El presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, bromea en el Congreso del PP-A, celebrado justo antes de su detención

El presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, bromea en el Congreso del PP-A, celebrado justo antes de su detenciónPP-A

La trama que amenaza con abrir una vía de agua en el PP de Almería, una máquina perfecta de ganar elecciones

El Partido Popular ha cosechado tradicionalmente grandes victorias en la provincia. Sus números actuales hablan por sí solos: «Gobernamos el 88 % de su población», presumía recientemente, antes de ser detenido por el caso Mascarillas, Javier Aureliano García

Almería ha sido tradicionalmente un bastión electoral del Partido Popular, tanto en Andalucía como en España. Cuando los populares eran tradicionalmente derrotados por el entonces todopoderoso PSOE andaluz en las urnas, los almerienses solían aportar al centro-derecha sus mayores alegrías.

El Partido Popular ha ostentado la alcaldía de la capital desde 1995, con tan solo una breve interrupción de una sola legislatura entre 1999 y 2003. La Diputación, uno de los epicentros de la trama que ahora acaba de estallar, está bajo su control ininterrumpidamente desde 2011.

Fue allí, en la institución provincial, donde el PP de Almería se hizo a imagen y semejanza de su eterno presidente, Gabriel Amat que aún hoy, con 81 años, sigue siendo el alcalde de otra localidad importante de la provincia, Roquetas de Mar. Amat eligió sucesor en la figura de Javier Aureliano García, ahora detenido, aunque posteriormente puesto en libertad con medidas cautelares.

La posición de poder del PP en la zona se explica en las características socioeconómicas de una provincia donde más trabajadores activos se dedican a la agricultura. Un sector, el primario, al que la formación siempre ha sabido dar su oportuna trascendencia. No en vano, el consejero de la Junta del ramo es el también almeriense Ramón Fernández Pacheco, que ha tomado las riendas momentáneamente del PP provincial tras el descabezamiento de la cúpula con el inicio de la segunda fase del caso.

Estrella en el Congreso del PP-A

Hay imágenes que a todos los que estuvimos presentes en un determinado momento de la vida política de alguien que siempre vuelven a nuestra retina. Hace escasas fechas, el PP-A celebraba en Sevilla su Congreso autonómico que entronizó de nuevo a Juanma Moreno. El primer día, se organizó una reunión de presidentes provinciales, y debido al orden alfabético, el primero en hablar fue García.

Allí, hizo la mejor radiografía de lo que significa el PP en Almería. «Tengo un partido que gobierna el 88 % de la población de la provincia. De 103 municipios, gobernamos 64 de ellos, y tenemos 16 diputados provinciales, 5 senadores, 3 diputados nacionales y 525 concejales», resumió, entre los aplausos apasionados de los suyos, que portaban pancartas de Nuevas Generaciones en la provincia, que él también presidió.

Una euforia que se torció abruptamente esta semana, aunque el caso no es nuevo. «Algo huele a podrido en el PP de Almería», exclamó el líder de IU, Antonio Maíllo, en relación con que la investigación sobre el cobro de presuntas mordidas en contratos públicos había comenzado varios años antes. Ahora, a pesar de la puesta en libertad con medidas cautelares de sus principales investigados, en San Telmo, sede del Gobierno autonómico, temen que la imagen de su detención pase factura a tan solo escasos meses de ir a las urnas. La segunda fase de esta investigación de la UCO, de hecho, continúa adelante.

Juanma Moreno ha reconocido en público su «preocupación» porque este posible caso de corrupción haya estallado precisamente en un lugar que tradicionalmente se ha comportado como un «bastión» de los populares. «Es una provincia que tradicionalmente ha apostado por el PP y eso nos lleva a actuar con toda la contundencia del mundo», ha añadido. Intenta plasmar el dirigente andaluz la rapidez con la que han actuado para suspender de militancia a los investigados en cuanto se tuvo constancia de su detención.

Pero la segunda fase del caso Mascarillas, como se conoce a la trama, ha llegado justo después de haber achicado toda el agua posible con la crisis de los cribados del cáncer. Dos situaciones que hacen tambalear una más que estable mayoría absoluta que Moreno aspira a repetir en junio de 2026. En el PP-A están convencidos de que quienes más partido sacarán de este ruido será precisamente Vox y no el PSOE de María Jesús Montero. «Al final, de todo esto, solo hay un beneficiado que es Vox», lamentaba Moreno durante su visita al programa 'Espejo Público' de Antena3. «Su campaña es muy sencilla, decir que PP y PSOE somos lo mismo, aunque no actuemos de la misma manera, y eso les es muy efectivo: grandes titulares y poco más».

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