El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en la comisión de investigación del Senado
«No lo van a poder demostrar»
La declaración contradictoria e inconsistente de Zapatero deja más dudas sobre sus cobros
El expresidente niega haber cobrado una mordida por el rescate de Plus Ultra y se presenta como un ciudadano normal que hace informes al precio que él vale. Se niega a facilitar información relevante al PP
José Luis Rodríguez Zapatero se presentó este lunes en el Senado aparentando ser un ciudadano normal. Un trabajador autónomo, que vive de sus conocimientos y de su experiencia, que no ha tenido una empresa en su vida ni una cuenta en el extranjero, que cotiza en el IRPF «al 40 y pico por ciento con mucho gusto», que jamás ha cobrado una comisión de Plus Ultra ni de ninguna otra compañía, que ha perjudicado muy a su pesar a sus hijas porque no pueden trabajar con la administración pública, que no es un lobista y que está siendo víctima de un «delirio de persecución» por dos motivos: uno, haber sido «bastante importante» -según él mismo- para la victoria de Pedro Sánchez en julio de 2023 y seguir siendo un activo para su partido. Y dos, haber mediado entre el PSOE y Junts en Suiza, lo que le ha llevado a labrar una relación «intensa, sincera y muy positiva» -así la definió- con Carles Puigdemont.
Sin embargo, su fachada de ciudadano normal se vino abajo cuando reconoció haber facturado 460.000 euros -unos 70.000 euros anuales- a la empresa de su amigo Julio Martínez Martínez, Análisis Relevante, por 15 informes que, en realidad, había hecho Sergio Sánchez por mucho menos dinero que los 30.000 euros por trabajo que percibió el expresidente. Y cuando reveló que fue él quien introdujo a la compañía de sus hijas, Whathefav, en el acuerdo con Análisis Relevante, de la que las dos jóvenes cobraron otros 200.000 euros. Un ciudadano normal tampoco tiene el poder de llamar al presidente de la Audiencia Nacional en 2021, José Ramón Navarro, para enterarse de la declaración del Pollo Carvajal, que también es algo que él mismo admitió en su declaración. Ni tiene unos privilegios como expresidente que incluyen: pasaporte diplomático, una asignación anual del Estado, una oficina, dos asesores a su cargo y escolta.
El declaración de Zapatero en el Senado, contradictoria e inconsistente, no despejó las dudas sobre su papel en el rescate de Plus Ultra por valor de 53 millones de euros y la supuesta mordida de 460.000 euros que cobró como contraprestación de Análisis Relevante. Una empresa, esta última, creada por su amigo sin trabajadores, domiciliada en la casa de éste último, sin más clientes que la aerolínea, sin más proveedores que Zapatero y sus hijas y que tenía un acuerdo con Plus Ultra para recibir el 1 % en caso de que el Gobierno de España le concediera el resto. De hecho, alimentó esas dudas.
El expresidente se limitó a negarlo todo sin más fundamento que su palabra. En una comisión que, como recordaron los senadores de la oposición, ha escuchado ya a Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García, así que no sería la primera vez que alguien miente.
Aunque no estaba obligado a ello, Zapatero pudo haber llevado documentación que avalara su testimonio, pero en lugar de eso se negó a dar a los senadores información relevante. Se negó a aportar sus whatsapps con el empresario Julio Martínez, o a aclarar al menos si los ha borrado o no: «Es mi intimidad», sostuvo. Se negó a facilitar la identidad de las empresas o de las personas físicas para quienes hizo «informes orales», como parte de su trabajo para Análisis Relevante: «No voy a decirlo para que no les ponga en el foco», pretextó. Se negó a dar información sobre su patrimonio inmobiliario, que como le recordó el senador popular Fernando Martínez Maíllo se ha multiplicado por 115 desde que salió de la Moncloa, hasta alcanzar los seis millones de euros.
Lo negó todo y se negó a todo. «Todos mienten menos usted», le espetó con sorna Maíllo, a propósito de las declaraciones del exministro José Luis Ábalos, el hijo de éste y del empresario Víctor de Aldama acusando a Zapatero de presionar para el rescate de Plus Ultra. «Exacto», respondió él, que insistió en que solo se reunió con Ábalos una vez siendo ministro y que fue después del rescate, no antes. La baza que esgrimió en varias ocasiones fue la falta de pruebas: «Son ustedes los que tienen que demostrarlo. Como no lo van a poder demostrar, pues ya está», se jactó ante la bancada del PP.
Los senadores no lo podrán demostrar, pero Plus Ultra está inmersa en una investigación judicial por blanqueo de capitales y organización criminal que va a acabar en la Audiencia Nacional y que de momento está bajo secreto de sumario. Así se lo recordaron a Zapatero los intervinientes en la comisión de investigación. Los de la oposición, claro, porque los del PSOE, Sumar, Junts, ERC y Bildu se limitaron a boicotear la sesión, con intervenciones y preguntas que no tenían absolutamente nada que ver con el objeto de la comisión. Salieron a colación las leyes sociales que aprobó Zapatero durante su Presidencia, la amnistía, el final de ETA, sus campañas electorales con el PSOE actual… «Es usted un activo electoral que hay que destrozar». Ésa fue la razón que, según el senador socialista Alfonso Gil, estuvo detrás de su citación.
La conclusión del PP es que Zapatero ha cobrado a través de una sociedad instrumental por un rescate que nunca debió autorizar el Gobierno de España. «Usted está pringado hasta el cuello. La Justicia decidirá», le advirtió Maíllo.