Mónica Ortiz Miranda sopló las velas de su 23 cumpleaños examinándose el pasado 21 de octubre para ser juez
Almería
Una jueza con plusmarca: Mónica, la almeriense que se sacó la plaza el mismo día que cumplía 23 años
En un ecosistema donde la media de preparación ronda los cinco años, ella comenzó a estudiar «seriamente» en junio del año pasado, tras finalizar el grado, y ha obtenido su plaza 18 meses después
Sopló las velas de su 23 cumpleaños, examinándose el pasado 21 de octubre de 2025 para ser juez.
Tras la prueba, llegó su mejor regalo. Y es que Mónica Ortiz Miranda recibió una nota de aprobado que la convertía, de facto, en una de las juezas más jóvenes de España tras superar la oposición a la Carrera Judicial y Fiscal con apenas año y medio de preparación.
«Ese día estaba en el Tribunal Supremo esperando a que el tribunal decidiera si seguía un año más encerrada o no», relata la joven almeriense a EFE.
Lo llamativo del caso de Ortiz no es solo su juventud, que también, sino la velocidad a la que ha conseguido su plaza. En una carrera donde la media de preparación ronda los cinco años, ella comenzó a estudiar «seriamente» en junio del año 2024, tras finalizar el grado, obteniendo su plaza 18 meses después.
La atracción por «descubrir la verdad de los casos» inclinaron la balanza hacia la judicatura tras haber contemplado también la posibilidad de estudiar Medicina.
Libros y caballos
Su rutina de estudio, sin embargo, no fue espartana. Para lograr este hito, Mónica no eligió el aislamiento absoluto, sino una disciplina de estudio con válvulas de escape, donde no faltaron los caballos.
«Era lo que conseguía que desconectara; intentaba no pensar en nada y así notaba al día siguiente que mi mente estaba más fresca», explica sobre su pasión por la equitación, que mantuvo durante todo el proceso.
Las tardes se dividían entre bloques de estudio y gimnasio, aunque reconoce que el último verano, previo al examen final, la fatiga obligó a recortar la vida social. «Mi cuerpo me pedía que el día libre lo aprovechara para descansar; ahí sí sentí más que sacrificaba parte de esa juventud idealizada», confiesa.
Monica reconoce que su primer examen oral fue «catastrófico» por los nervios, lo que le permitió aprender la lección para la segunda prueba. «Los temas que menos quieres que te caigan, te van a caer».
Con la plaza asegurada y a la espera de su paso por la Escuela Judicial, Ortiz dibuja un futuro que pasa por su tierra. Aunque asume la movilidad inicial, su objetivo es «terminar desarrollando la carrera profesional dentro de Andalucía».
En lo técnico, le atrae el Derecho Mercantil y prefiere la cercanía de los juzgados de instrucción antes que las altas magistraturas del Supremo, buscando un contacto directo con el caso concreto.