díaz Ayuso que terminó con la condena en firme e inhabilitación del entonces fiscal general y jefe directo de Villafañe.
Betariz López Pesquera, quien también estuvo integrada en el equipo de García Ortiz dentro de la Técnica, ha prosperado a un nuevo destino de la mano de Peramato. En este caso, la Audiencia Nacional.