Borja Giménez ha llevado el legado de su padre hasta el Parlamento Europeo
Hijo de Manuel Giménez Abad, asesinado por ETA hace 25 años
Borja Giménez «El Gobierno de Sánchez y el PSOE han entrado en el juego de Bildu y quedará para la posteridad»
El Parlamento Europeo homenajea y recuerda este martes a Manuel Giménez Abad, asesinado por ETA hace ahora 25 años
Es difícil, por no decir imposible, imaginar qué tiene que ser que un domingo vayas, con tus 17 años, feliz con tu padre a ver el partido de fútbol del equipo de tus amores y un individuo lo asesine por la espalda de tres disparos.
Eso es lo que le sucedió al eurodiputado del Partido Popular, Borja Giménez, hijo del que fuera presidente del PP en Aragón, Manuel Giménez Abad. Sin embargo, en vez de acumular odio porque le arrebataran a su padre cuando más lo necesitaba, Borja decidió seguir sus pasos, defender la misma democracia que no soportaban los terroristas de ETA.
Por eso tiene especial valor que este martes se homenajee a Manuel Giménez Abad en la mayor institución democrática de Europa, el Parlamento Europeo, con una jornada en la que intervendrá incluso la propia presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola.
Borja Giménez, en su escaño del Parlamento Europeo
—Este martes se recordará a su padre nada más y nada menos que en el Parlamento Europeo
—Es verdad que en Aragón la figura de mi padre ha pasado de ser una figura partidista a ser un símbolo de todos los aragoneses, que forma parte de la memoria democrática de nuestro país, de España. Es necesario seguir explicando lo que ha ocurrido durante tantos años de terrorismo en España y el 25 aniversario del asesinato, estando yo como eurodiputado, es una oportunidad buena para homenajear a mi padre, que fue también profundamente europeísta, que veía que el futuro discurría por estas instituciones, que formó parte del Comité de las Regiones. Y, por supuesto también hacerlo con el objetivo de concienciar y de explicar todo lo que ha ocurrido en España durante tantos años, lo que fue el terrorismo de ETA y que exista un relato claro de víctimas y verdugos, que es lo que ha habido.
—Además, será un homenaje en el que estarán presentes personas de distintos países
—Al final es un acto promovido por el Partido Popular Europeo para honrar la memoria de mi padre pero también la memoria de las más de 850 víctimas del terrorismo de ETA y de todas las víctimas del terrorismo, que al final son objeto del odio, de la intolerancia, del totalitarismo, de gente que quiere destruir nuestras libertades. Y eso une al terrorismo del ultranacionalismo identitario excluyente de ETA con el yihadismo. Al final, todos son fanatismos que buscan la destrucción de nuestro sistema democrático y de nuestras libertades. Y de ese punto en común, llevar una vez más el relato, la imagen de una víctima, su historia, hace que Europa sea consciente de que la amenaza terrorista o la amenaza que deriva de estas ideologías extremistas siempre está permanente y lo debemos tener siempre en mente.
—¿Siente esa misma conciencia en las instituciones españolas con la salida de todos los presos de ETA que están saliendo?
—Lo que observamos en el Gobierno de España y en el Partido Socialista es la laxitud con la que está abordando todo esto. Por desgracia, hemos entrado en un proceso de blanqueamiento de Bildu. Han entrado también a esa narrativa de estar reescribiendo la historia de lo que fue ETA, llevándolo hacia a su terreno. Y se acaba blanqueando a un partido político que es heredero de Herri Batasuna, que hoy por hoy, por desgracia, tiene un 33 % de votos en el País Vasco y Navarra, que no condena el terrorismo, que no reniega de su pasado de sangre. Y esa es la realidad. Y yo creo que ese es el gran drama de las políticas de Sánchez. Yo creo que eso va a quedar para la posteridad como uno de sus grandes errores, esta laxitud, esta connivencia con Bildu, haberlo convertido en un interlocutor privilegiado del Gobierno de España.
Lo que se debería convertir en un pilar fundamental de la memoria democrática para el futuro, se está desdibujando por la acción y por la participación activa del Gobierno
—Y que está llevando a la excarcelación de los etarras
—Primero fueron los acercamientos, después fueron las transferencias de prisiones al Gobierno vasco y ahora estas concesiones de beneficios penitenciarios. A nadie creo que se le escapa que existe una estrategia absolutamente calculada por parte del entorno de ETA, de sus abogados. Ese repentino arrepentimiento de todos ellos sin que haya la más mínima colaboración con la Justicia... Es una estrategia en la que el Partido Socialista ha decidido entrar y le hace el juego a Bildu. Y eso es un problema. El problema es que en este momento lo que nosotros o la sociedad española debería convertir en un pilar fundamental de la memoria democrática de nuestro país para el futuro, unos hechos de los que aprender se están desdibujando por la acción y por la participación activa del Gobierno de nuestro país y del Partido Socialista. Y es un error enorme.
—Cuando asesinaron a su padre usted no estaba en política, tenía 17 años. ¿En qué medida su padre le marcó esa vocación política?
—La política me ha gustado toda la vida. Tenía un padre que era político. Pero hay una circunstancia específica y concreta en mi vida que me la metió de manera definitiva e irreversible, que es el asesinato de mi padre y que es ver como a mi padre lo asesinan por representar a un partido, por defender unas ideas políticas, por defender una democracia y un proyecto. Y eso al final es verdad que en cierto modo me conjura en que me gustaría seguir los pasos de mi padre. Yo creo que es una reacción natural a un suceso de esas características. Frente a esa injusticia tan salvaje se trata de reaccionar y de implicarte. Y además con una con una firme convicción, que es una que mi padre durante su vida me inculcó. Mi padre era una persona profundamente dialogante, tolerante, respetuosa con todo el que pensaba diferente, moderado. Y hay una realidad y es que el asesinato se produjo a manos de unos ultranacionalistas, excluyentes, identitarios, extremistas, fanáticos. Eso también te deja una lección importante. Mi visión política siempre va a estar afectada por una visión moderada de la vida, una visión moderada también de abordar las relaciones personales, las relaciones políticas.
Las heridas que nos ha dejado el terrorismo, sea yihadista, sea el de ETA, tienen que formar parte también de esa conciencia de Europa, porque son hijas de lo mismo, del fanatismo
—¿Qué se puede hacer desde Europa con las víctimas del terrorismo?
—Ya se han hecho cosas importantes. Durante esta legislatura estamos trabajando la directiva de víctimas de terrorismo. Es un modo de mostrar que, por medio de legislación europea, tenemos capacidad de defender los principios en los que creemos, de defender a las víctimas y que no se puedan estar produciendo atentados contra su dignidad en las calles del País Vasco Navarra, como ha ocurrido en los últimos años. Pero más allá de eso, creo que hay una parte que es fundamental, que es la de la concienciación. Y Bruselas es otra esfera en la que tratar de concienciar, en la que hacer recordar que en Europa nacieron dos guerras mundiales, que es algo que le llevamos muy dentro, que llevamos en el ADN. Dos guerras mundiales provocadas precisamente por nacionalismos exacerbados que enfrentaron a sociedades hasta envenenarlas y llevarlas a niveles de absoluta locura. Y después de aquello se reencontraron en un proyecto con Europa. Entonces, precisamente Europa nace como contraposición a estos ultra nacionalismos, con ese deseo de fomentar la convivencia. Y yo creo que las heridas que nos ha dejado el terrorismo, sea yihadista, sea el del GRAPO o el de ETA, tienen que formar parte también de esa conciencia de Europa, porque son hijas de lo mismo, del fanatismo, del extremismo y nos tienen que ayudar como guía para orientar y para alejarnos de todo tipo de extremismo. Porque forma parte de esa memoria democrática del conjunto de Europa y en eso, las instituciones europeas tienen que tener un papel también de impulsor de esa visión.