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Foto de archivo del momento en el que fue detenido Nelson, el asesino en serie de homosexuales en Bilbao.Europa Press

Asesino en serie de homosexuales

Mantienen la petición de 30 años de cárcel para el colombiano acusado de matar a un septuagenario en Bilbao

El acusado quedaba con hombres homosexuales a través de una app de citas para posteriormente estrangularlos con la técnica 'mataleón' y realizar transferencias a su cuenta bancaria

La acusación particular ha mantenido su petición de 30 años de prisión para el acusado de acabar con la vida de un septuagenario en Bilbao, cuyo cuerpo fue hallado en su domicilio en octubre de 2021, por un delito de asesinato con alevosía y robo con violencia. Esta, acusación representada por la asociación de gais, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales del País Vasco, Gehitu, también se ha reafirmado en su petición de alrededor de 29 años por considerar que se da la agravante de discriminación por orientación sexual y estafa informática, mientras que Fiscalía pide 16 años por homicidio y estafa, y la defensa la libre absolución.

Los hechos enjuiciados representan el cuarto proceso que afronta el acusado, que cumple ya tres condenas que superan los 37 años de prisión por delitos de asesinato, intento de homicidio y estafa continuada. Estos crímenes están relacionados con la muerte el 5 de octubre de 2021 de un hombre de 73 años, de cuya cuenta bancaria se sustrajeron 3.000 euros minutos después de su fallecimiento. La sección segunda de la Audiencia Provincial de Vizcaya ha acogido este martes la quinta y última jornada del segundo juicio con resultado de muerte contra Nelson David Moreno Bolaños, en la que las partes han elevado las calificaciones provisionales a definitivas.

Este miércoles se entregará el objeto del veredicto al jurado para que inicie sus deliberaciones. El acusado y la víctima se habrían conocido a través de una aplicación de contactos para homosexuales y se trataría de una de las cinco muertes de las que está formalmente acusado. En el transcurso de la sesión, el Ministerio Público ha considerado «demostrado, más allá de toda duda razonable», que el acusado cometió los hechos que se le atribuyen, todo ello en base a los «numerosos indicios acreditados».

En su alegato, ha insistido en que víctima y acusado contactaron la jornada de autos a través de una aplicación de contactos sexuales y, ya en el domicilio del septuagenario en el barrio de Txurdinaga, Nelson le aplicó la técnica del 'mataleón' con la intención de «obtener beneficio económico». Con posterioridad, habría efectuado desde el móvil de la víctima dos transferencias por un valor conjunto de 3.000 euros a una cuenta de su titularidad para trasladarse después hasta el domicilio donde residía en la calle Cantera. Ha incidido en que el acusado actuaba siempre en base al mismo «patrón» y cuando se gastaba el dinero de una de las víctimas buscaba otra para obtener «nuevos ingresos».

La gran mayoría de los damnificados serían hombres homosexuales que vivían solos, con una situación económica holgada y residentes en un radio de 1.000 metros de su propio domicilio. El abogado de la familia de la víctima ha considerado que existen pruebas de que el acusado contactó con la víctima, le mandó una foto, tenían una cita, y de que a la hora aproximada de la muerte se llevaron a cabo dos transferencias bancarias. Ha sostenido que Nelson actuó con alevosía, ya que la posibilidad de defensa de la víctima era nula al estar «relajado, esperando una agradable velada», y sufrir un 'mataleón', técnica que «no tiene por qué dejar huella alguna» en quien la padece.

La acusación popular ha recordado por su parte las sentencias condenatorias impuestas ya al acusado, de quien ha considerado no se puede decir que era un asesino «perfecto». «No es un genio malévolo y ha dejado muchos rastros», ha añadido.

El abogado de la defensa ha rechazado que se haya probado la culpabilidad de su defendido. «No le mató. No tuvo nunca ningún encuentro con él. Nunca estuvo en el domicilio y nunca tuvo contacto telefónico», ha enfatizado, al tiempo que ha defendido que la víctima tuvo una «muerte natural» por insuficiencia cardiorrespiratoria.