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Leire Díez, durante una rueda de prensa el pasado veranoEuropa Press

Mucho que decir o que callar

El PSOE no se atreve a querellarse contra Leire Díez ni para disimular

El partido y la Moncloa enfrían la posibilidad de emprender acciones legales contra la fontanera, aunque Sánchez anunció que lo estaban estudiando. A ello se une que Interior le puso contravigilancia

«¿Por qué no se querellan contra Leire Díez como piden algunos socialistas?, ¿es miedo o es connivencia?». La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo se lo preguntó este miércoles a bocajarro en el Congreso al ministro Félix Bolaños, que directamente no respondió. Ni sí, ni no.

El PSOE y la Moncloa continúan dando largas a la oposición y a la prensa sobre una querella que todo apunta a que jamás presentarán; contra una mujer que antaño trataron de hacer pasar por una militante cualquiera, aunque después se ha sabido que el partido financiaba sus «andanzas» —palabra empleada por Pedro Sánchez— y hasta que el Ministerio del Interior le puso contravigilancia.

Las reticencias a emprender acciones legales contra ella no hacen sino aumentar las sombras sobre lo que Leire Díez, el eslabón más débil de la cadena, pero el más peligroso, puede decir o callar ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Hace unos días, la exmilitante socialista dejó una advertencia a sus excompañeros durante una conversación con La Sexta. Preguntada por quién le daba las órdenes, respondió: «Cuando lo mire bien (la documentación judicial), te lo digo». Y de los socialistas que la llaman fantasiosa, dijo: «Qué poco prudentes son. Sin más».

De «más adelante» a no hay «prisa»

Fuentes socialistas señalaron este miércoles que, de haber querella, será «más adelante». Y fuentes gubernamentales añadieron que no «hay prisa». En ambas orillas enfriaron la posibilidad al máximo. Ello apenas unas horas después de que Interior reconociera a regañadientes que puso a Díez contravigilancia en junio de 2025, durante dos meses, después de que tuviera un incidente con el empresario Víctor de Aldama en el transcurso de una rueda de prensa. El Debate lo publicó el martes en exclusiva y, a partir de ahí, el departamento de Fernando Grande-Marlaska se vio en la obligación de confirmarlo.

El propio Sánchez anunció el viernes de la semana pasada, desde Montenegro: «Ahora estamos los equipos jurídicos del PSOE investigando y analizando toda la documentación de toda esta causa, que es más de un terabyte lo que hay de información. Y cuando lo hagamos, con rigor y con la solvencia que siempre hemos querido hacer este tipo de acciones, ustedes tendrán debida información sobre cuáles son las acciones que vamos a emprender en defensa de la honorabilidad, por supuesto, y de la limpieza del PSOE».

Pasan los días y en Ferraz nadie mueve ficha, a pesar de que las agendas de Leire Díez comprometen directamente a Sánchez, a quien ella identifica como «PS». El apunte en el que la fontanera escribe «abogado del hermano de PS» no deja lugar a dudas. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, negó el martes en la Moncloa, «rotundamente», cualquier encuentro del presidente con Díez. Lo hizo con el mismo aplomo con el que, hasta la semana pasada, el ministro del Interior también negó las tres reuniones de esta con la directora general de la Guardia Civil. Luego resultó que eran ciertas.

Este miércoles, la Fiscalía General del Estado tuvo que reconocer dos encuentros de la fontanera y de Jacobo Teijelo, abogado del exdirigente socialista Santos Cerdán, con el exteniente fiscal de la Secretaría Técnica, Diego Villafañe. Este último era un hombre de confianza del ahora inhabilitado Álvaro García Ortiz. Suma y sigue. «El presidente nunca ha conocido, ni ha avalado, ni ha sido informado de las andanzas de Díez, que nunca, por cierto, hubiera tolerado», aseguró Saiz. Los socialistas han llamado a la exmilitante «pequeña Nicolasa», «Mata Hari», «fantasiosa», «fanfarrona», «lunática»… pero siempre fuera de micrófono.

En el PP y Vox están convencidos de que el PSOE no quiere provocar a Díez porque sabe demasiado. Sin que ella haya tirado de la manta, la cloaca socialista ya ha afectado a varios órganos vitales del sanchismo: la Moncloa, la Gerencia del PSOE, la Presidencia del PSOE, el PSC, la Dirección General de la Guardia Civil, el Ministerio del Interior y la Fiscalía General del Estado. Cuanto más, si se decide a hablar. Aunque los socialistas insisten en que no le tienen ningún miedo. A la imputación de Díez en la causa abierta por el juez Pedraz se unen otras dos: la que dirige el titular del juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Arturo Zamarriego, también sobre la cloaca socialista (Pedraz le ha pedido unificar ambas en la que lleva él); y la que investiga las adjudicaciones de obra pública a Acciona y Servinabar.

En el PSOE siguen defendiendo que no hay motivos para que Pedraz impute al partido y que su presidenta, Cristina Narbona, está absolutamente tranquila después de ser citada a declarar como testigo, al quedar de manifiesto que Cerdán la puso al corriente de las actividades de la fontanera («¿a ella sí y al secretario general no?», se preguntan en el PP). Desde Ferraz reiteran que ambas mujeres se conocían de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que su relación no era «personal» sino de meras «conocidas» y que haber intercambiado mensajes con Díez no hace a Narbona «cómplice».