Carolina Molina García escritora

Carolina Molina García, con su nueva novela, en la parte superior del Palacio Carlos V de GranadaMarta de la Chica

Entrevista

Carolina Molina: «La Alhambra ha resistido a manipulaciones, vandalismo e incendios y todavía sigue en pie»

La escritora del libro Guía de curiosidades de la Alhambra nos devela algunos de los secretos que esconde el monumento

La Alhambra es uno de los 10 monumentos más visitados del mundo. En 1984 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, cada año, la visitan más de dos millones y medio de personas. Carolina Molina, escritora del libro Guía de curiosidades de la Alhambra, y una de las mejores novelistas del género histórico en España, nos invita a conocer un poco más el palacio nazarí que ha servido de inspiración a escritores, pintores y músicos de muy distintos lugares, desde hace más de cinco siglos.

–¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?

–Fue una idea práctica. He publicado más de trece novelas con Granada de protagonista o, con referencia importante, desarrollándose en diferentes siglos. Salvo en dos, la Alhambra aparece en todas de una forma o de otra y eso me ha proporcionado mucha documentación interesante. Los novelistas históricos siempre vamos a lo anecdótico y esas curiosidades son las que he incluido en esta Guía con la finalidad de que todos, hayan ido o no a ver la Alhambra, comprendan qué es.

–Dice que la Alhambra no está hecha de piedra, ni ladrillo, sino de sueños, ¿por qué?

–La Alhambra nos ha inspirado multitud de leyendas, muchas de ellas basadas en las impresiones de aquellos viajeros que la visitaron. Encontraron que no era un solo edificio, un solo monumento, sino una ciudad palatina construida de forma impecable por expertos alarifes que combinaron las matemáticas, la arquitectura, el arte y las técnicas más novedosas de su tiempo. A veces, cuando caminas por el Albaicín y ves la Alhambra entre sus casas blancas, te parece que es un decorado. Es la impresión que causa el sol sobre sus paredes, un misterio que produce el efecto de convertirla en algo etéreo, como de sueño.

Libro Carolina Molina

Libro de Carolina Molina

–¿Qué cree que tiene este monumento para seguir siendo, año tras año, uno de los más visitados y conocidos del mundo?

–Precisamente ese misterio del que antes hablaba. Es una ciudad que ha ido creciendo poco a poco a lo largo de los siglos, desde el siglo XIII hasta nuestros días, y en ella, como puede ocurrirle a una persona, han quedado reflejadas las arrugas del tiempo, las ampliaciones de salas, la construcción de sus torres o jardines. Ha resistido a las manipulaciones de sus restauradores y al vandalismo de los ejércitos. Ha soportado incendios y terremotos y todavía sigue en pie. Ahora la comprendemos mucho más y la disfrutamos gracias al gran trabajo que hacen desde el Patronato de la Alhambra y el Generalife y los muchos investigadores que la estudian. Tenemos que tener en cuenta que es excepcional, quizás el único palacio islámico medieval de esas características que existe ahora en el mundo. Es un error no conocerlo.

–De todos los personajes históricos, ¿cuál cree que hizo más por la conservación de la Alhambra?

–Sin ninguna duda, Leopoldo Torres Balbás, que se encargó de su restauración entre los años 1923 a 1936. Un madrileño, como yo, que se enamoró de la Alhambra. Lo que hoy se está manteniendo y restaurando parte de la idea científica de este hombre. Se enfrentó a la desidia, la intolerancia y la torpeza de los conservadores adornistas de su tiempo, que entendían el patrimonio como algo privado y manipulable a gusto del restaurador. Él investigó, se documentó y procuró que la Alhambra se acercara a su estado original, reconstruyendo palacios y espacios que antes estaban en ruinas.

–De todas las historias que ha conocido a lo largo de su labor de documentación, ¿cuál es la que más le ha sorprendido?

–El momento histórico de la Alhambra que siempre me ha apasionado más no es el de su esplendor, sino el de su deterioro. En el siglo XIX y tras la invasión francesa hubo un momento en que podríamos haber perdido esta ciudad única. El vandalismo fue el deporte nacional e internacional de aquel tiempo. Llegaban, veían y arrancaban todo lo que podían. La moda del alhambrismo hizo que cerrojos, techos, azulejos y otros objetos fueran robados con total impunidad. Hubo un momento en que fuera de España había «más alhambras» que en Granada. Todo ese concepto de desprecio pero de admiración del siglo XIX me ha cautivado siempre, ha sido un maltrato consentido a lo largo de los años y del que se habla poco.

Quizás es el único palacio islámico medieval de esas características que existe ahora en el mundoCarolina MolinaEscritoria del libro 'Guía de curiosidades de la Alhambra'

–En los agradecimientos se define como una humilde granadina nacida en Madrid: ¿a qué se debe?

–Soy un claro ejemplo de mestizaje literario, una granadina nacida en Madrid que no reniego de mis orígenes pero que adora la historia de Granada y me siento parte de ella. Todo comenzó hace más de treinta años, cuando llegué físicamente a la ciudad granadina, la que ya conocía desde que era una adolescente a través de la figura de Federico García Lorca. Luego me di cuenta de que Granada no es Lorca, no es ni siquiera la Alhambra, es una ciudad viva con una historia amplísima y con gente simpática y acogedora. Así que prometí divulgar su pasado y lo estoy haciendo a través de la literatura y de la gestión cultural (con jornadas, charlas y ahora un festival), sin abandonar por ello otros temas que me parecen de gran interés, como es visibilizar la novela histórica.

–Por último, de todas las curiosidades que cuenta, ¿cuál es la más importante para usted y la que más va a sorprender al lector?

–Creo que el descubrir que la Alhambra no es solo un monumento, es un concepto y un universo amplísimo. Las curiosidades de los viajeros románticos no tienen desperdicio. Tampoco sus leyendas y desde luego el comprender su construcción, llena de curiosidades (como el premeditado ritmo del agua, la estudiada perspectiva de sus vistas a través de sus ventanas), y los misterios aún sin resolver de sus muros y columnas, hechas con materiales pobres pero que son capaces de soportar los terremotos. Cada día que pasa, comprendiendo a la Alhambra, conocemos un poco más lo grande que es el ser humano, ya que en ella trabajaron y convivieron diferentes culturas (árabes, judíos y cristianos).

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