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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Puesto de Mando Avanzado (PMA) de CenicientoCOMUNIDAD DE MADRID

La izquierda intenta usar los incendios para atacar a un PP que opta por la tregua

Mientras Ayuso evitaba responder a las críticas y centraba su discurso en el operativo desplegado sobre el terreno, la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, aprovechó la emergencia para reprochar al PP su voto en contra de la quita de la deuda autonómica

La devastación provocada por los incendios que arrasan Madrid y Ávila ha terminado por abrir también un frente político, aunque con una diferencia respecto a otras grandes emergencias vividas en los últimos años. Mientras el Gobierno y la Comunidad de Madrid han tratado este sábado de proyectar una imagen de coordinación institucional, con Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso compartiendo el puesto de mando avanzado de Cenicientos y evitando cualquier reproche público, las críticas han llegado desde otros dirigentes de la izquierda, que han aprovechado la gravedad de la situación para responsabilizar al PP de la gestión de la emergencia y de las políticas de prevención desarrolladas durante los últimos años.

La fotografía de la jornada fue, precisamente, la del presidente del Gobierno y la presidenta madrileña reunidos junto a los responsables del operativo que lucha contra un incendio que ya obliga a gestionar de manera unificada los fuegos de Madrid y Ávila. Ambos comparecieron después por separado, pero con un mensaje prácticamente idéntico, asegurando que el momento exige concentrar todos los esfuerzos en la extinción de las llamas y en la atención a las decenas de miles de personas evacuadas.

Ayuso, por su parte, evitó alimentar polémicas y aseguró que tanto ella como Sánchez estaban «trabajando juntos» y, preguntada por los mensajes que algunos ministros habían publicado en las últimas horas en redes sociales, zanjó la cuestión con un escueto «no tengo ninguna valoración», insistiendo en que la situación era «completamente inédita» y que no era el momento de desviar la atención de la emergencia.

En términos similares se expresó el presidente del Gobierno, que prefirió poner el acento en la coordinación entre administraciones y subrayó que el Estado, las comunidades autónomas, las diputaciones y los ayuntamientos estaban movilizando todos los recursos disponibles para combatir un incendio que ya ha obligado a evacuar a decenas de miles de personas y que continúa condicionado por la evolución del viento.

Ese mismo mensaje de contención trasladó también el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien defendió que, ante una emergencia de estas dimensiones, «todos somos uno» y apeló a «refrescar el ambiente político». El líder de la oposición sostuvo que España «no puede tener ninguna discusión sobre la necesidad de colaborar y de trabajar juntos» para hacer frente a los incendios y, aunque deslizó una crítica hacia quienes cuestionan que las comunidades gobernadas por el PP recurran a la UME mientras otras hacen lo mismo sin recibir reproches, insistió en que ahora «lo único importante» es atender a las familias afectadas y proteger vidas. «Lo mínimo que puede hacer un político es no crear más problemas de los que hay», afirmó, reclamando responsabilidad a todas las administraciones mientras el incendio sigue activo.

Sin embargo, ese tono institucional no encontró continuidad en el resto de la izquierda. Mientras Ayuso evitaba responder a las críticas y centraba su discurso en el operativo desplegado sobre el terreno, la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, aprovechó la emergencia para reprochar al PP su voto en contra de la quita de la deuda autonómica y del techo de gasto, argumentando que las comunidades necesitan más recursos para hacer frente a catástrofes como la que se vive estos días. «El problema no es lo que el PP escribe en X. Es lo que vota en el Congreso», sostuvo la dirigente socialista.

La portavoz del PSOE, Montse MínguezEva Ercolanese/ PSOE

Todavía más dura fue la líder de Podemos, Ione Belarra, que vinculó directamente la evolución de los incendios con la política forestal del Gobierno madrileño, recordando las advertencias que los bomberos habían realizado meses atrás sobre la reducción de efectivos y llegó a calificar a Isabel Díaz Ayuso de «negligente», defendiendo que «los incendios se apagan en invierno» mediante labores de prevención.

El viernes, por su parte, cuando la Comunidad de Madrid solicitó la declaración de la situación operativa 3 de interés nacional, el delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín, cuestionó públicamente esa petición y reclamó al Ejecutivo autonómico que explicara los motivos que la justificaban. Poco después era el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien acusaba a las comunidades gobernadas por el PP de «jibarizar los servicios públicos» para después pedir ayuda al Gobierno central cuando la situación se complica.

La respuesta de Ayuso llegó desde el propio puesto de mando avanzado, donde defendió que la coordinación entre administraciones estaba funcionando y deslizó que «allá la conciencia de los mamarrachos que se ponen por medio para calentar el ambiente». Puente recogió el guante apenas unos minutos después y respondió llamando «mamarracha» a la presidenta madrileña, mientras la emergencia se encontraba en pleno desarrollo.

Con el incendio aún lejos de estar controlado, con miles de personas evacuadas y con los equipos de extinción concentrados en aprovechar cualquier cambio favorable del viento, el PP ha optado por aparcar la confrontación. Una estrategia que previsiblemente volverá a escenificarse este domingo, cuando Pedro Sánchez visite las zonas afectadas de Ávila acompañado por el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. La izquierda, mientras tanto, prefiere alimentar polémicas y descalificar.