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Narcolancha fondea a pocos metros de la playa de Sancti Petri

Narcotráfico

«Nos van a matar»: el WSJ retrata cómo las narcolanchas han superado a las fuerzas de seguridad en el Estrecho

El diario estadounidense recuerda el ataque de 2024 en el que murieron dos guardias civiles y recoge que las autoridades admiten estar infraequipadas

Las narcolanchas ganan la partida en el Estrecho. En los últimos años, España se ha convertido en una de las principales puertas de entrada de la cocaína en Europa. Y las autoridades no logran frenarlo, tal y como ya han denunciado en diversas ocasiones los agentes desplegados en las zonas más afectadas y recoge en un amplio reportaje el periódico estadounidense The Wall Street Journal.

El diario arranca con el terrible ataque producido en febrero de 2024, en el puerto de Barbate, Cádiz, en el que una narcolancha embistió una embarcación de la Guardia Civil matando a dos agentes mientras, desde la orilla, varios espectadores jaleaban a los delincuentes al grito de «¡olé!». Dos años después, el mercado de la cocaína no ha dejado de crecer y los narcotraficantes han segado más vidas.

Las fuerzas de seguridad, en clara desventaja

Las fuerzas de seguridad españolas se encuentran en una clara desventaja frente a los reyes de la droga. De las cerca de 36 patrulleras disponibles en el sur, menos de diez pueden igualar la velocidad de una narcolancha, que alcanza los 60 nudos y transporta hasta cuatro toneladas de droga. Los traficantes se apoyan además en drones, radares y cámaras térmicas para no ser detectados. Los agentes, en cambio, solo pueden disparar si los narcos abren fuego primero.

«No se puede permitir que cientos de narcolanchas campen por un puerto o una bahía a la vista de todos, o que descarguen mientras hay familias con niños bañándose cerca», afirmaba al diario Juan Luján, jefe de la unidad policial contra el crimen organizado en la Costa del Sol. Aun así, reconoce, las fuerzas de seguridad han cedido de facto el control de las aguas. «Los vemos. El problema es pararlos», resumía Lisardo Capote, responsable de Vigilancia Aduanera en el Campo de Gibraltar.

Los periodistas de la publicación estadounidense acompañaron a una patrullera de Aduanas en una ronda nocturna por la costa y el Guadalquivir. Su capitana, María Orellana, cuenta que los traficantes los saludan al pasar. «No temen a las autoridades», dice. También recuerda cómo tuvo que ordenar la retirada cuando una narcolancha amenazó con embestirlos: «Chicos, nos van a matar».

Más de 600 narcolanchas operan en el Estrecho

Según el último Informe Anual de Seguridad Nacional, remitido al Congreso, más de 600 embarcaciones rápidas, sospechosas de llevar a cabo operaciones de narcotráfico en las costas españolas, principalmente en el estrecho de Gibraltar, han sido identificadas por el COVAM, el principal centro de vigilancia marítima de España, dependiente de la Armada, con base en Cartagena, Murcia.

El documento asegura que la presión policial en el Campo de Gibraltar ha desplazado la acción de los grupos criminales a otras zonas, como la costa onubense o el Algarve portugués, y confirma que la violencia de los narcotraficantes se ha intensificado. Aunque el número de incidentes violentos registrados contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «no ha sido especialmente elevado en comparación con años anteriores», Seguridad Nacional avisa de que «se está detectando una mayor capacidad ofensiva», citando el uso de armas de guerra por estas organizaciones criminales.

«Las lanchas entran cuando quieren. Dejan la droga y se van», resume al WSJ Francisca María Gómez Pantoja, madre de uno de los agentes fallecidos en 2024, que las ve pasar a diario desde su casa, junto a la playa.