El ministro del Interior, este lunes en Ceuta, por cuarta vez desde el 30 de julio
El hartazgo de un pueblo
Marlaska es despedido con una pitada monumental en su cuarta visita a Ceuta
Decenas de ceutíes lo esperaron a las puertas de la Delegación del Gobierno. Esta vez, el ministro del Interior se cuidó mucho de no repetir que entiende la «inseguridad subjetiva» de los vecinos
Fernando Grande-Marlaska fue despedido por los ceutíes con una enorme pitada, insultos y abucheos este lunes, en su cuarta visita a Ceuta desde la invasión del 30 de julio. Al menos, en esta ocasión evitó repetir que entendía la sensación de «inseguridad subjetiva» de los ceutíes. Unas declaraciones que, la vez anterior, provocaron una enorme indignación en la ciudad autónoma y a su presidente, Juan Jesús Vivas, que las refutó con datos.
El ministro del Interior se desplazó a Ceuta para visitar el centro de acogida temporal de extranjeros y distintas unidades de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. También las dependencias de la Oficina de Asilo y Refugio habilitadas por el Ejecutivo. Ya por la tarde dio una rueda de prensa en la sede de la Delegación del Gobierno.
A la salida lo esperaba un furgón blindado con los cristales tintados, escoltado por otro de la Policía Nacional. Pero, también, decenas de ciudadanos hartos después de casi dos meses con la ciudad ocupada por más de 10.000 inmigrantes. Que, además, en los primeros días el propio Grande-Marlaska cifró en 2.000. En las imágenes se respira tensión. Había gente de todas las edades, ataviados con silbatos y banderas de España y de Ceuta.
El ministro del Interior es el que más ha viajado a Ceuta en estas semanas, solo superado por Ángel Víctor Torres, el ministro responsable del mando único. Y todas sus visitas han sido de apenas horas. Incluso la primera. El 31 de julio, Pedro Sánchez y Grande-Marlaska se desplazaron por primera vez a la ciudad autónoma. En la comparecencia que hizo el presidente aquel día, anunció que el ministro del Interior iba a quedarse allí «unos días» para seguir la evolución de la crisis. Sin embargo, este último abandonó la ciudad al día siguiente, apenas 24 horas después que el presidente, como desveló el pasado viernes El Debate.
Entre las denuncias de los ceutíes, el abandono por parte del Ejecutivo es una constante. Y lo es desde antes de la invasión, porque Vivas ya venía advirtiendo los días antes de que las entradas a nado por el Tarajal estaban creciendo exponencialmente.