Las murallas reales de Ceuta
Cuando el Gobierno de Felipe González quiso poner en venta la muralla de Ceuta
Se consiguió paralizar no la venta de Entursa, que se realizó con determinados hoteles, pero sí la de tres emblemáticos e históricos edificios: el Hostal de los Reyes Católicos en Santiago, San Marcos en León y la Muralla de Ceuta
No se producía una visita real a Ceuta desde el año 2007, cuando la realizaron don Juan Carlos y doña Sofía. Y esta de ahora es la primera de nuestros actuales reyes desde hace 12 años.
Por circunstancias muy graves y duras, la avalancha de inmigrantes de los días 30 y 31 de julio, que tienen preocupados a todos los españoles de buena fe, pero que no es el objetivo de este artículo relatar ahora, y sí es por el que se acercan a Ceuta nuestros reyes. Mis deseos de mejoría en la situación: que se encuentren los medios para paliarla, ayudando a Ceuta y protegiendo nuestras fronteras.
Hoy quiero exponer lo que este hito histórico fue en su día en mi vida personal, en los años 1985 y 1986, ya que, mantuve una fuerte lucha promovida a través de mi estancia en el Senado; se consiguió evitar la venta de la Muralla de Ceuta; patrimonio arquitectónico, artístico, cultural e histórico. Además, pasaba a manos extranjeras: una multinacional cuya cabeza visible era, nada más y nada menos, el jefe de los ismaelíes del mundo, el multimillonario Karim Aga Khan IV; la cadena CIGA.
Se trataba de vender Entursa (Empresa Nacional de Turismo, S. A.), que estaba dentro del INI (Instituto Nacional de Industria). Se consiguió paralizar no la venta de Entursa, que se realizó con determinados hoteles, pero sí la de tres emblemáticos e históricos edificios: el Hostal de los Reyes Católicos en Santiago, San Marcos en León y la Muralla de Ceuta. El haber emprendido todos los trabajos para evitar su venta hace que hoy la visita de los reyes tenga la perspectiva de que los significativos actos que se van a realizar dentro de dicha muralla se celebren en un espacio representativo público, perteneciente, por tanto, a todos, y muy importante escenario para altas instituciones del primer nivel.
La venta de Entursa era algo que se decidía de manera opaca desde los despachos de Madrid. Hablamos de la segunda legislatura, de los años 82 al 86, del gobierno del Partido Socialista, de aquel gobierno de supermayoría parlamentaria en las dos cámaras. Felipe González, presidente, obtuvo la mayor de las votaciones del Partido Socialista. Y el INI estaba dentro del Ministerio de Industria, del cual era ministro el señor Solchaga.
¿Qué hubiera ocurrido si no se hubiese presionado, si se hubiera dejado de actuar? Los diarios de sesiones demuestran la batalla, que fue incisiva pero correcta, con moderación equilibrada también por parte del gobierno, con datos y razones que llevaron a un final positivo.
El expresidente del Gobierno, Felipe González
Soy gallega. Estaba entonces en el Parlamento en Santiago. Siempre he estado en contacto con la gente, y ahí se inició toda esta lucha, puesto que me buscaron el director del Hostal de los Reyes Católicos y varios trabajadores, muy preocupados porque no encontraban quien llevase adelante su causa ni les defendiese. Me explicaron entonces que se iba a vender el Hostal de los Reyes Católicos y que no encontraban ayuda. Me asustó. Veo clara la aberración. Me comprometo. ¿Vender patrimonio histórico? El hostal lo conocía; también San Marcos, que pretendían igualmente privatizar. Y sola me encamine a Ceuta a conocer la Muralla.(A la gallega Doña Yolanda, no hacen falta viajes en Falcon ni tanta compañía para intentar resolver problemas).
Y entonces, aun estando en minoría, entré también en el INI y en la propia Entursa, recabando datos de personal, estados financieros, etcétera. Y nos pusimos en marcha. El valor monumental de esos tres activos, repito, es incalculable. La Muralla me impresionó, el lugar y su historia. Reconozco, no la conocía; las habitaciones superiores están enclaustradas directamente en el lienzo de las históricas Murallas Reales de Ceuta, declaradas Bien de Interés Cultural.
La excepcional riqueza patrimonial de estos edificios centró los debates, y la obligada protección pública del patrimonio histórico español fue el leitmotiv de todos ellos. Vender joyas monumentales suponía vender patrimonio histórico insustituible. La presión fue determinante para obligar al gobierno a cambiar de estrategia. Se segregaron de Entursa el Hostal de los Reyes Católicos en Santiago, San Marcos en León y la Muralla de Ceuta para integrarlos dentro de la Red Nacional de Paradores de Turismo y, por tanto, para que quedaran dentro del patrimonio del Estado.
La cadena CIGA había mostrado un enorme interés por esos centros históricos, y la batalla de las ofertas económicas se detuvo en seco a las puertas de la puja, con la retirada formal de estos inmuebles por parte del INI. También copio: «La fortísima presión parlamentaria ejercida en el Senado, encabezada por la senadora Lovelle-Alen, provocó que el gobierno socialista impidiera legalmente su venta a capital privado. El Estado asumió que no había precio posible en el mercado para esas joyas arquitectónicas y culturales de valor incalculable, por lo que su traspaso a la Red de Paradores Nacionales fue definitivo».
Al final, el bloque hispano-italiano, la cadena CIGA, controlada entonces, como dijimos, por el Aga Khan, con vínculos en la banca y el sector turístico, acudió a la adjudicación por interés en los muchos hoteles de Entursa, entre los cuales quedaron también algunos muy emblemáticos como el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, el Mencey en Canarias o El Paular, en la sierra, cerca de Madrid. Hace cuarenta años, 5.186 millones de pesetas fueron a parar al patrimonio nacional, producto de la venta.
Conclusiones importantes
Quienes alardean de priorizar lo público lo venden constantemente. Es decir, privatizan y favorecen a los grandes; ahora mismo, este gobierno, a fondos buitres. Ellos mismos los llaman así. Me gustaría que aportasen las razones por las cuales dicen ser progresistas, ayudar a los ciudadanos y defender lo público.
Otra conclusión: un gobierno muy mayoritario que supo escuchar, dialogar y responder con ecuanimidad, aceptando las razones de la oposición. Está claro que un gobierno puede y debe rectificar. Aquello viejo de «se acierta cuando se rectifica» se cumplió en esta ocasión una vez más. Pero el gobierno actual ni escucha ni responde. A lo que se le pregunta, insulta y divide, y el verbo rectificar no lo conoce. Sí, aquello viejo de «sostenella y no enmendalla».
Reconozco, pues, públicamente el buen hacer y el respeto de un gobierno socialista mayoritario que escuchó a la oposición, y ello no le impidió ganar después varias elecciones más, sin atacar ni destruir la convivencia, como hacen los actuales.
Quiero añadir una cuestión más, y no menor: en aquel momento también se transmitió al gobierno la preocupación de las plantillas, ya que la absorción generaba despidos encubiertos y la pérdida de derechos adquiridos. La presión ejercida contribuyó a que en el traspaso definitivo a Paradores de Turismo se incluyeran cláusulas de blindaje y se solventara el conflicto laboral.
Podríamos relatar diferentes cuestiones de interés sobre tan importantes edificios monumentales y de muchos siglos de historia, que fueron salvados para continuar en el patrimonio nacional. Pero son suficientemente conocidos y lo que importa resaltar es el hecho de la no privatización y que nadie es pequeño en una batalla además de lo importante que es saber escuchar y rectificar.