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El exministro Miquel IcetaEP

Investigación

Iceta se ahorra el pago de cuatro impuestos al usar una sociedad para controlar su fortuna inmobiliaria

El exministro Miquel Iceta, actual embajador de España ante la Unesco en París, canaliza la mayor parte de su patrimonio inmobiliario, valorado en más de 10 millones de euros, a través de la sociedad Promoción de Locales Industriales SL, una estructura que le permite tributar de forma más favorable que si esos activos estuvieran a su nombre como persona física. Tal y como ha podido saber este periódico, la utilización de esta mercantil implica un ahorro fiscal relevante al sustituir la tributación en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por el Impuesto sobre Sociedades, además de reducir la carga en otras figuras tributarias vinculadas a la tenencia y transmisión de inmuebles.

La documentación analizada por este periódico demuestra que la sociedad ha mantenido una actividad sostenida en los últimos años basada fundamentalmente en el arrendamiento de los inmuebles que conforman la cartera inmobiliaria. Entre ellas se encuentran ocho viviendas, dos locales comerciales y quince plazas de garaje. La facturación de la sociedad de Iceta, donde también figuran otros de sus familiares, ha crecido de forma progresiva. En 2024, por ejemplo, facturó 443.727 euros. Se trata de ingresos recurrentes que, según fuentes consultadas por este periódico, proceden en su mayor parte del alquiler de los activos inmobiliarios.

Ese flujo de ingresos se traduce en beneficios que, tras descontar gastos y amortizaciones, han sido positivos en los últimos ejercicios. La empresa ha abonado el correspondiente Impuesto sobre Sociedades año tras año con pagos de 34.014 euros en 2022, 47.200 euros en 2023 y 46.528 euros en 2024. La clave del ahorro fiscal reside precisamente en este punto. El Impuesto sobre Sociedades grava los beneficios empresariales a un tipo general del 25 %, muy por debajo de los tramos superiores del IRPF, que en España pueden alcanzar el 47 % en función de la comunidad autónoma y del nivel de ingresos. Esto significa que, si esos mismos rendimientos procedentes del alquiler hubieran sido percibidos directamente por Iceta como persona física la carga fiscal habría sido sustancialmente mayor.

En términos prácticos, una renta anual de más de 400.000 euros procedente del alquiler de inmuebles, como la que refleja la facturación de la sociedad del exministro, habría tributado en el IRPF a tipos progresivos que, en los tramos más altos, duplican prácticamente el tipo del Impuesto sobre Sociedades. Esta diferencia supone que una parte significativa de los ingresos generados por el patrimonio inmobiliario se grava a un tipo reducido respecto al que correspondería en tributación directa.

Pero el efecto fiscal no se limita al IRPF. La utilización de una sociedad patrimonial para concentrar activos inmobiliarios tiene implicaciones en otros impuestos. Por ejemplo, en el Impuesto sobre el Patrimonio, lo que se declara no son los inmuebles individualmente, sino las participaciones en la sociedad, cuyo valor puede ser inferior o estar sujeto a determinados ajustes contables. Esto puede reducir la base imponible respecto a una titularidad directa de los bienes. Asimismo, en caso de transmisión, la venta de participaciones sociales permite evitar la tributación individualizada por cada inmueble, lo que simplifica la operación y puede reducir la carga fiscal global. En el ámbito sucesorio ocurre algo similar, ya que la transmisión de participaciones de una sociedad resulta, desde el punto de vista fiscal, más sencilla que la adjudicación de un elevado número de inmuebles de forma individual.

Beneficios fiscales

Las cuentas de la mercantil reflejan además una estructura patrimonial consolidada. El patrimonio neto de la sociedad se ha mantenido por encima de los 6,4 millones de euros en los últimos ejercicios con un capital social de 6,7 millones de euros y reservas que han oscilado entre los 586.000 euros en 2020 y los 300.000 euros en 2024. Estos datos evidencian que no se trata de una sociedad sin actividad sino de una estructura patrimonial diseñada para gestionar y rentabilizar un volumen significativo de activos inmobiliarios.

Este modelo es habitual en grandes patrimonios inmobiliarios, que optan por vehicular sus activos a través de sociedades para optimizar la fiscalidad y facilitar la gestión. En este caso, la sociedad Promoción de Locales Industriales SL actúa como eje de control de la mayor parte de los 27 inmuebles vinculados al dirigente socialista. Estos datos adquieren relevancia al ponerse en relación con la información declarada por el propio Iceta en sus declaraciones de bienes. Tal y como ha publicado este periódico, el dirigente socialista consignó en su última declaración un patrimonio inmobiliario de 656.871,46 euros, una cifra que queda muy por debajo del valor real de los activos gestionados a través de la sociedad.

La utilización de una estructura societaria permite, en la práctica, separar la titularidad directa de los inmuebles de su control efectivo, que se ejerce a través de la participación en la mercantil. Este mecanismo, plenamente legal en el ordenamiento jurídico, es utilizado de forma habitual en la gestión de patrimonios elevados, especialmente en el ámbito inmobiliario. En el caso de Iceta, la combinación de un patrimonio superior a los 10 millones de euros, una sociedad con ingresos recurrentes cercanos al medio millón anual y una tributación al 25 % en el Impuesto sobre Sociedades dibuja un escenario fiscal significativamente distinto al que resultaría de una gestión directa de esos mismos activos como persona física.

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