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Menores extranjeros en Ceuta, este viernes a las puertas de la Jefatura Superior de Policía para ser identificadosEFE

Los menores se quedarán en España: Marruecos no ha repatriado a ninguno en los últimos diez años

Desde 2015, sólo 41 de los 32.763 no acompañados que han entrado a España han sido reagrupados con sus familias en su país de origen; ninguno es marroquí

A los cientos de niños y adolescentes marroquíes que se agolpan en los centros de atención de Ceuta, después de cruzar la frontera para escapar de su país, les espera con toda probabilidad un futuro lejos de su casa. En los últimos diez años con estadísticas ninguno de los casi 15.000 menores marroquíes no acompañados que ha entrado a España ha sido repatriado.

Marruecos no ha reagrupado con su familia a ningún menor no acompañado en los últimos diez años, según las estadísticas recogidas en las memorias anuales de la Fiscalía General del Estado. A pesar de ser el país con mayor número de entradas irregulares de niños y adolescentes, el vecino del sur no ha facilitado el regreso de ninguno a su casa. Una situación que no deja lugar a dudas sobre el futuro de los cientos de menores que formaron parte de la avalancha de 72.000 inmigrantes que irrumpieron en Ceuta por el Espigón del Tarajal. Formarán parte del reparto entre comunidades autónomas, las responsables de su tutela, una situación que ya ha levantado polémica entre partidos. Según la estimación provisional de las autoridades de Ceuta son 1.200, mientras que su capacidad de acogida es de tan sólo 29.

El proceso de repatriación de menores extranjeros ya es de por sí muy excepcional en España, pero con Marruecos es directamente nulo, según consta en las memorias de la Fiscalía, con datos hasta 2024. De las 32.763 entradas de menores no acompañados en los últimos diez años con estadísticas, entre 2015 y 2024, tan sólo se han reagrupado con sus familias en su país de origen a 41 niños, ninguno marroquí. Sus nacionalidades eran: 12 rumanos, diez argelinos, cinco colombianos, cinco albaneses, dos paraguayos, dos alemanes, un francés y un nigeriano con familia en Alemania. En los otros tres casos no consta el país de origen.

Las bajísimas cifras de repatriaciones contrastan con el elevado número de llegadas, 32.763 entre 2015 y 2024. Es decir, hay sólo una repatriación por cada 800 menores extranjeros no acompañados, el 0,12 %. Mientras las cifras de entradas van al alza. El último año con estadísticas, 2024, se registraron un récord de llegadas, 5.992, superando el máximo del año anterior, 4.865. Son diez veces más que hace una década, cuando se registraron 588 niños.

Casi la mitad de las entradas son de niños de Marruecos, 14.548 del total, ninguno de ellos repatriado. En segundo lugar está Argelia, con 4.593 menores. Senegal, Mali, y República de Guinea son otros países destacados, también sin ningún regreso a casa.

Trabas en sus países de origen

La repatriación de menores en España es una figura jurídica que, a pesar de su detallada regulación con la ley de extranjería, resulta residual en su ejecución práctica, como consecuencia directa de la falta de cooperación internacional de los países de origen y del sistema de garantías procesales para la necesaria protección de los menores.

A pesar de estas evidencias estadísticas, Rabat asegura que está trabajando para el regreso de sus niños. Según una fuente diplomática citada por EFE, «Marruecos ha asumido compromisos muy claros sobre este asunto» y «existen instrucciones» de Mohamed VI para «trabajar en favor del retorno de estos menores no acompañados a su país de origen, Marruecos».

«El obstáculo son las medidas administrativas y, en ocasiones, judiciales en España», según explica la fuente diplomática marroquí a la agencia de noticias. «El menor no puede regresar o no puede beneficiarse de esta operación de cooperación. Existen obstáculos en la legislación española vigente, en la que los menores reciben un tratamiento específico», añade. Se refiere a la protección de menores en España.

El primer paso para la gestión de los menores extranjeros no acompañados que entran en España, en el que están inmersos ahora la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, es la filiación, para conocer su país de procedencia y comprobar si realmente son menores de edad. Una vez constatada la edad, según el artículo 35.4 de la Ley de Extranjería, «el Ministerio Fiscal lo pondrá a disposición de los servicios competentes de protección de menores de la comunidad autónoma».

Después, según consta en el artículo 35.5 de la ley, «la Administración del Estado solicitará informe sobre las circunstancias familiares del menor a la representación diplomática del país de origen con carácter previo a la decisión relativa a la iniciación de un procedimiento sobre su repatriación». Es aquí donde las autoridades de los terceros países pueden bloquear la repatriación.

El artículo 35.5 concluye: «De acuerdo con el principio de interés superior del menor, la repatriación al país de origen se efectuará bien mediante reagrupación familiar, bien mediante la puesta a disposición del menor ante los servicios de protección de menores, si se dieran las condiciones adecuadas para su tutela por parte de los mismos». Una situación que no se ha dado en ninguna ocasión en el caso de los niños y adolescentes marroquíes, compatriotas de los cientos que se agolpan en Ceuta en la mayor crisis migratoria de la historia de España.