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Fernando Grande-Marlaska compareciendo ante los medios en la sede de la Delegación del Gobierno

Fernando Grande-Marlaska compareciendo ante los medios el 1 de agosto en Ceuta, poco antes de abandonar la ciudadEuropa Press

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Sánchez anunció que Marlaska se quedaba «unos días» de guardia en Ceuta tras la invasión pero se marchó a las horas

Ambos viajaron a la ciudad el viernes 31 de julio. El presidente estaba de vuelta en la Moncloa a la hora de comer. Entre medias afirmó que el ministro seguiría la evolución de la crisis in situ. No fue así

El viernes 31 de julio, un día después de la invasión, Pedro Sánchez anunció desde Ceuta que el ministro del Interior iba a quedarse allí «unos días» para seguir la evolución de la crisis. Sin embargo, Fernando Grande-Marlaska abandonó la ciudad al día siguiente, apenas 24 horas después que el presidente. En concreto, poco después de una reunión y una comparecencia que tuvo ese sábado 1 de agosto por la mañana.

El ministro del Interior pasó únicamente una noche en Ceuta, la del viernes. Se alojó en el Parador, que está situado en la Plaza de África. Desde el Gabinete de Comunicación del Ministerio confirman a El Debate que Grande-Marlaska regresó ese sábado a Madrid, pero argumentan que adelantó la vuelta «para preparar con su equipo la reunión extraordinaria de ministros del Interior de la Unión Europea, convocada de urgencia para el 4 de agosto». Es decir, para el martes siguiente. Era una reunión telemática: participó en ella desde la sede de su ministerio en la capital.

Lo de que iba a seguir in situ la crisis no fue así. La mañana del 31 de julio, poco antes de las 10 horas, Sánchez y Grande-Marlaska viajaron desde Madrid a Ceuta de urgencia para conocer qué había pasado y reunirse con el presidente Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno en la ciudad, responsables de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y el director del CETI. Volaron en Falcon hasta Málaga y, desde allí, en helicóptero hasta el helipuerto de Ceuta.

Al término del encuentro, Sánchez hizo una declaración institucional escoltado por el ministro del Interior. En el transcurso de la misma, durante la que calificó de «violación de la integridad territorial de España» lo ocurrido, el presidente afirmó textualmente: «Finalmente, trasladarles -se me había olvidado comentarlo en la introducción- que el ministro Fernando Grande-Marlaska permanecerá también aquí unos días para que siga en persona la evolución de esta crisis».

El Falcon que trajo de vuelta a Sánchez ese mismo viernes despegó desde Málaga pasadas las 14 horas. A la hora de comer, el presidente ya estaba en la Moncloa. La familia Sánchez Gómez voló a Lanzarote poco antes del mediodía del sábado para empezar sus largas vacaciones. Porque, según él, era «su derecho».

En Ceuta se quedó ese viernes 31 de julio el ministro del Interior, en efecto, pero por muy poco tiempo. Sobre las 14 horas del sábado, Grande-Marlaska abandonó la ciudad, después de reunirse esa mañana con el delegado del Gobierno en Ceuta y con mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la sede de la Delegación. Se suponía que se iba a quedar «unos días», según había dicho el presidente, y fueron unas horas.

Tras ese encuentro, antes de su marcha, compareció ante la prensa y afirmó que 70.000 de los 72.000 inmigrantes que según él habían entrado (las cifras se han demostrado muy lejos de la realidad) ya habían regresado a Marruecos. E incluso llegó a asegurar: «Se ha revertido la situación casi en su totalidad». Después de escucharlo, el ministro Óscar Puente tuiteó el sábado a las 13 horas, en tono triunfalista: «Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez». Unas palabras que persiguen al Ejecutivo, siete semanas después de la invasión y cuando quedan más de 10.000 inmigrantes en Ceuta.

Desde Interior señalan también a este periódico que el ministro habló con el presidente ceutí por teléfono el 1 de agosto para informarle de que se tenía que marchar, y que estuvo «pendiente permanentemente de la situación en la ciudad autónoma, en la coordinación del dispositivo de seguridad y de las funciones que le competen a su departamento».

El segundo de los tres viajes que Grande-Marlaska ha realizado hasta la fecha a Ceuta se produjo el jueves 13 de agosto, donde volvió a reunirse con el delegado del Gobierno y con los mandos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Ese día también se entrevistó con el presidente Vivas. Entre medias, compareció ante los periodistas y se retractó a medias: mantuvo que habían entrado 72.000 inmigrantes, pero elevó a 5.000 el número de los que quedaban en la ciudad. Aquel día, el Gobierno ceutí desmintió las cifras del ministro y aseguró que aún vagaban por sus calles entre 8.000 y 11.000.

La última visita del responsable de Interior a la ciudad autónoma se produjo el martes 8 de septiembre, tras participar en el Consejo de Ministros. Visitó el centro de acogida instalado por el Gobierno en el polígono industrial de El Tarajal y el puesto fronterizo de Ceuta. Después compareció desde la Delegación del Gobierno, en una supuesta rueda de prensa en la que, en realidad, solo admitió tres preguntas, para indignación de los periodistas. Y aun así le dio tiempo para sembrar la polémica al asegurar que entendía la sensación de «inseguridad subjetiva» que sentían los ceutíes; como si fuera fruto de su imaginación el aumento de la delincuencia, documentado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla.

Grande-Marlaska volverá el próximo lunes 21 de septiembre a Ceuta, destacan desde su Ministerio.

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