Fundado en 1910

El empresario Julio Martínez Martínez, socio del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez ZapateroÁngel Ruiz

El perfil  Julito, Yo Testaferro

Julio Martínez Martínez suscribió el contrato por el que Plus Ultra se comprometió a pagar a la red el 1% de los 53 millones del rescate

Julio Martínez Martínez (Elda, 58 años) es un consultor. O eso dice él. También sostiene que es asesor empresarial desde hace tres lustros. Todos le reconocen negocios de calzado. Pero el mundo ya le conoce por ser el «Julito» de José Luis Rodríguez Zapatero, el compañero de carreras (quizá correrías) por El Pardo. El de los desayunos opíparos con su amigo el expresidente tras entrenar juntos. Martínez tiene 39 empresas y le pillaron 280.000 euros repartidos en distintos muebles, en una bolsa de golf, en una caja de vasos, en un radiador, en una caja de mudanzas y sobre la encimera del baño, cuando fue registrada por la UDEF. Quizá ser el administrador único de varias de las compañías usadas para canalizar las presuntas mordidas de ZP tenga la culpa de ese botín doméstico. Él suscribió el contrato por el que Plus Ultra se comprometió a pagar a la red el 1% de los 53 millones del rescate. Para los empresarios de esa aerolínea en ruinas, que fue inyectada con dinero público, es «el lacayo» de Zapatero; para José Luis Calama, el instructor que investiga la causa en la que los dos amigos están imputados, además de las hijas del socialista y su secretaria, es el «correveidile»; y para el contador de nubes era «un amigo íntimo» y en su última entrevista televisiva lo rebajó a «un imputado» y, quizá en su fuero interno lo considere como «un delator». Todo desde que ha decidido contar en la Audiencia Nacional todo lo que sabe y confirmar que hubo tráfico de influencias y el epicentro fue el autodenominado «faro moral de la izquierda española».

Lo cierto es que el empresario es un hombre con suerte: logró burlar a María Jesús Montero y su eficacísimo periscopio fiscal, tan selectivo a veces. Un informe de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria ha certificado que el susodicho no entregó la Declaración de la Renta durante cuatro ejercicios (de 2020 a 2025, salvo en 2024) y carecía de cuentas bancarias en nuestro país, para evitar su supervisión cuando negociaba el rescate de la línea aérea. Lo más impresionante vino después: la recién dimitida directora de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, confesó en el Senado que si no saltaron las alarmas en el Fisco sobre el amigo del exjefe socialista «es un lamentable error». Sin más.

El empresario Julio Martínez Martínez en el SenadoEuropa Press

Zapatero conoce a Julito, como poco, desde 2011, cuando todavía era presidente, aunque ya por poco tiempo. De hecho, en esa fecha el alicantino compró al matrimonio Rodríguez Espinosa una casa en El Mirador de Vera (Almería) y la operación, con la presencia de notario, se firma en el Palacio de La Moncloa, tal y como ha confesado en sede judicial el negociador alicantino. Precisamente en ese chalé vacacional se constituyeron dos de las sociedades del pagador. El inmueble, de 250 metros cuadrados con seis dormitorios y cuatro baños, fue adquirido por el empresario por 345.000 euros, que le fueron pagados a los entonces inquilinos de Moncloa. Luego él mismo se lo vendió a la Mercantil Compañía Inversora de Superficies, vinculada a otro hermano Martínez Martínez. Curiosamente durante su comparecencia en la comisión de investigación de la Cámara Alta, Zapatero olvidó hablar de la compraventa de ese inmueble cuando se le preguntó por su relación con su ya parece que examigo. La memoria, tan evocada por él, le falló ese día.

ZP reconoció en el Senado que Julio, «como socio mayoritario de esa compañía me propuso ser consultor y yo le propuse que estuvieran también mis hijas»

Pero el hoy colaborador de la justicia sí ha contado que «con Zapatero primero fue la amistad y el deporte, y luego vinieron los negocios». Y qué negocios. El presunto testaferro corría con su amigo el expresidente por El Pardo, solo tres días antes de que el 11 de diciembre de 2025 fuera detenido. Hay sospechas de que fue alertado por su influyente compañero de chándal de que la UDEF estaba tras sus pasos. Aunque ZP lo ha negado: «Corrimos como todos los días», sentenció. Martínez tiene un piso ubicado en la calle de Diego de León, en Madrid. Allí vive y allí estaba la sede de Análisis Relevante, S.L., la compañía nuclear del entramado financiero para obtener las comisiones. Cuando los agentes la registraron, además de los casi 300.000 euros hallados, también encontraron cinco sobres, con caracteres chinos, con 10.000 euros dentro cada uno. El investigado explicó que ese dinero procedía de la venta de una propiedad, pero la policía se malicia que era parte de alguna mordida. También de esa vivienda se llevaron agendas con anotaciones ligadas a los contactos de Zapatero con los disidentes venezolanos y a supuestos negocios de exportación de oro y níquel. Julito, que ha dicho que fue el exmandatario el que le presentó a Delcy Rodríguez, también tenía notas sobre la liberación de presos, operativas del CNI en Venezuela, la repatriación de Edmundo González y apuntes sobre una posible licitación para Huawei por un valor estimado de 400.000 euros. El Reino de estos dos camaradas no era de este mundo. Ni siquiera de este continente.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.Europa Press

Inicialmente, el empresario encausado acompañaba a Zapatero como amigo a sus desplazamientos a Caracas y luego ya se introdujo por sí mismo en ámbitos empresariales y políticos de aquella dictadura. De hecho, en sus escritos, los dueños de Plus Ultra, Martínez Sola y Roberto Roselli, explicaron al juez que Julito intervino de forma exitosa en el aplazamiento de una deuda de la aerolínea con Petróleos de Venezuela SA (PDVESA). Un crack este empresario del calzado. Tan amigos eran Julio y José Luis que este último pidió a su compinche un favor personal. ZP reconoció en el Senado que Julio, «como socio mayoritario de esa compañía me propuso ser consultor y yo le propuse que estuvieran también mis hijas». La familia y los amigos, lo primero. Incluso, contra la ley.