Cueva de Los Letreros, Almería

Cueva de Los Letreros, Almería

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La cueva que esconde el símbolo de Almería: 5.000 años de historia y Patrimonio de la Humanidad

Ubicada en el término municipal de Vélez Blanco, es famosa por sus pinturas rupestres

Cuando decimos que Andalucía es un territorio con miles de tesoros no engañamos a nadie. Playas paradisiacas, senderos boscosos en los que observar rica flora y fauna, montañas desafiantes y cuevas que esconden increíbles hallazgos arqueológicos. Este último es precisamente el caso de la Cueva de Los Letreros, un lugar que fue utilizado como refugio en la antigüedad y que hoy en día forma parte del amplio Conjunto de Arte Rupestre del Arco mediterráneo, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial.

Ubicada en el término municipal de Vélez Blanco, en Almería, tiene su entrada en la ladera de la Sierra de María, a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar. En su interior fueron descubiertas diversas pinturas rupestres que contienen escenas relacionadas con las actividades que practicaban los primeros pobladores del sureste peninsular, así como figuras de animales, como cabras y ciervos, y hombres y mujeres, generalmente con los brazos y las piernas arqueadas. Estas pinturas se fechan en torno a unos 5.000 años a.C.

La Cueva de Los Letreros fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1924 y en fecha más reciente Patrimonio de la Humanidad. En este abrigo rocoso se descubrió la figura del Indalo, que representa un hombre que sostiene con sus manos un arco y que se ha convertido en el símbolo más representativo de Almería.

El indalo de Almería

Durante siglos, antes de que los estudiosos catalogaran el Indalo, este fue visto como un símbolo de buena suerte y un tótem en el norte y levante de la provincia de Almería, especialmente en Mojácar. En esta localidad, se pintaba con almagre para proteger las casas de las tormentas y el mal de ojo. En esa época, el Indalo era conocido en la zona almeriense como «Muñeco mojaquero» o «Muñequillo mojaquero».

A mediados del siglo XX, el Indalo fue adoptado como símbolo y emblema de un movimiento intelectual y artístico liderado por Jesús de Perceval, un discípulo algo anárquico de la visión mediterránea del filósofo Eugenio d'Ors. Perceval defendía una postura vital que reivindicaba la cosmovisión almeriense y la esencia de las culturas antiguas, promoviendo un renacimiento constante del clasicismo, considerado como un movimiento eterno que se renueva cíclicamente.

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